42 alumnos y profesores de Almería enferman en un crucero de fin de curso por un brote de gastroenteritis
El IES Maestro Padilla denunciará la gestión sanitaria y la posible ocultación del brote por parte de la compañía

Algunos de los alumnos y profesores del IES Maestro Padilla en Pompeya, durante el viaje de estudios del pasado abril.
El viaje de estudios en crucero con el que habían soñado los alumnos de primero de Bachillerato del IES Maestro Padilla se convirtió en una pesadilla desde el principio a raíz de un posible brote gastrointestinal que afectó a más de la mitad de la expedición.
Los afectados describen escenas dantescas, de niños y adultos vomitando en cualquier parte del barco y con diarrea a causa de la supuesta intoxicación alimentaria que, según relatan, afectó a un gran número de pasajeros, incluidos los participantes en otros dos viajes de fin de carrera con los que tuvieron contacto. “Fue algo brutal y hubo decenas y decenas de afectados”, aseguran.
Fuentes del centro informan de que los alumnos que pudieron resultar intoxicados tras la primera cena en el crucero, en la noche del 12 de abril, ascienden a 39, a los que hay que sumar tres de los cinco profesores acompañantes.
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Otra de las docentes que realizó el viaje, la vicedirectora María José Ferrer, ha explicado a este diario lo sucedido y los motivos por los que el centro prepara una denuncia que presentará de forma inminente ante la Policía o el juzgado.
La profesora expresa sobre todo su indignación por la gestión sanitaria y la supuesta “ocultación” del brote vírico por parte de la compañía. El instituto sostiene que la naviera minimizó el alcance de un posible brote gastrointestinal registrado durante la travesía y cuestiona la atención médica recibida por varios menores.
Solo un día después
Según explica Ferrer, los primeros síntomas aparecieron apenas un día después del embarque. “El primer niño enfermó el día 13 al mediodía, cuando ya estaba muy mal, y terminó ingresado con suero intravenoso”, relata.
A partir de ahí, los casos comenzaron a multiplicarse. Finalmente, enfermaron 42 personas del grupo, entre ellas tres profesores. “Había niños vomitando por el barco, familias enteras enfermas y personas mayores que no podían más. Casi cualquier persona con la que hablábamos se había puesto mala”, asegura Ferrer.
Aunque muchos alumnos solo estuvieron enfermos alrededor de un día, los docentes describen una situación “horrorosa” durante prácticamente toda la semana. “Los profesores dormíamos una media de dos horas al día, haciendo guardias, turnos y cuidando de ellos”, explica la profesora.
Aun así, señala que la mayoría de los estudiantes superó los síntomas en poco tiempo y pudo disfrutar del viaje: “Incluso han dicho en una encuesta que repetirían, porque hicimos una piña ante la adversidad, pero para nosotros fue muy duro”.
El crucero recorrió entre el 12 y el 18 de abril distintas escalas del Mediterráneo, con salida en Barcelona y paradas en Cagliari, Nápoles, Roma, Génova y Marsella antes de regresar a la ciudad condal.
"Mala gestión"
Uno de los principales reproches del centro educativo no se centra únicamente en el virus —que los profesores creen que pudo ser un norovirus—, sino en la gestión de la situación a bordo. Según Ferrer, la tripulación tardó varios días en reconocer oficialmente el brote pese a las reiteradas advertencias de los docentes.
“No reconocieron hasta el miércoles que había un brote de gastroenteritis”, afirma. “Lo grave no es que aparezca un virus, sino cómo intentaban ocultar lo que estaba ocurriendo”.
La vicedirectora sostiene además que algunos diagnósticos médicos no se correspondían con los síntomas reales de los pasajeros. “Yo vi cómo a un niño con diarrea y vómitos le diagnosticaban faringitis y le daban antibiótico”, asegura. Según su versión, situaciones similares ocurrieron también con alumnos del instituto. “Creemos que intentaban no contabilizar casos para evitar problemas operativos y poder seguir entrando en los puertos. La sensación era que el crucero seguía funcionando como si no estuviera pasando nada”.”.
El instituto está recopilando reclamaciones de familias afectadas y de otros pasajeros para incorporarlas a la denuncia. Según explica la docente, ya cuentan con decenas de reclamaciones y con el apoyo de viajeros de otras provincias.
La compañía rechaza las acusaciones
Por su parte, la compañía rechaza las acusaciones. En una respuesta remitida a los afectados, asegura estar “en absoluto desacuerdo” con las afirmaciones sobre un “brote generalizado de gastroenteritis”, niega que existieran “presiones para limitar la asistencia médica” o “negligencia sanitaria” y sostiene que “no existe ningún reproche de culpabilidad atribuible” a la naviera.
La empresa añade que las medidas adoptadas y la asistencia prestada estuvieron disponibles durante todo el viaje y considera que no procede “ninguna compensación, indemnización o reembolso”.
Mientras tanto, el IES Maestro Padilla estudia trasladar el caso a organismos de Consumo y Salud Pública y no descarta acudir a los tribunales si prosperan las reclamaciones de las familias afectadas.