CSIF denuncia que funcionarios de El Acebuche vigilan hasta dos módulos durante la noche
La prisión almeriense, con 869 internos, arrastra un déficit estructural de un centenar de funcionarios, según el sindicato

Delegados de CSIF concentrados a las puertas de la prisión de El Acebuche en protesta por la falta de personal.
Funcionarios de la prisión provincial de El Acebuche se ven obligados a prestar durante las noches servicios de vigilancia en dos departamentos a la vez, lo que implica un plus considerable de peligrosidad en su trabajo, según ha denunciado este martes la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) Almería.
Delegados del sindicato se han concentrado a las puertas del centro para denunciar el déficit de trabajadores. Pepe Gallegos, responsable de la sección sindical en El Acebuche, ha calificado de “asfixiante” la situación laboral en la prisión almeriense, que a su entender se encuentra “completamente colapsada”. Y ha destacado el hecho de que el servicio de Vigilancia en el turno de noche está formado por 12 trabajadores para cubrir 14 áreas, lo que lleva incluso a que existan zonas sin vigilancia.
La situación se repite en Vigilancia Interior, “donde se ha producido una merma de efectivos, pasando de tres trabajadores para los departamentos de mayor peligrosidad a ser cubiertos solo por dos e, incluso, con servicios donde únicamente hay un funcionario”, ha explicado Gallegos.
“Este verano hemos llegado a situaciones que no habíamos vivido en los 40 años del centro”, ha lamentado, para afirmar después que a diario se viven situaciones de verdadero peligro. “Si tienes un incidente en un departamento, normalmente tienes un compañero que puede avisar al resto de la plantilla, pero si te pilla solo, no tienes a quien acudir”, ha advertido.
Hasta el momento, esta circunstancia no se ha traducido en incidentes graves, pero el sindicato advierte de que la situación no puede prolongarse más.
Inseguridad
Esta situación, “además de comprometer la seguridad del centro, supone una limitación de los derechos básicos de la plantilla”, de forma que los funcionarios de vigilancia “apenas tienen tiempo de ir al servicio o tienen que comer en su puesto de trabajo para no desatender sus funciones, puesto que no hay personal para realizar un relevo”, ha matizado Gallegos.
Durante la concentración, el sindicato ha denunciado que la prisión almeriense padece una falta de personal de más de un 20% a nivel estructural y de un 40% en el área de Comunicaciones. CSIF ha alertado de que esta carencia de efectivos no solo afecta a la calidad del servicio, sino que también incrementa considerablemente la sobrecarga laboral de la plantilla y la falta de seguridad tanto de los trabajadores como de los propios internos.
Este déficit de plantilla se produce a pesar de la considerable reducción de la población reclusa de El Acebuche, que ha pasado de contar con más de 1.200 internos años atrás a los 869 actuales. La reducción tiene claves nacionales, puesto que en España también se ha reducido considerablemente debido, entre otras circunstancias, al aumento de las medidas alternativas a las penas de prisión.
“Aunque la dirección afirma que El Acebuche puede albergar a más de 1.000 reclusos, lo cierto es que está preparada realmente para unos 700, lo que significa que en la actualidad, a pesar de la reducción, tiene un 20% más de internos de lo que sería aconsejable”, ha puesto de manifiesto Francisco Iglesias, delegado en la prisión y expresidente provincial del sindicato.
“O se reducen presos o se aumentan los funcionarios, no hay otra solución”, ha añadido Gallegos, quien considera que la cárcel provincial tiene un déficit estructural de un centenar de funcionarios.
Ni funcionarios en prácticas
El delegado sindical ha manifestado que en los últimos años las carencias de personal se han ido solucionando con funcionarios en prácticas, pero ahora no los tienen. Sin embargo, lamenta que no solo no se cubren las necesidades de personal, sino que recientemente se ha abierto un módulo sin dotación de efectivos, por lo que ha tenido que ser atendido detrayendo funcionarios del resto de módulos. “Consideramos que se ha tratado de una medida arbitraria”, denuncia el responsable de la sección sindical.
Por último, CSIF recuerda que, desde la puesta en marcha del Centro de Inserción Social en 2018 y la ampliación de la prisión, se prometió un aumento de plantilla que aún no se ha hecho efectivo. “Por lo que cocineros, demandaderos, sanitarios, personal de mantenimiento, educadores, trabajadores sociales, juristas, psicólogos e, incluso, los directivos del centro deben atender a dos centros en vez de uno con los mismos efectivos”, concluye Gallegos.