Obama elogia el libro de una nieta de almerienses y lo incluye en su lista de lecturas de verano
Camille Bordas, hija de la familia Córdoba, firma 'One Sun Only', una colección de relatos que incluye 'The Lottery in Almería', una historia ambientada en la provincia

Camille Bordas y su libro 'One Sun Only', elegido en President Obama’s 2026 Summer Reading List
Hay historias que, por mucho que crucen fronteras, siempre encuentran el camino de regreso. Esta comenzó en Almería y quedó marcada por la Guerra Civil, cuando el exilio obligó a unos abuelos a dejar atrás su tierra y rehacer su vida en Francia. Allí progresó una familia que nunca terminó de desprenderse de sus raíces: permanecieron los recuerdos, los veranos de vuelta y una casa que siguió reuniéndolos con el paso de los años.
En París nació en 1987 la pequeña del hogar, Camille Bordas, que crecería entre países (México, España y Francia) e idiomas hasta hacer de la literatura su vida. Hoy escribe desde Estados Unidos y uno de sus libros acaba de recorrer un camino inesperado: 'One Sun Only' (Un solo sol) está entre las lecturas de verano elegidas por Barack Obama este 2026, tal y como figura en la lista de la Obama Foundation.
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Pero para entender el camino de Camille hay que volver a Almería y sentarse a escuchar a su madre. Marie Córdoba habla frente al Mediterráneo, durante una conversación con LA VOZ en el Paseo Marítimo de la capital, y va recorriendo el hilo de una biografía que comenzó mucho antes de que su Camille publicara su primer libro. Hija de almerienses exiliados, vino al mundo en 1953 y hoy reparte su tiempo entre París y la tierra de sus padres. Desde aquí contempla con orgullo, y también con cierta naturalidad, el último capítulo de la trayectoria de la pequeña de sus cuatro hijos: que uno de sus libros haya terminado entre los escogidos por el expresidente de Estados Unidos.

President Obama’s 2026 Summer Reading List
Entre París y Estados Unidos
La escritura llegó pronto. Camille estudió Artes y cursó después un máster en Antropología en París, pero apenas había superado los veinte años cuando publicó su primera novela en Francia. Por entonces escribía en francés y todavía quedaba lejos la fase estadounidense que acabaría abriendo también una nueva puerta en su literatura.
Fue precisamente entre libros donde su vida comenzó a cambiar de rumbo. Durante la 'rentrée' literaria francesa, la temporada en la que las editoriales presentan buena parte de sus novedades, conoció a un escritor estadounidense que había viajado a Francia con motivo de la traducción de una de sus novelas. Con el tiempo se casaron y Camille se trasladó a Estados Unidos, donde también encontró en la literatura su profesión: ejerció como profesora de escritura creativa ('creative writing') en la Universidad de Florida y ahora en la Universidad de Chicago.
Allí surgió una posibilidad que al principio le parecía casi impensable: escribir en inglés. Su marido fue quien más la animó a intentarlo. "Ella decía: 'Yo no puedo escribir en inglés'", recuerda Marie. Él, que no podía leer sus textos en francés, la impulsó a probar y Camille comenzó escribiendo unas páginas. La respuesta fue suficiente para seguir adelante. Poco a poco, aquel experimento dejó de serlo y el inglés terminó convirtiéndose en la lengua en la que desarrollaría una nueva etapa de su carrera.

