La Voz de Almeria

Almería

Al estanque de don Nicolás Salmerón solo le faltan los cocodrilos

Las estatuas del Parque presentan un aspecto de abandono absoluto

El estanque ante el busto de don Nicolás Salmerón tiene una dejadez de años.

El estanque ante el busto de don Nicolás Salmerón tiene una dejadez de años.

Eduardo de Vicente
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El Ayuntamiento de Almería está ultimando el proyecto de remodelación del Parque, que lleva abandonado varias décadas. El objetivo es integrarlo en la ciudad, aspiración que parece complicada por muchas restauraciones que se le hagan al tratarse de un escenario hostil para un lugar de recreo y de retiro como por definición debe de ser un parque. El ocaso del Parque Nicolás Salmerón está directamente relacionado con el lugar que ocupa, pegado a la vía con más tránsito de la ciudad, la Carretera Nacional que lo cruza y lo crucifica. Ir a un parque debería de ser un ejercicio casi espiritual en busca del silencio que no se encuentra en las calles, todo lo contrario que ocurre en Almería, donde sentarse diez minutos en un banco del Parque equivale a inyectarse una dosis de estrés importante.

El ruido es constante, los coches pasan a gran velocidad y cuando no te sobresaltas por el motor de una moto de gran cilindrada pasa un coche de la policía con la sirena puesta o una ambulancia de urgencias. Si te sientas en el Parque mirando al puerto acabas mareado por ese continuo trasiego de vehículos que condena al que durante décadas fue nuestro Retiro particular.

Pasear hoy por este escenario puede resultar depresivo. Al ruido insoportable del tráfico se une el abandono absoluto del lugar y el lamentable estado en el que se encuentran los pocos monumentos que lo adornan. Es una vergüenza contemplar el estanque que custodia el busto del ilustre político almeriense Nicolás Salmerón, que da nombre al Parque. Llevan años sin limpiarlo; es tanta la suciedad y la maleza que se ha ido acumulando que da miedo acercarse al borde.

Una suerte parecida es la que sufre la estatua del Discóbolo, en cuyo pedestal ha desaparecido la placa que contaba su historia. La silueta del atleta no puede tener más mugre de la que tiene. Tampoco las tiene todas consigo el busto de Navarro Rodrigo, al que algún ‘artista’ desocupado le ha pintado el dibujo de un pene que profana su blancura.

El Discóbolo ya no tiene placa y está lleno de mugre en todos sus elementos.

El Discóbolo ya no tiene placa y está lleno de mugre en todos sus elementos.

La relación de las estatuas con el Parque se remonta un siglo atrás cuando era el lugar de encuentro de los almerienses. En aquel marco incomparable, lleno de vegetación y frente al puerto, no existía sin embargo ningún elemento decorativo ni artístico que le diera una pincelada social y cultural. En ese intento de embellecer el lugar nació la idea de levantar allí el primer monumento. Por iniciativa del diario La Crónica Meridional, se alentó al presidente del Casino para que contribuyera a la ornamentación del Parque. Don Eduardo Romero Valverde acogió la petición y encargó a un artista de Florencia una estatua en mármol de Carrara como monumento al trabajador. Cuando la estatua llegó a Almería, para colocarla se levantó un espléndido pedestal con mármol blanco de Macael y mármol negro de la sierra de Alhama, que fue labrado por el artista almeriense Francisco Álvarez Lloret, auxiliar de la Escuela de Artes y Oficios, siguiendo el modelo del joven arquitecto Guillermo Langle. El 28 de noviembre de 1924 se inauguró la estatua del trabajador, siendo recibida con grandes elogios: “Ha dejado Almería de ser un pueblo inculto y comienza a ornar su precioso contorno”, contaba la prensa.

En vista del éxito del monumento, unos meses después la ciudad se preparaba para recibir una nueva estatua en el Parque. En julio de 1925 empezó a instalarse en los jardines próximos a las escalerillas de acceso a la calle de la Reina la figura del Discóbolo, fundida en la fábrica de don Francisco Oliveros y regalada por éste a la Junta de Obras del Puerto. El Parque siguió embelleciéndose y unos años después se enriqueció con un nuevo monumento, esta vez dedicado al político Navarro Rodrigo.

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