Pizzárbol: 20 años que reúnen esfuerzo, trabajo y mucha ilusión
Una trayectoria de agradecimientos a familiares, jefes y amigos

Un gran equipo que con esfuerzo e ilusión hacen que Pizzárbol sea un referente en la ciudad, llegando a cada rincón.
Hace 20 años, José Francisco Martínez comenzó a trabajar en los hornos de una pequeña pizzería almeriense. Con esfuerzo, dedicación y una visión incansable, pasó por todos los puestos hasta que en un momento le surgió la oportunidad de convertirse en empresario y adquirió una pequeña pizzería.
A día de hoy hace una grata declaración de intenciones “en este momento tan especial quiero recordar a todas las personas que han hecho posible que el sueño de este niño que empezó siendo un repartidor para sus jefes Ramón Pérez y Sofía Camacho, los gerentes originales de la pizzería y pollería ‘El Árbol’ en la avenida de Pablo Iglesias y más tarde en la calle Marchales, 1, donde lucharon contra todo y contra todos para seguir adelante y que más tarde no fue posible por injusticias de la vida... Y a mi amigo Juan Miguel Cerdán, que me ayudó en mi andadura. Por eso hoy quiero recordarlos con el mejor recuerdo, ya que ellos fueron los que me iniciaron en este mundillo y después de su cierre y de pasar un año como repartidor y más tarde encargado en una conocida cadena de pizzas, vinieron a buscarme para ofrecerme sus maquinarias y su apoyo para que siguiera al frente”, nos comenta José Francisco.
“En un primer momento les dije que no, pero pasado el verano y en las condiciones en las que trabajábamos en dicha cadena decidí emprender el camino en solitario buscando de nuevo a mis jefes, los cuales nos formaron y nos dieron la facilidad de utilizar la maquinaria que aún quedaba en su poder con la facilidad de pagarla de la manera que pudiéramos”. Y aquí empieza esta nueva etapa, buscar local, pedir un pequeño préstamo y enfrentar todos los problemas que supone iniciar un negocio. Los inicios siempre cuestan, pero como él nos dice… “con la ayuda de mis padres José y Antonia, mis hermanos David y Patricia, mi mujer Erika y el apoyo incondicional de mi abuela María emprendemos la aventura... Y en qué mejor lugar que en mi barrio, el de Los Ángeles, el que me ha visto crecer y donde he empezado a dar mis primeros pasos”.
“El lugar elegido: la guardería La Manzana un lugar donde muchos vecinos de este barrio han pasado de pequeños y que recuerdan entrañablemente. Empezamos el sueño pizzero con un cincel y un martillo,como un buen albañil, porque no había recursos para poder financiar una empresa de construcción que nos hiciera la reforma. Así que toda mi familia a picar, alicatar, meter tubos para la luz, porque económicamente el pequeño préstamo se quedaba muy corto para cubrir las necesidades de transformar de la mejor manera posible este espacio infantil en lo más parecido a una pequeña pizzería de barrio donde rezaba todo lo artesanal. Fueron días de muchos contratiempos y cuando no era la acometida de la luz, faltaba el contador del agua, la extracción de humos y por fin superados todos los inconvenientes… un 20 de diciembre de 2004 conseguimos abrir las puertas” nos detalla ilusionado su gerente.
Un sueño que se convertía en realidad. “De inicio, el maestro Ramón se dedicó durante todo un mes a enseñarnos a fabricar la masa en un barreño, como toda la vida, y a estirarla con un rodillo de madera. Más tarde con la ayuda de la empresa Abda hostelería y alimentación, que nos ayudó facilitando el pago de las maquinarias a precio cero, pagando lo que podíamos todos los meses, conseguimos una amasadora, extendedora y una cámara frigorífica donde poder guardar toda la mercancía”. En este punto, agradezco la ayuda de Antonio Fernández, José, Amparo, Paqui, Antonio García y Manolico”. Pero aún había contratiempos por llegar. “Recuerdo que la semana que íbamos a abrir las puertas nos encontramos sin presupuesto para comprar género y gracias a los dos ‘rafaeles’ de la empresa Dialal, que nos abrieron sus puertas y nos dieron el primer pedido en reposición, servimos el mejor producto y con la mejor calidad”.
Han sido años muy difíciles de trabajo y esfuerzo para sacar un local adelante. Pero había más sueños que cumplir, “en 2015 nos propusimos otra meta y nos quedamos con la gestión del Chus Chus (antigua cafetería duna de José), para dar un nuevo servicio de mesa y así poder celebrar fiestas de cumpleaños de los más pequeños o pasar ratos en familia, donde los pequeños disfrutan y los padres aún más, ya que mientras que los niños saltan en el parque ellos pueden comer tranquilos. En esta nueva etapa introdujimos un menú muy económico para el comedor y a domicilio, del cual se hizo cargo mi madre. También incorporamos a María, la mujer de mi hermano David, para ayudar en la gestión económica, con el nuevo horizonte proyectado, introducir una gran variedad de tapas para innovar el aspecto de pizzería restaurante”.
Un momento duro en la vida de José Francisco llega con la COVID19 “fue otro duro revés sumado a la enfermedad de mi padre. Su pérdida fue muy difícil para todos ya que ha sido un pilar muy importante como padre, abuelo y amigo para sus amigos, él nos inculcó los valores del trabajo, respeto y seriedad, desde muy pequeño cuando íbamos al pueblo a trabajar en el campo en la aceituna, la almendra o la uva. Superado este trance continuamos nuestra andadura y en 2024 iniciamos una nueva apuesta para dar a conocer nuestro servicio por la provincia montando un remolque Food truck para eventos en fiestas populares, conciertos y eventos a nivel particular”.
“Todo esto no habría sido posible sin todas y cada una de las personas que han formado parte en algún momento de este equipo, y muy agradecido con el equipo actual, por eso quiero felicitarles por el trabajo que realizan a diario, y muy en especial en esta época que acabamos de terminar la campaña de Navidad. Responsables tienda: David, Patricia, María, Laura, Moya y Deamela. Cocina y teléfono: Pedro, Ariadna, Mamen, Juanjo, Alba, Rosa, Lorena, Lucía, Jesús y Héctor. Reparto: Paco, Mihai, Filiberto, Cristian, Alonso, Paquillo, Martín, Cayetano, David, Álex Jon, Alberto, Enrique y Joaquín. También quiero agradecer a todos nuestros colaboradores de servicios, así como a nuestra Asesoría Rojas y Gómez, (Marisa, Alicia, Ramona, Ana, Laura y Belén). Y a todos los proveedores que nos han servido y nos sirven a día de hoy. ¡Sin todos vosotros, esto no hubiera sido posible!, concluye José Francisco Martínez.