Los testigos incriminan al acusado, pero difieren en detalles sobre las agresiones en la patera
“Cogió un palo y le dijo al pastor que se tenía que tirar; el pastor fue fuerte y se tiró al agua”, relató un testigo ante la juez instr

Panorámica de la sala de vistas, con el acusado Alain N. B. en el centro
El juicio contra el camerunés Alain N. B. por la muerte de seis personas en una patera en diciembre de 2014 afronta su recta final. El fiscal y la defensa, ejercida por el letrado Esteban Hernández Thiel, presentan este jueves sus informes finales sobre el caso ante los miembros del jurado popular. El fiscal pide 90 años de cárcel por seis homicidios en la patera y la defensa la libre absolución.
La tercera sesión del juicio celebrada ayer cumplió las previsiones. Los cuatro testigos de los supuestos crímenes, únicas pruebas de cargo contra Alain N. B., no comparecieron. Están en paradero desconocido desde que su puesta en libertad en enero de 2015 cuando, tras un mes y medio en un centro de internamiento de extranjeros de Algeciras (Cádiz), decidieron incriminar a dos compañeros de patera.
Ayer, durante el juicio en la Sección Segunda de la Audiencia de Almería, sus testimonios no pudieron someterse a contradicción en las preguntas de fiscal y defensa. Los miembros del jurado sólo pudieron ver el vídeo de sus declaraciones en el juzgado de instrucción en 2015.
Los cuatro testigos de cargo (los 23 supervivientes de la patera restantes no señalaron a Alain N. B. y tampoco están localizables) coinciden en lo esencial. A saber, tres días perdidos en el mar y un fuerte temporal provocó una situación de tensión en la embarcación y dos jóvenes reaccionaron de forma violenta ante los rezos iniciados por un pastor católico. Tres de los cuatro testigos incriminaron a Alain N. B. Esta es la espina dorsal de sus relatos.
Luego aparecen ciertas contradicciones en detalles sobre la secuencia de hechos y sobre la cifra de muertos. Unos hablan de cinco personas, otros de seis (la Policía Nacional informó en enero de 2015 de “entre siete y diez muertos” en el suceso).
Llamativo es el testimonio sobre el papel del pastor católico. “La embarcación se perdió con el GPS y entonces empezó el mal tiempo. El pastor dijo que había malos espíritus y que iba a rezar para salvar la patera”, relató un testigo. “El pastor rezaba, tocaba a la gente. A las personas que tocaba o bien morían o bien caían en el agua”.
El segundo testigo fue más allá y señaló que su muerte se debió a la respuesta de Alain N. B. y un compañero (murió en la cárcel). “Cogió un palo y le dijo al pastor que se tenía que tirar al agua, el pastor fue fuerte y se tiró”.
La acusación, sostenida sobre el informe policial, considera que Alain N. B. actuó por motivos religiosos atacando a los católicos de la embarcación. Los agentes dicen que el acusado es musulmán. Sin embargo, el párraco de la cárcel de Almería compareció ayer en la Audiencia Provincial para atestiguar que “es cristiano católico practicante”, aunque un error en su permiso para entrar en la sala de vistas obligó a suprimir su declaración.