Siete almerienses bajo las bombas de Irán: "Estamos atrapados sin saber cuándo volveremos"
Angela, José María y cinco viajeros más sobreviven a un infierno de misiles y drones sin saber cuándo van a poder regresar

Imagen de esta tarde de Dubai y arriba foto de Angela García Quesada, una de las viajeras almerienses atrapadas.
En este instante, mientras usted está jurando en arameo con el surtidor en la mano en una gasolinera de Repsol, hay siete almerienses escondidos debajo de la cama de un hotel de Dubai. Las tragedias siempre son relativas, desde Eurípides; siete almerienses a los que se les iluminaron los ojos cuando consiguieron cerrar un viaje paradisiaco a Dubai para finales de febrero. Donald Trump no había ni siquiera amagado aún con enmierdar el mundo. Calma chicha era el pronóstico en ese rico emirato árabe para nuestros paisanos viajeros. Todo se truncó cuando hace unas pocas noches empezaron a oír desde las ventanas del lujoso hotel Emirates los escudos antimisiles parando la metralla vengadora iraní, como un cancerbero detiene los tiros de un delantero. Al principio, con el fuego sobre sus cabezas, fue desconcierto, después preocupación ascendente y ahora, en este momento, pánico y terror.
Ahora es noche cerrada en Dubai y Angela García, una empleada de registro en Almería, una de las viajeras víctima de esta Guerra medieval, se acurruca en su cama esperando que todo pase. “Esto es angustioso, tenemos mucho miedo y lo peor es que no sabemos cuándo vamos a volver a Almería, las autoridades españolas, la Junta de Andalucía y la embajada nos han dejado tirados”. Ayer llegaron a su casa, a su pueblo, las excursionistas de Lubrín que viajaban en un crucero y la expedición de Cuevas con cura incluido. Peccata minuta para lo que están padeciendo, con espanto atávico, Angela y sus amigos. “Estamos intentando conseguir un vuelo de vuelta para el domingo, pero nadie nos garantiza nada”, dice sobresaltada Angela. Una chica normal, que se levanta cada día a trabajar, que disfruta de la vida lo que puede y vuelta a empezar; una almeriense alejada ahora de la cotidianidad de ese día a día y que solo reza porque no ocurra ninguna desgracia, mientras oye los drones de la república islámica sobrevolar el espacio que puede divisar perfectamente, porque en Dubai, el paraíso de los ricos, todos los edificios son de cristal.
Angela no es la única que a miles de kilómetros de distancia del kiosco Amalia describe su angustia. José María Tejera, un conocido empresario almeriense de la construcción, en el mismo grupo viajero, explica que “nadie se ha preocupado por nosotros, teníamos que haber regresado el pasado lunes, pero aquí seguimos, están los vuelos cancelados”.
De vez en cuando, el grupo sale a despejar la mente y a templar los ánimos, pero reciben alertas continuas en los móviles pidiendo que se pongan a buen recaudo y que busquen refugio “ante la amenaza de misiles”. La Administración ha desalojado el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo con 160 plantas y los barrios más lujosos están siendo amenazados. La tensión entre los turistas va en aumento: ya ha habido tres muertos y decenas de heridos bajos los escombros y en el aeropuerto internacional.
“La Consejería de Turismo nos aconsejó que nos desplazáramos por tierra, siguiendo instrucciones de la embajada pero nadie nos responde”, explica Angela por la línea de watshap. Hace unas horas, un dron ha impactado en el aeropuerto causando tres heridos.
“Nada de esto es broma, lo único que nos dicen es que deberíamos de marcharnos, que qué hacemos aquí, es para llorar, como si estuviésemos por gusto", expresa airado en un audio José María Tejera. Quieren que Almería entera sepa por lo que están pasando. Las agencias acaban de informar a esta hora de que el rascacielos Burj Al Araba, en la isla The Palm, un icono dubaití, también ha sido atacado.
Así están las cosas en Dubai para estos siete almerienses, mientras aquí maldecimos a Trump por la subida de la gasolina.