La Voz de Almeria

Política

Andalucía se suma al cambio

Andalucía se suma al cambio

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Contaba Javier Arenas en el mitin cierre de campaña en Almería que Felipe González dijo una vez que si el PP gobernaba en Andalucía él se iría a vivir a Honolulu. El 20N España apostó por el cambio. Y, por primera vez, también Andalucía, donde ya lo hicieran la mayoría de municipios en las elecciones de mayo. Almería es hoy la provincia más castigada por el desempleo: un 36% de nuestra población activa está en paro, 126.000 almerienses, cifra difícilmente asumible incluso para esta tierra de emprendedores que tiene la virtud de sobreponerse, sin avales ni tutelas, a las mayores dificultades. Y volverá a hacerlo. Las elecciones generales han supuesto un antes y un después en la historia política de España. El PP ha obtenido una amplia mayoría absoluta, 186 escaños en el Congreso de los Diputados, 32 más que en 2008, y el PSOE 110, 59 menos que en 2008. En el Senado, el PP obtuvo 136 asientos, 35 más que en 2008 y el PSOE 48, 40 menos que en 2008. A Mariano Rajoy le espera un duro trabajo. Sumará la experiencia vivida en los gobiernos de José María Aznar, cuando el PSOE había dejado a España sumida en el caos, pero el esfuerzo que hoy afronta el PP es mayor que el de entonces. Si antaño nuestro país tenía todo por hacer hoy tiene un lastre que antes no tenía. El PSOE ha sumido al Estado en una deuda superior a los 700.000 millones de euros y en una difícil posición con respecto a nuestros socios europeos. Hoy hay 5 millones de parados en nuestro país, de los que 1.692.653 ya no cuentan con prestación por desempleo y 1.500.000 familias tienen a todos sus miembros en el paro. El PSOE necesita una renovación histórica. Los resultados obtenidos por este partido han empeorado los que llegaron en 2000 con Almunia, que hasta ahora habían considerado su suelo. Las viejas glorias que controlan el partido desde hace décadas debieron asumir, aun antes de la noche electoral, que han de abandonar el timón de ese barco que zozobra. Pero no parece que piensen hacerlo. Nunca nada será lo que fue para un partido siempre tutelado por el tiránico aparato. El control de unos pocos les ha llevado a ello. La del 20N fue una noche crítica en el seno del PSOE. ¿Quién sobra? Era la tesitura a la que se enfrentaba quién ha terminado de desestructurar el partido que ha liderado la destrucción de empleo y bienestar social en España. Rubalcaba ya pactó con Griñán la recolocación de las viejas glorias cuando fue designado candidato, las que no consiguieron antes situar en sus cuarteles de invierno esperando un desdibujado mejor tiempo. Y Grinán tendrá que tener en cuenta ahora si Andalucía merece estas incorporaciones. Rubalcaba no quiere retirarse, ni Griñán, ni Chaves, ni quienes dicen ostentar la posición de acreedores. Algunos se quedan como aforados. Otros esperan al próximo marzo. Queda así el temor de que Andalucía se convierta en el cajón desastre de todos los caídos, cargos estatales que parecen peregrinar hacia el único reducto, por el momento, del partido socialista. Pero a la democracia, a Andalucía y a España les conviene tener una oposición fuerte, como lo ha sido el PP durante estos años, una oposición coherente, que sume y que sea capaz de trabajar por una tierra que debe aplicarse para discurrir por una senda de recuperación. Aún así los perdedores vuelven y el PSOE corre el riesgo de ser abatido por este tapón que no permite que sus filas se renueven. Su regreso no solo afecta a un partido político, sino a toda la administración autonómica, ahora que el TSJ ha paralizado la recolocación socialista. La victoria electoral vivida el 20N no es la del PP: es la del pueblo español. El PP tendrá la responsabilidad de gestionarla, y Mariano Rajoy será capaz de sumar apoyos de todos en el Congreso. Y lo hará para crear empleo, para que los jóvenes puedan alcanzar su primer trabajo, para que las mujeres dejen de ser el colectivo más castigado por el paro, para que los universitarios no tengan que abandonar este país, para que quienes trabajaron en peores circunstancias no tengan que ver recortadas sus prestaciones, para que se cr

tracking