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Almería

Las familias que la guerra expulsó de Ucrania ya son almerienses: así creció una comunidad de 4.107 personas

Almería reúne la tercera comunidad ucraniana más numerosa de Andalucía y ocupa el puesto 14 de España cuatro años después de la invasión rusa

Jóvenes durante un concierto solidario celebrado en Almería para apoyar al pueblo ucraniano.

Jóvenes durante un concierto solidario celebrado en Almería para apoyar al pueblo ucraniano.La Voz

Víctor Navarro
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Hace cuatro años, mujeres con niños pequeños llegaban a Almería con maletas improvisadas, pocas certezas y una idea que se repetía una y otra vez: volver a casa cuanto antes. La invasión rusa a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022, obligó a millones de personas a abandonar su país y buscar refugio lejos de sus hogares. Algunas llegaron hasta Almería. Desde entonces, sus historias han pasado a formar parte de la vida de la provincia: en los colegios, en los barrios o en los centros de trabajo.

El tiempo ha pasado, pero la huella de aquel éxodo está muy presente en la provincia. Según los últimos datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Almería cuenta actualmente con 4.107 personas de nacionalidad ucraniana con autorización de residencia en vigor. Esta cifra sitúa a Almería como la tercera provincia andaluza con mayor presencia de ciudadanos ucranianos y que la coloca en el puesto 14 del conjunto de España.

La provincia número 14

En toda España residen actualmente 353.009 ciudadanos ucranianos con documentación en vigor. De ellos, 68.337 viven en Andalucía. Dentro de ese mapa, Almería se ha consolidado como uno de los principales puntos de residencia de esta comunidad, muy por encima de lo que podría esperarse por peso poblacional dentro del conjunto nacional.

Nadie imaginaba entonces que la guerra iba a prolongarse durante años ni que muchos de aquellos refugiados terminarían construyendo una nueva vida a miles de kilómetros de Kiev, Járkov o Jmelnitski. Pero así ha sido. Esos 4.107 residentes representan una comunidad plenamente visible en la vida cotidiana de la provincia y reflejan cómo un conflicto librado a más de 3.000 kilómetros ha terminado dejando una profunda huella humana y social en Almería.

Cuando Ucrania llamó la puerta y los ucranianos de Almería abrieron

Que Almería sea hoy una de las provincias españolas con más residentes ucranianos también tiene que ver con una realidad previa a la guerra. Cuando comenzó la invasión rusa en febrero de 2022 ya vivían en la provincia 1.543 ciudadanos ucranianos, con presencia destacada en municipios como Roquetas de Mar, Adra, Almería capital, Níjar o El Ejido. Aquellas redes familiares y de amistad facilitaron la llegada de nuevos refugiados y la acogida por parte de la sociedad almeriense.

La adaptación no fue sencilla. Muchas mujeres llegaron solas con sus hijos, sin apenas conocimientos de español y sin saber cuánto tiempo permanecerían lejos de casa. Aprender el idioma se convirtió en una necesidad para encontrar trabajo, realizar gestiones o simplemente desenvolverse en el día a día. La integración tuvo, en muchos casos, su primer escenario en las aulas.

La Alpujarra almeriense fue una de las comarcas que más se volcó en la acogida de refugiados durante los primeros meses de la guerra. En pueblos donde apenas cambiaba el número de alumnos de un curso para otro, la llegada de aquellos niños de cabello rubio convirtió la escuela en la primera puerta de entrada a una nueva vida. Allí aprendieron el idioma, hicieron sus primeras amistades y comenzaron a sentirse parte de una provincia que también aprendía a convivir con una realidad nueva.

Mujeres al frente del éxodo

La comunidad ucraniana asentada en España mantiene un marcado perfil femenino. Según el Ministerio de Inclusión, el 58% de las personas con documentación de residencia en vigor son mujeres, una realidad muy ligada a los desplazamientos provocados por la guerra.

El informe también refleja una integración creciente en el mercado laboral, especialmente en sectores como la hostelería, la construcción y los servicios. En ese proceso de adaptación, muchos ucranianos han encontrado oportunidades laborales en actividades vinculadas a los almacenes, la logística, el transporte o la hostelería, ámbitos con un importante peso también en la economía almeriense.

Regresar al frente

Mientras miles de mujeres y niños ucranianos encontraban refugio en Almería, la base de Viator formaba a soldados destinados a regresar al frente. Allí recibían instrucción en combate urbano antes de volver a Ucrania. Probablemente nunca se cruzaron, pero compartían un mismo origen y un mismo conflicto.

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