La magia del verano en Almería: un flamenco 'baby' sorprende a la playa de Retamar
La cría, algo desorientada, se pasea por la orilla cautivando a los vecinos y dejando una estampa tan idílica como inusual

Dos bañistas sorprendidas por la presencia de la cría de flamenco en Retamar.
La mañana de este domingo arrancó con un toque de magia y color insólito en la playa del Paseo Marítimo de Retamar. Las decenas de bañistas que disfrutaban del sol y el mar en esta jornada dominical no podían dar crédito a lo que veían sus ojos cuando una joven cría de flamenco común (Phoenicopterus roseus), aún luciendo un característico plumaje grisáceo, apareció paseando tranquilamente a escasos metros del agua.
La pequeña ave, ajena al revuelo causado, caminó por la orilla ante la mirada atónita y las cámaras de los presentes, quienes no dudaron en alertar con rapidez al Seprona para garantizar su seguridad, ya que todo apuntaba a que se encontraba desorientada y descolgada de su bandada.
Una estampa extraordinaria
La presencia de estas majestuosas aves en las zonas húmedas de Almería es habitual, pero verlas a pie de playa entre sombrillas es un espectáculo verdaderamente extraordinario. Agosto y finales de verano coinciden con la época de dispersión juvenil, momento en el que los polluelos nacidos en primavera en reservas cercanas (como las famosas Salinas de Cabo de Gata) comienzan a independizarse y realizar sus primeros grandes vuelos.
Como curioso dato biológico, estos ejemplares nacen totalmente grises o blancos y tardan hasta tres años en adquirir su icónico tono rosado, el cual obtienen gracias a una dieta rica en carotenoides presentes en pequeños crustáceos.
El paseo de este pequeño visitante volador ha terminado convirtiéndose en el tema conversación de la mañana y en un recordatorio de la enorme riqueza natural que rodea al litoral almeriense. De hecho, también se han avistado algunos ejemplares también este domingo, aunque de mayor tamaño, en la costa de Roquetas de Mar.

La cría de flamenco caminando por la orilla.
Mientras se espera a que el personal especializado gestione su puesta a salvo para reintegrarlo en un entorno adecuado, la escena de esta cría caminando sobre la arena de Retamar quedará guardada como la anécdota más bonita y simpática del verano para los vecinos de la zona.