El conductor que huyó tras el accidente con dos muertes bajo el Cable Inglés, ante un jurado popular
Llegó a estar en prisión provisional por estos hechos aunque actualmente está en libertad como investigado

Archivo - Parque de las Almadrabillas, bajo el Cable Inglés de Almería, donde tuvo lugar el accidente.
Un tribunal de jurado será el encargado finalmente de enjuiciar al conductor acusado de la muerte de dos jóvenes que iban a bordo de su vehículo en la madrugada del 18 de junio de 2024, cuando se estrelló a gran velocidad y bajo los efectos del alcohol y las drogas contra varios árboles y una farola bajo el Cable Inglés de Almería; lugar del que posteriormente se marchó tras salir ileso.
Fuentes judiciales han confirmado a Europa Press que, si bien en un primer momento el caso se iba a juzgar en la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Almería, la Audiencia Provincial admitió el cambio para que fuese un jurado popular el que resuelva el asunto conforme a las peticiones realizadas por las acusaciones particulares.
En este sentido, las acusaciones particulares que ejercen los familiares de los fallecidos plantean penas mucho más severas ante un posible delito de homicidio doloso, al apreciar un dolo eventual, en la conducta del acusado, con condenas que podrían alcanzar hasta los 15 años de prisión por cada una de las muertes frente a los siete años y medio de cárcel que pide la Fiscalía por dos presuntos homicidios imprudentes y un delito contra la seguridad vial.
La representación legal de los familiares de las víctimas estima, con base en su acusación, que el investigado pudo, al menos, asumir como probable un accidente mortal al pilotar el vehículo tras haber ingerido distintos tipos de drogas y alcohol y haber circulado a altas velocidades por una zona urbana, lo que agravaría su responsabilidad en caso de demostrarse que aceptó dicha posibilidad.
Según plantea el Ministerio Público, el acusado, tras haber ingerido varios tipos de estupefacientes y bebidas, se puso a los mandos de su vehículo de alta gama sobre las 0,15 horas de la madrugada. Según los análisis, habría consumido anfetaminas, cocaína, cannabis y ketamina, además de alcohol.
El acusado, que llegó a estar en prisión provisional por estos hechos aunque actualmente está en libertad como investigado, transportaba en el vehículo a las dos víctimas mortales: una chica de 18 años que viajaba como copiloto y un chico de 23 años que iba detrás, ambos con el cinturón de seguridad abrochado en el momento de los hechos, según el escrito provisional del Ministerio Público.
Choque a 137 kilómetros por hora
El varón encaró la Vía Parque, entre el Puerto de Almería y el Parque Nicolás Salmerón hacia la Avenida Cabo de Gata mientras circulaba a una "gran velocidad". Según el fiscal, el conductor habría llegado a alcanzar marchas "próximas a los 160 kilómetros por hora" en una vía de tres carriles restringida a 50 kilómetros por hora que en ese momento "no era ocupada por ningún otro usuario".
En este sentido, calculan que el vehículo viajaba por el carril derecho a unos 137 kilómetros cuando llegaba a la altura de la gasolinera Cepsa, justo en el tramo en el que la vía entra en curva antes de llegar a la Avenida de Cabo de Gata.
Fue justo en este punto cuando el acusado "perdió el control" del coche y se salió de la carretera por la derecha del carril, lo que hizo que el vehículo impactara con el bordillo de la acera y se golpeara después contra una farola y contra un árbol, ambos arrancados por su base debido a la fuerza del impacto. También llegó a rozar un segundo árbol en la trayectoria.
A consecuencia del accidente, el coche quedó "partido por la mitad" y fallecieron la copiloto y el pasajero trasero del vehículo, pero no así el conductor quien resultó completamente ileso, lo que le llevó a abandonar el lugar del siniestro "sin prestar ninguna atención al estado o situación de los ocupantes" ni alertar a los servicios de emergencias.
"Se marchó del lugar corriendo", especifica la Fiscalía sobre el modo de actuar del acusado, quien poco más tarde fue localizado y arrestado por la Policía en su vivienda.
Las pruebas de alcohol a las que lo sometió la Policía Local, pese al tiempo transcurrido, arrojaron 0,56 miligramos de alcohol por litro de aire espirado en una primera prueba y 0,53 en la segunda, 20 minutos después, cuando el máximo general es de 0,25 miligramos por litro de aire espirado.
El acusado, quien no quiso someterse a otra prueba de contraste y quien se acogió a su derecho a no declarar en sede judicial, también dio positivo en los test de saliva a las drogas.
Además de las penas privativas de libertad, la Fiscalía pide que se le retire el permiso de conducir durante ocho años así como más de 400.000 euros en concepto de indemnización. También deberá afrontar los 4.500 euros en daños al mobiliario urbano ante el Ayuntamiento de Almería, en caso de ser condenado. A la espera de la obtención de informes adicionales, el juicio tendrá lugar en la Audiencia Provincial de Almería.