La Voz de Almeria

Sucesos

Lanzamiento de heces y agresión a cuatro policías: así fue el desalojo de un okupa en Los Ángeles

Juan G.A., de 35 años, okupaba un piso en la calle Tarrasa y su desahucio requirió de tres dotaciones de la Policía Nacional

Imagen de archivo de la calle Tarrasa del barrio de Los Ángeles de la capital.

Imagen de archivo de la calle Tarrasa del barrio de Los Ángeles de la capital.Google Maps

Álvaro Hernández
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La calle Tarrasa de Almería capital, en el barrio de Los Ángeles, ha sido en los últimos meses el escenario de una auténtica pesadilla para algunos de sus vecinos: el okupa de un inmueble hacía la convivencia imposible a los demás residentes del edificio. Y su desalojo tampoco fue pacífico, precisamente.

Durante meses, los vecinos de un edificio de este barrio de Almería tuvieron que sufrir malos olores cuyo origen era de lo más variopinto. Por una parte, procedían de la ingente cantidad de basura que Juan G.A. acumulaba en el interior del inmueble que okupaba. Pero, por si esto fuera poco, también tenían que sufrir el hedor producido por las heces que Juan lanzaba por la ventana. Además, el inmueble okupado generaba humedades que obligaron a hacer varias reparaciones a los vecinos afectados.

Tal y como desvela el diario La Razón, el okupa perdió la batalla judicial y el pasado 20 de enero se afrontaba el siguiente paso: el desalojo. Y, efectivamente, si la convivencia no era tranquila con el okupa, su desahucio tampoco fue fácil. Tanto es así que fueron necesarias tres dotaciones de la Policía Nacional para ejecutar el desahucio ordenado por el Juzgado de Primera Instancia número 1 de Almería, y varios agentes resultaron heridos en la operación. 

"¿Qué mierda queréis ahora?". Así recibió Juan G. A. a la Policía Nacional, aclarando (por si no había sido suficiente con su actitud) que "de mi casa no me echa nadie". Tras un forcejeo inicial para poder abrir la puerta y acceder al inmueble, los agentes consiguieron entrar y, a pesar de la resistencia del okupa, lograron llevarlo hasta el suelo con la intención de esposarlo. Pero no iba a ser tan fácil.

Las agresiones

"Una vez en el suelo, el acusado, con absoluto desprecio hacia la integridad física de los agentes y al principio de autoridad que representan, no dejó de revolverse, agitando brazos y piernas, siendo así que ante las limitadas dimensiones del pasillo, que imposibilitaba a los agentes la aplicación de las maniobras necesarias para la contención y engrilletamiento del acusado", señala la sentencia en los hechos probados.

Y, efectivamente, hay sentencia porque el desalojo del okupa ha terminado siendo un asunto judicial. El despacho almeriense Miranda Abogados, representante habitual del sindicato JUPOL, ha defendido a cuatro agentes que terminaron siendo agredidos por Juan G. A., de nacionalidad española y 35 años de edad. Y la Justicia le ha dado la razón a los agentes en el Juzgado de lo Penal número 4 de Almería.

Tal y como detalla la sentencia, "debido a la limitación del espacio, no pudieron reducir al acusado". Fue entonces cuando se hizo necesaria la actuación de una tercera dotación de la Policía Nacional, que recurrió al uso de espray de gas pimienta,  "hecho que paralizó momentáneamente al acusado, permitiendo que fuese esposado", describe el documento judicial.

Tras conseguir inmovilizarlo y esposarlo, los agentes presentaron numerosas lesiones fruto del forcejeo con el okupa. Dos de ellos sufrieron edema leve y tuvieron que estar algo menos de una semana fuera de sus funciones habituales. Otro agente presentaba una dermoabrasión en el dorso de la mano y en el pómulo izquierdo. Por último, una agente en prácticas sufrió algia a la palpación en zona externa infrarrotuliana con movilidad conservada, según su parte médico.

Juan G. A., el okupa de un piso en el barrio de Los Ángeles, ha sido condenado a un año de prisión por atentado a agentes de la autoridad. Además, tendrá que pagar un total de 1.280 euros, de los cuales 480 euros corresponden a una multa por lesiones leves a cuatro de los policías.

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