Policías de Almería ponen a prueba sus límites con la élite antiterrorista de Navarra en intervenciones de alto riesgo
Policía Local de Almería participan en un curso de Patrullas de Respuesta Inmediata con unidades especializadas de la Policía Foral

Los agentes almerienses realizando un ejercicio táctico de entrada en un domicilio
Puertas que se abren a la fuerza. Pasillos estrechos. Órdenes cortas. Coordinación milimétrica. Un equipo avanza, otro cubre. Todo ocurre en segundos. No es una intervención real, pero lo parece. En ese escenario, lejos de Almería, varios agentes de la Policía Local de la capital han puesto a prueba sus capacidades a niveles de unidades de élite.
Ensayan cómo reaccionar cuando el margen de error es mínimo: entradas en domicilios, incidentes con múltiples víctimas o ataques indiscriminados. No ha sido una formación rutinaria. Para estos agentes de la Policía Local de Almería, ha sido una experiencia distinta: de esas que dejan poso profesional…
La escena arranca lejos de casa, en el norte. En Tudela primero, y después en la comisaría de Sangüesa, a unos 47 kilómetros de la capital navarra. Allí, durante varios días, oficiales y agentes almerienses se han sumergido en un curso intensivo sobre Patrullas de Respuesta Inmediata (PRI), compartiendo aula y maniobras con policías de Logroño y, sobre todo, con algunas de las unidades más especializadas de la Policía Foral de Navarra.
No es la primera vez que ambos cuerpos trabajaban juntos. La relación viene de atrás y se nota. Hace poco más de un año, en abril de 2025, fueron los navarros quienes viajaron a Almería para formar a cerca de 40 mandos en este mismo modelo de intervención rápida. Desde entonces, la conexión no ha dejado de crecer. Esta vez tocaba devolver la visita.

Los agentes de Almería son además instructores de tiro.
La teoría se convierte en acción
El curso ha estado impartido por el Grupo de Intervención Especial (GIE) y el Grupo Operativo de Intervención (GOI), dos nombres que, dentro del ámbito policial, tienen cartel. Son la élite de la Policía Foral. Con ellos, los agentes han repasado desde el uso de medios como los sprays defensivos hasta técnicas más complejas: entradas y registros en domicilios en escenarios de alto riesgo, controles de seguridad ciudadana o intervención en incidentes con múltiples víctimas.
Sobre la mesa también ha estado la teoría AMOK, un protocolo cada vez más presente en la formación policial actual. Define aquellas situaciones en las que un atacante actúa de forma indiscriminada, con el objetivo de causar el mayor daño posible en el menor tiempo.
Lo aprendido en primera línea
Durante las jornadas, la formación de los agentes de Almería ha estado directamente marcada por la experiencia sobre el terreno del GIE y el GOI. Los instructores han trasladado procedimientos y decisiones tomadas en intervenciones reales, con una unidad de operaciones especiales: el GIE, que se ha visto cara a cara en situaciones de máximo riesgo en la lucha antiterrorista, lo que ha permitido a los participantes trabajar bajo un enfoque eminentemente práctico y operativo.

Los policías locales de Almería junto al Comisario Jefe de Tudela.
A partir de ese bagaje, los policías almerienses han entrenado en escenarios complejos, desde liberaciones de rehenes hasta actuaciones contra delincuentes altamente peligrosos. Junto a ellos, el GOI ha aportado la vertiente más técnica, enseñando cómo afrontar accesos blindados, localizar escondites ocultos o intervenir en estructuras especialmente protegidas como los “búnkeres” del narcotráfico. De esa combinación de experiencia real y especialización técnica ha salido un modelo de formación integral que los agentes han podido interiorizar durante el curso.
Un impulso con sello almeriense
Más allá de la teoría, el valor ha estado en la práctica. En los ejercicios. Por parte de Almería, han participado un inspector y tres agentes, que además, son todos instructores de tiro, junto a otros mandos desplazados. Y la sensación, según trasladan, ha sido clara: la experiencia ha merecido la pena. Los agentes almerienses destacan su satisfacción por haber participado en una formación “de alto nivel”, útil y muy pegada a la realidad operativa, en la que han podido contrastar procedimientos y llevarse herramientas aplicables a su trabajo diario.
Detrás de estos encuentros hay también un nombre propio con acento almeriense: Manuel Hernández, comisario jefe de Tudela de la Policía Foral de Navarra. Natural de Almería, Hernández está siendo una figura clave en el impulso de esta línea de colaboración entre ambos cuerpos. Su papel ha facilitado que estos intercambios formativos no solo se mantengan, sino que vayan a más. En un contexto en el que la coordinación entre policías es cada vez más necesaria, su iniciativa está contribuyendo a tender puentes operativos entre territorios.