Así fue el duro rescate de un ciclista desaparecido: "No sé si se alegró más él o nosotros"
El pasado 23 de marzo agentes de la Policía Nacional de Almería rescataron a un varón con principios de hipotermia

Agentes que participaron del rescate: José A. Fernández, Néstor Martín, Manuel Garrido y Victorio Martínez.
La pasada noche del 23 de marzo, Néstor Martín, Victorio Martínez, Manuel Garrido y José Antonio Fernández, cuatro agentes de la Policía Nacional de Almería, coordinados por Cristina Isla, coordinadora de Seguridad Ciudadana consiguieron rescatar con éxito a un ciclista que había desaparecido en el paraje natural de las Cuevas de los Úbedas.
Pese a haber sido este su primer rescate, los cuatro agentes, uno de ellos en prácticas, realizaron un trabajo extraordinario mostrando un inquebrantable empeño por encontrar al desaparecido, un reflejo de la más pura vocación de servir al ciudadano que emana de su profesión.
“Cuando salí con la bicicleta no hacía mal tiempo. La cosa se complicó cuando comenzó a llover, se levantó el viento y empecé a tener mucho frío. Se hizo de noche, no veía nada y en ese momento empecé a preocuparme”, cuenta Rafael Cayuela, el ciclista rescatado. Aprovechando lo poco que le quedaba de batería en el móvil, el afectado logró realizar una llamada al 112 en la que también pudo transmitir sus coordenadas.
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Estrategia de rescate
Tan pronto como se recibió el aviso, el dispositivo policial se activó pasadas las 20:00 horas. “Una vez desplegado el dispositivo, nuestro grupo decidió marchar hacia el lugar donde marcaban las coordenadas. El camino se volvió intransitable y decidimos marchar a pie”, cuentan los agentes.
En ese momento comenzó la odisea se subir y bajar barrancos por un terreno escarpado, rocoso y lleno de barro. Mientras los policías marchaban en total oscuridad sin más luz que las de sus linternas, bajo una lluvia torrencial y parándose cada 10 pasos para limpiar el barro de sus botas, el desaparecido hacía todo lo posible para mantenerse en las mejores condiciones.
Instinto de supervivencia
“Primero busqué refugiarme de la lluvia, y luego bajé al barranco para refugiarme del viento”, explica el rescatado. Además, esta fue la razón por la que los agentes le hallaron a 500 metros de donde marcaban las coordenadas que él mismo había facilitado. En cualquier caso, Rafael Cayuela estaba preparado para lo peor. “Me preparé para pasar la noche allí. Retiré la tierra mojada del suelo para tener un lugar seco donde apoyarme e incluso estuve haciendo ejercicio para mantener el calor, pero llegó un momento en el que no pude más”, cuenta.
Tras caminar cerca de 17 kilómetros dejando tras de sí hitos como gomas, tuberías o cualquier elemento que encontrasen por su camino que destacase sobre el hábitat natural para marcar el camino de vuelta, los policías finalmente recibieron respuesta a una de sus múltiples llamadas. “Gritamos su nombre y oímos una leve respuesta. Subimos a un pequeño cerro y vimos que el desaparecido nos estaba haciendo señas luminosas con un reloj”, recuerdan los agentes. “Cuando vi las luces y les escuché me puse en pie como pude para pedir socorro”, añade Cayuela.
Sin dudarlo ni un segundo, Néstor Martín, Victorio Martínez, Manuel Garrido y José Antonio Fernández, se desplazaron rápidamente hasta el lugar donde estaba el desparecido quien presentaba síntomas de hipotermia. “No se quién se alegro más, si él o nosotros. Dicen que la cara es el espejo del alma. Yo vi la alegría en la cara de mis compañeros”, señala Néstor Martín.
Un abrazo para marcar el final de una búsqueda
La alegría del rescatado no fue menor. “Me abracé a ellos porque apenas podía mantenerme en pie, me caí varias veces, me dolía el tobillo y los pies. Además, no me podía creer que me hubiesen encontrado porque era realmente difícil”, recuerda el ciclista quien reconoce haber pasado miedo. “No sabía si iba a aguantar el frío, me dio un poco de ansiedad pero intenté tranquilizarme”, añade.
Tras bajar proporcionarle ropa de abrigo y emprender una caminata de dos horas hasta los coches policiales, el afectado fue atendido por los servicios sanitarios. “Nunca perdimos la esperanza, siempre avanzamos diciéndonos ‘y si está ahí’”, concluyen los héroes de esta historia que cuenta con un bonito final.