La Voz de Almeria

Almería

Los lugares donde no llega la Almería fantástica que nos venden las autoridades

Vecinos del Reducto llevan años batallando con un solar que les amarga la vida

Vecinas de la calle Reducto junto al solar abandonado que tienen junto a sus casas.

Vecinas de la calle Reducto junto al solar abandonado que tienen junto a sus casas.LA VOZ

Eduardo de Vicente
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Nos están contando que están transformando Almería, que teníamos una ciudad sin ellos y otra completamente distinta ahora. Aparecen en los vídeos de Internet y en los medios de comunicación como los salvadores de la patria, recordándonos continuamente que están haciendo esto y aquello, como si fueran los padres del invento, como si ellos hubieran puesto el dinero para esa gran transformación que en el centro pasa por la apertura de nuevos espacios para la ciudad en el puerto y la peatonalización del Paseo, de cuyo resultado final habría mucho que hablar.

Esta forma de presumir utilizando las redes sociales y la prensa cómplice roza lo absurdo. Qué pensaríamos si cualquier profesor de instituto o un médico de esta ciudad se grabara vídeos en el Tik-tok contándonos que son unos fenómenos explicando las lecciones y curando a los enfermos. Nos parecería o que habían perdido el juicio o que estaban bajo el influjo de un ataque severo de vanidad. Pues bien, nuestros políticos no sienten ningún rubor cuando salen a la palestra una y otra vez presumiendo de lo que hacen, cuando tendrían que ser más humildes porque es parte de su trabajo. 

Están ahí para mejorar la ciudad con el dinero público. No hay motivos para estar sacando pecho continuamente sin miedo al ridículo cuando los que conocemos bien la ciudad sabemos que esa transformación de la que hablan es una verdad a medias, que detrás de lo que ellos consideran las grandes obras se esconde la realidad de la otra Almería, de esa que no forma parte del decorado oficial.

Vista de la Alcazaba. Delante, la sinfonía de cables que preside el solar.

Vista de la Alcazaba. Delante, la sinfonía de cables que preside el solar.LA VOZ

Basta con hacer una gira por los barrios de la falda sur de la Alcazaba para comprobar que no han cambiado nada. No hay que irse muy lejos, un paseo por la calle Almanzor puede ser suficiente. Allí aparece un solar que lleva siete años abandonado en la misma subida al monumento. Acaban de colocarle una valla metálica nueva para maquillar el abandono, pero lo han hecho con tanta desidia que han levantado la valla dejando la basura dentro. Ni se han molestado en mandar un equipo de barrenderos para limpiar el solar.

Que le pregunten a las vecinas de la calle del Reducto si están notando esa transformación de la que presumen nuestras ilustres gobernantes en las redes sociales. Llevan casi una década soportando la presencia de un solar al que le ha ido creciendo la vegetación entre la basura. La escena es un monumento al disparate. En mitad del barrio, destaca ese gran solar que ocupa dos calles, presidido por un palo de la luz de varios metros de altura que soporta una red interminable de cables.

Es una imagen que parece antigua, de las que eran habituales en aquella Almería de los años setenta en la que todo estaba por hacer y en la que no había un duro en las arcas municipales. Las vecinas, que llevan toda la vida viviendo en la zona, siguen quejándose amargamente. No se conforman con que les digan que al tratarse de un solar particular no es competencia del Ayuntamiento, porque también es responsabilidad municipal.

No estaría mal que nuestra querida alcaldesa o la concejala de Urbanismo, se acercaran un día por los escenarios non gratos, que están muy cerca del centro, y se grabaran unos bonitos vídeos para el Tik-tok con la basura de fondo y los palos de la luz completando el decorado.

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