Políticos plasta
Políticos plasta
Que yo recuerde, solo he visto un caso de terminar una legislatura y volver de nuevo a su antiguo trabajo, estamos hablando nada menos que de la mina. La azaña, más moral que obrerista, la protagonizó Gerardo Iglesias, el fue secretario del partido comunista de España Frente a este ejemplo, caen por tierra todas las excusas urdidas por los politicos para hacer negocio con esta profesion y elevarse en la escala de la sociedad. Algo que comienza diciendo que quieren servir, termina como sirviéndose de nosotros y no es extraño que luego se blinden con toda clase de sinecuras, las que se ven y las que quedan ocultas.. Parto siempre de la necesidad de la democracia y por tanto de la conveniencia del sistema parlamentario. La profesión alabada por los pensadores clasicos- guia de los pueblos, carro de oro, alma de la civilización- es cierto que queda algo degradada, reducida al brillo monetarista de Judas, pero es que vivimos tiempos en que la crisis obliga a todos a poner los ojos en dos cosas principamente, el poco trabajo y el todavia más escaso sueldo. A la luz de estas dos oquedades, la vida del politico profesional aparece con un envés odioso. La suprema generosidad, la entrega sin límites a su hermanos, la dedicación ‘fultime’ a la ciudad terrena aparecen luego como un feo sarcasmo al comprobar que son ellos los primeros en enriquecerse. Con una fatalidad. Pertenecen a la única empresa donde son ellos los que fijan los sueldos al margen de los beneficios. Tal vez por esto se están trasvasando a otras instituciones costumbres dinerarias que solo conocíamos antes en los grandes bancos dependiendo del éxito de la empresa. Aquí casi diriamos lo contrario. El politico que menos incomoda, que menos mete la pata en la conquista del poder, es el preferido de los estrategas Tienen vida para rato los no críticos. Si pudiera medirse con hehcos reales el curriculum de servicio al pueblo de algunos nombres, sabriamos que llevan veinte años representandonos en Madrid y todavia no han pasado por ninguna tribuna del congreso. Son la mayoria afásicos y algunos también ágrafos. Sabemos de ellos porque el ‘negro’ al servicio del partido utiliza sus nombres en los artículos de prensa de la campaña electoral.