Camille Bordas y su libro 'One Sun Only'
Almería, dentro de sus páginas
Pero la distancia nunca ha borrado Almería del mapa personal de Camille. Y tampoco del literario. Una de las historias que forman parte de 'One Sun Only' lleva la provincia desde el propio título: 'The Lottery in Almería'. En ella, la escritora convierte una casa familiar cercana al mar y el regreso a unas raíces españolas en el escenario de un relato protagonizado por Andrés y Elena, dos hermanos criados en París e hijos de exiliados españoles. La vivienda, heredada de su padre, los mantiene unidos a una ciudad a la que sus vidas han regresado de maneras muy distintas.
La lotería pone en marcha la historia. Andrés, instalado ya en Almería y aficionado a jugar, compra un boleto de Euromillones para un premio de 87 millones de euros. No le toca, pero pronto descubre que el boleto ganador sí ha salido de la administración de Rafa, el lugar en el que él juega habitualmente. A partir de ahí, el barrio comienza a preguntarse quién se ha convertido de repente en millonario y la incógnita acompaña a un relato que, más allá del dinero, va dejando al descubierto las relaciones familiares, la soledad y esa identidad dividida entre Francia y España. El ganador termina siendo, precisamente, un joven francés de Erasmus que había jugado por primera vez.
Al leerlo, Marie encontró algo mucho más cercano que los nombres de calles, el mar o las referencias al paisaje almeriense. Cree reconocer en Andrés algunos rasgos de su hermano menor, el tío de Camille, que vive en Almería y mantiene una relación muy estrecha con la autora. "Siempre ha sido muy aficionado a eso de la lotería y siempre dice: 'Ay, si me toca, si me toca', y nunca le toca", cuenta entre risas.
Elegir la literatura
Ese vínculo familiar atraviesa también una historia de caminos muy distintos. Marie tiene cuatro hijos y cada uno terminó encontrando una vocación propia. La mayor se dedicó a la ingeniería y desarrolla su carrera en el ámbito medioambiental desde Lille; su hijo encontró en el dibujo su profesión y hoy trabaja entre el cómic y la novela gráfica cerca de París; otra de sus hijas estudió fisioterapia hizo de Almería su lugar de vida y reside en la provincia desde hace más de una década. Camille, la pequeña de los cuatro, eligió los libros. Su madre la define como una mujer "muy calladita, pero enterada de todo", con una mirada atenta a cuanto sucede a su alrededor.
Marie prefiere no ponerse en el papel de crítica cuando se trata de su propia hija. "Como madre no puedo opinar", reconoce. Tal vez por eso deja que sea la trayectoria de Camille la que hable por ella. Ha publicado relatos en cabeceras como The New Yorker, Harper's y The Paris Review y en 2024 recibió una beca Guggenheim —reconocimiento otorgado desde 1925 por la John Simon Guggenheim Memorial Foundation para impulsar la carrera de profesionales avanzados en ciencias, humanidades y arte—.
También en Francia su obra ha encontrado el respaldo de la crítica. Marie recuerda con especial orgullo que la obra 'The Material', publicada allí como 'Des inconnus à qui parler', estuvo entre las diez novelas seleccionadas por Le Monde durante la 'rentrée' literaria. "Lo que puedo decir es que sus libros tienen un buen recibimiento crítico en Francia", resume.
Un lector inesperado
Y entonces apareció un lector que nadie esperaba. La noticia de que 'One Sun Only' figuraba entre las lecturas de verano de Obama le llegó a Camille a través de un mensaje de su agente estadounidense. Ella lo recibió con la misma discreción con la que parece vivir los reconocimientos. "Ah, ¿que estoy en la lista de Obama? Ah, pues muy bien", respondió, según recuerda Marie. Casi una anécdota para una escritora acostumbrada a observar más que a ponerse en el centro, aunque esta vez fuera uno de los expresidentes más conocidos del mundo quien hubiera puesto los ojos en su libro.
Su madre mira la elección desde otro lugar. Le alegra el reconocimiento, pero también imagina el recorrido que todavía podría abrir para 'One Sun Only': que alguna editorial española o latinoamericana se interese por la obra y permita que sus relatos puedan leerse en castellano. No sería un territorio nuevo para Camille. 'How to Behave in a Crowd' ya llegó a las librerías españolas como 'Cómo comportarse en la multitud'. Que ahora ocurriera lo mismo con su último libro tendría, después de tantos años escribiendo entre lenguas y países, un significado especial para una familia que nunca ha dejado de mirar hacia Almería.
Quizá ahí esté el regreso más bonito de todos. Sus abuelos tuvieron que dejar Almería atrás y comenzar de nuevo lejos de casa. Décadas después, su nieta escribe desde el otro lado del Atlántico historias en las que esta tierra todavía encuentra la manera de aparecer. La familia cruzó fronteras por necesidad, Camille las ha cruzado con las palabras. Y tal vez solo falte cerrar el círculo: que esas palabras vuelvan algún día, en español, al hogar que sus abuelos tuvieron que dejar.