El hombre de los mil y un partidos en Almería: "Soy un entrenador de calle"
Manolo Soler lleva 40 años en los banquillos y reconoce que tuvo una oferta que pudo cambiar su vida para siempre

Manolo Soler con el chándal del CD Oriente y sus jugadores en Anoeta, en San Sebastián.
Una vida pegada al banquillo. Manuel Soler Barrionuevo (57 años) es uno de los entrenadores más prestigiosos de Almería. Con 14 años ya empezaba a sentir esa emoción con los amigos de su barrio, Regiones, a los que dirigía en un pequeño campo que ellos mismos construyeron junto a la Carrasquilla. Entre su extenso palmarés figuran muchos clubes: CD Oriente, Poli Almería, Plus Ultra, Los Ángeles, Los Molinos, Poli Ejido, Estrella Azul, Pavía, Adra, Peña Regiones, Universidad de Almería, Huércal, AD Roquetas y Comarca de Níjar, al que entrena actualmente. Ha vivido experiencias en el extranjero: “Pude quedarme en Armenia y Letonia, por ejemplo, pero no se dio”. También una oferta interesante en España: “Osasuna vino a por mí, pero la familia tiró más y me quedé en mi tierra”.
"Se ha perdido ese entrenador de calle, de barrio"
En un interesante podcast ‘Pegados a la cal’, Manolo Soler indica que ha perdido la cuenta de los jugadores a los que ha entrenado: “Me salen más de 1.000 directa o indirectamente. Y de partidos, varios miles. Había épocas que llevaba a varios equipos en un mismo club, como por ejemplo en el Oriente”. Le gusta que le definan como un hombre sencillo, de fútbol, de barrio: “Hablamos mucho del futbolista callejero, pero yo soy un entrenador que me hice en la calle, en las plazas de los barrios, y eso se ha perdido. Era como Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Por eso nunca he dejado de consumir fútbol base”.

Manolo Soler en las pistas de Pryca. Historia de nuestro balompié.
Futbolistas que no aguantaban el ritmo de entreno
Tiene anécdotas para escribir varios libros. Manolo Soler desvela que su manera de entrenar tan exigente no encajaba en el perfil de algunos futbolistas y a lo largo de su carrera tuvo que tomar decisiones complicadas: “Recuerdo futbolistas que no quisieron venir a un equipo mío porque decían que entrenaba demasiado fuerte. Una vez llegué a un club y dije que no contaba con el máximo goleador porque fumaba en los descansos. Aunque marcara 30 goles no lo quería”.

En la banda del ya desaparecido campo de Los Ángeles.
Estrellas almerienses que pasaron por sus manos
Su primer club fue el Oriente. El de octubre de 1988 fundó el Estrella Azul. Al no poder compaginar ser futbolista y entrenador, colgó las botas con 18 años y pasó definitivamente al banquillo. “He dirigido a tanta gente que me piden diseñar el mejor once de mi vida, pero tendría que hacer varios porque se quedarían muchos fuera y no quiero. Por mis manos pasaron Raúl Sánchez, Butra, Tenorio, Carretero, Diego Capel, Juan Carlos Cintas, Manolo Calores, Francisco, al que subí a Tercera División en el Plus Ultra siendo juvenil de segundo año...”, señala.

En el campo de Las Chocillas con el Plus Ultra, en Tercera División.
Dirigir al Macael, una tarea pendiente para Manolo
Campeón en prácticamente todas las categorías en las que entrenó, hace un guiño al Pavía, ya que “ese año lo disfruté de verdad”. En el corazón tiene al Macael “por mi hermano. Quizá es el club al que me hubiese gustado entrenar en algún momento”, y es que de los equipos con más postín de la capital solo le faltaría La Cañada Atlético.

Aquel Pavía con el que disfrutó tanto en el banquillo y fue campeón.
Osasuna pudo cambiar su vida para siempre
No se separa de sus padres, ambos por encima de los 90 años, y puede compaginarlo con la temporada en el Comarca de Níjar. A Manolo Soler le han llegado ofertas en varias etapas de su vida y nunca aceptó salir de Almería: “Estuve a punto de ir al UCAM Murcia, por mi experiencia en la Universidad de Almería, pero no se concretó. Y luego la gran oportunidad que tuve de firmar por Osasuna. Un responsable de las bases venía a ver nuestros entrenamientos y me quería llevar allí. Yo todavía era muy joven. Igual ahora estaría en el norte, pero lejos de mis padres, y yo los quiero disfrutar como ahora”.

Con uno de los entrenadores más importantes del mundo, Manuel Pellegrini.
Desde los 80 hasta 2020 sin parar de entrenar
En los años 80 inició su periplo como entrenador y hasta la llegada del Covid-19, en 2020, no se detuvo. La clave para mantener viva la ilusión es “ir oxigenándome, porque si no es así, te quemas”. Motivos personales también lo llevaron a replantearse muchas cosas: “Mi hermana falleció y mis padres necesitan más atención. Por eso fui cogiendo equipos media temporada. Sí me gusta ir a congresos de entrenadores para reciclarme y actualizarme”.

Con la Universidad de Almería también hizo un trabajo sensacional.
No se le ha pasado por la cabeza dejar el fútbol
Aún le queda mucha cuerda. Manolo Soler quiere vivir la experiencia en el Comarca de Níjar y después la vida le irá llevando por un camino u otro. La ilusión de ir a entrenar y preparar nuevos ejercicios para el vestuario hace que aún no se haya planteado la retirada del banquillo: “No me planteo la retirada ni me gustan las prisas. Aún me veo joven pese a que los años van pesando. Tengo clara una cosa: no me gusta repetir. Busco el mismo fin, pero con novedades en el proceso”.

El Oriente y los míticos campos de tierra en la provincia.
Un partido que nunca olvidará Manolo Soler
Tiene grabado a fuego un Plus Ultra-Poli en Las Chocillas: “Fue increíble. Ganamos con un gol de Francisco”. Por último, si tuviese la oportunidad de viajar al pasado y darle un consejo al Manolo Soler de hace cuatro décadas, él lo tiene clarísimo: “Si yo le hablara al Manolo Soler de hace 40 años le diría que aceptara la llamada Osasuna. Hablamos de 1990 y yo encajaba en el perfil del club. Alucinaban cuando la gente no solo iba a ver los partidos, sino nuestros entrenamientos. Eso sí, no me arrepiento de nada”.

Manolo Soler visitó la SER y La Voz de Almería para hablar de su carrera deportiva.
Muy pendiente de la salud de sus padres
Deja una última reflexión: “Si en algún sitio no estoy cómodo, doy un paso al lado. Llegó un punto en mi carrera en el que cambié el chip”. Sus padres le piden que deje el fútbol: “Por suerte, lo puedo llevar muy bien”. Cuatro décadas en el banquillo dan para mucho y Manolo Soler cuenta que una de las cosas que le ha faltado en su carrera “es llegar un día a un equipo sin limitaciones, que puedas pedir dos delanteros y tener varios planes para cada posición. Siempre me he adaptado a todo, pero quizá solo es eso lo que me ha faltado en el fútbol. Un entrenador tiene que coger a un gran equipo y mejorarlo, y si ese equipo es mediocre, también mejorarlo”. Actualmente, Manolo Soler dirige al Comarca de Níjar en Primera Andaluza Sénior.