La Voz de Almeria

Almería

Almería vivió una de sus peores ‘noches de fuego’

A las cinco de la mañana los termómetros marcaban 33 grados

Tremendos 31 grados en el termómetros que luego subiría aún más

Tremendos 31 grados en el termómetros que luego subiría aún másLa Voz

Antonio Fernández
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La noche del domingo al lunes pasará a la historia por ser una de las más calurosas que se recuerdan. Si a las 22:00 horas los termómetros marcaban 29,8 grados, a partir de las doce la temperatura empezó a subir hasta situarse a 33 y hasta 34 grados, muy por encima del umbral del sueño, cuando se hace imposible dormir.

El fenómeno lo explica Eduardo Romay, miembro del colectivo almeriense de analistas del clima ‘Cazatormentas, que señala que “si miramos en la web de Aemet las temperaturas mínimas del lunes para hacernos una idea de en qué puntos de España fue mas tórrida la madrugada, vemos 27’4º en Castuera (Badajoz), 27’3 en el aeropuerto de Almería, 26’9 en San Pablo de los Montes (Toledo) y Almadén (Ciudad Real) o 26’4 en Villafranca de los Barros (Badajoz). Sin embargo, este análisis puntual a veces puede ser engañoso, como es el caso...”

Y es que en el resto de localidades la temperatura fue bajando desde medianoche hasta el amanecer, un comportamiento térmico normal. Pero no fue el caso de Almería, una zona normalmente influenciada por la presencia o no de brisa marina; “si al anochecer se impone dicha brisa sí que sucede eso, que el mercurio va bajando durante horas hasta el dia siguiente, pero si se impone cierto aire del norte, la cosa cambia”.

El efecto terral


Ese aire, normalmente flojo o moderado, aunque a veces fuerte, tiene que superar Sierra Alhamilla antes de llegar a la zona que va desde la capital hasta Cabo de Gata, es decir, tiene que ascender primero dicha sierra y luego descenderla: en ese trayecto ocurre que al ascender el aire se va enfriando y perdiendo humedad (por condensación), y al descender se va calentando (por compresión), con lo que al llegar al litoral de la bahía impide el normal descenso nocturno; “a todo este fenómeno  se le llama efecto terral”, según explica Eduardo Romay.

Y así, en Cabo de Gata, tras unas horas de bajada térmica desde la máxima del dia, tenían 27’5º a medianoche, pero en ese momento desapareció la brisa y una hora después estaban a 30’7º, y aún el mercurio siguió subiendo hasta las 05h, cuando se marcaban 32’5º; luego nuevo cambio y bajada hasta 27’7 al amanecer al amanecer.

En el aeropuerto el cambio se produjo como una hora después, de modo que hasta las 01h la temperatura fue bajando desde los 36’7º de las 19h, pero ya a las 02h había 30’9 y así se mantuvo, por encima de 31º, hasta las 06h.

En la capital ocurrió algo similar, aunque no idéntico debido al efecto conocido como ‘isla de calor’ (el incremento de temperatura por la aportación de coches, aires acondicionados , el calor acumulado por el cemento de los edificios o el asfalto de las calles).

Hito histórico


Tras los 36’2 grados de máxima a las ocho de la tarde, el mercurio bajó hasta los 29’8 (22:00 horas), se mantuvo en 30/31 hasta las dos de la madrugada, y entonces subió y estuvo durante cuatro horas por encima de nada mas y nada menos que 33º, una temperatura que hace casi imposible el dormir.

Según Eduardo Romay son relativamente habituales las ‘terraladas’ de madrugada en la costa sur almeriense y que de pronto se dispare la temperatura, “pero lo mas frecuente es que dure poco, que se mantengan durante horas no es tan habitual… en fin, una noche para enmarcar”.

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