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Jornadas de 46 horas y el salario mínimo: el conflicto del manipulado de Almería sigue bloqueado

El convenio lleva más de año y medio sin acuerdo y sindicatos salen este domingo en la calle ante la falta de avances

Centro de manipulado hortofrutícola.

Centro de manipulado hortofrutícola.ABfotografos

Marina Ginés
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El convenio del manipulado hortofrutícola en Almería sigue bloqueado tras más de un año y medio de negociación sin acuerdo. El conflicto afecta a unas 30.000 personas trabajadoras en la provincia y se ha convertido en uno de los principales frentes laborales del sector agroalimentario almeriense.

La situación ha derivado en la convocatoria de una concentración este domingo, 19 de abril, en el anfiteatro de la Rambla de Almería, impulsada por UGT FICA y CCOO Industria, con el objetivo de explicar el estado de la negociación, medir el apoyo de la plantilla y activar posibles movilizaciones si no se producen avances en la mesa.

La secretaria general de UGT FICA Almería, Francisca Ramírez Oliver, describe un escenario de bloqueo total, en el que la negociación se ha estancado tras sucesivas reuniones sin acercamientos reales entre las partes. Según explica, la última propuesta empresarial fue percibida por la parte social como cerrada, lo que ha llevado a intensificar la presión sindical.

Movilización este domingo y advertencia de huelga

Ante la falta de avances en la negociación, UGT FICA y CCOO han convocado una concentración este domingo, 19 de abril en el anfiteatro de la Rambla de Almería. 

El objetivo es trasladar a la plantilla el estado real de la negociación y medir el grado de apoyo a un posible calendario de movilizaciones.

Cartel de la convocatoria de manifestación este domingo.

Cartel de la convocatoria de manifestación este domingo.La Voz

La dirigente sindical no descarta un endurecimiento del conflicto si la situación no cambia en la mesa de negociación. “Seguramente terminemos en una huelga si no hay avances. Es el último recurso, pero es una posibilidad real”, advierte Ramírez.

Además, está prevista una nueva acción de protesta durante una feria hortofrutícola en la provincia, con el objetivo de visibilizar el conflicto ante el conjunto del sector empresarial y político.

Un sector clave para la economía

El manipulado hortofrutícola forma parte de la columna vertebral del sistema agroexportador de la provincia. Se trata de un sector directamente vinculado a la producción agrícola del Poniente almeriense, una de las zonas más dinámicas económicamente de Andalucía, donde la agricultura intensiva y la industria auxiliar generan miles de empleos y un importante volumen de exportación a Europa.

En ese contexto, desde UGT se subraya la contradicción entre el peso económico del sector y las condiciones laborales de sus trabajadores.

Archivo de trabajadora de manipulado hortofrutícola.

Archivo de trabajadora de manipulado hortofrutícola.La Voz

El trabajo en un almacén de manipulado se desarrolla en cadena: selección, limpieza, envasado y preparación de producto perecedero destinado a su distribución. Son trabajos que pueden desarrollarse en turnos largos, con momentos de máxima presión en campaña, donde el ritmo se acelera de forma notable para dar salida a grandes volúmenes de producto en poco tiempo. “Es un trabajo duro, de muchas horas de pie, con esfuerzo físico constante y con picos de producción muy exigentes. No es un trabajo ligero ni fácil.”

“El peso del sector en la economía provincial contrasta con las condiciones laborales de buena parte de sus trabajadoras”, señalan desde el sindicato.

Dependencia del salario mínimo

Uno de los principales puntos de conflicto es el modelo salarial. Actualmente, el sector funciona mayoritariamente con salario por hora, lo que provoca fuertes variaciones en los ingresos según campañas y cargas de trabajo.

UGT reclama un cambio estructural: pasar a un salario mensual garantizado sobre 40 horas semanales, con el objetivo de dar estabilidad económica a las plantillas.

Mujeres trabajando en una línea de manipulado.

Mujeres trabajando en una línea de manipulado.La Voz

“Somos trabajadores por hora y queremos conseguir un salario mensual con garantía de 40 horas semanales. Eso es lo primordial”, explica la dirigente sindical.

A ello se suma la reivindicación de una subida salarial del 4% por encima del salario mínimo interprofesional (SMI), junto con la exigencia de que este incremento no sea absorbido por futuras actualizaciones del propio salario mínimo.

“No deberíamos estar siempre pegados al salario mínimo”, señala Ramírez. “Es un sector fundamental para la economía de la provincia y el trabajo que se realiza debería estar por encima”.

Según la parte sindical, esta dependencia genera una situación en la que muchos trabajadores encadenan meses con ingresos muy ajustados, especialmente en periodos de menor actividad.

Jornada de 46 horas semanales

El segundo gran eje del conflicto es la jornada laboral. El sector mantiene actualmente jornadas de hasta 46 horas semanales, una cifra que es incompatible con la conciliación familiar y laboral.

La organización sindical propone reducir la jornada a 40 horas semanales como medida básica para mejorar las condiciones laborales y avanzar hacia un modelo más estable.

La mayor presencia femenina se da en los almacenes de manipulado

La mayor presencia femenina se da en los almacenes de manipuladoLa Voz

“La conciliación familiar en este sector prácticamente no existe”, denuncia Ramírez.

El sindicato rechaza además la propuesta empresarial de aumentar la jornada irregular del 10% al 20%, al considerar que refuerza un modelo de disponibilidad permanente sin la compensación adecuada.

En campañas de máxima actividad, las jornadas pueden alcanzar las nueve horas diarias, mientras que en otros periodos la carga de trabajo disminuye, generando una fuerte inestabilidad tanto en el tiempo de trabajo como en los ingresos.

Un sector feminizado que sostiene parte de la economía provincial

El manipulado hortofrutícola tiene además un fuerte componente de género: alrededor del 80% de la plantilla son mujeres. Para UGT, este dato es clave para entender la dimensión social del conflicto.

La organización sindical subraya que se trata de trabajadoras que sostienen una parte esencial de la economía provincial, pero que siguen enfrentando condiciones laborales marcadas por la precariedad y la falta de conciliación.

“Son mujeres que sostienen la economía de la provincia, pero con una precariedad absoluta y sin conciliación”, resume Ramírez.

“Hay alternativas, pero hay que querer aplicarlas”

Frente a las críticas que argumentan que el sector hortofrutícola no puede regularse como una industria estable porque depende de la campaña, del producto perecedero y de la estacionalidad, la parte sindical rechaza que esa realidad impida mejorar las condiciones laborales.

Archivo de manipulado hortofrutícola.

Archivo de manipulado hortofrutícola.La Voz

La secretaria general de UGT FICA Almería, Francisca Ramírez, sostiene que la flexibilidad del sector no tiene por qué traducirse en precariedad estructural y que existen herramientas suficientes para organizar el trabajo sin mantener el modelo actual de jornadas prolongadas y salarios variables.

“Se dice que no es lo mismo que una industria porque aquí no se producen tornillos, pero claro que se puede regular”, plantea. “No nos negamos a la distribución irregular del trabajo, pero otra cosa es cómo se organiza y cómo se paga”.

Distribución del trabajo y organización de campañas

El sindicato no rechaza la existencia de semanas más intensas y otras más flojas, algo inherente al producto agrícola, pero cuestiona que esa variabilidad se traslade de forma directa al salario y a la duración de las jornadas.

“Sabemos que hay semanas con mucha carga y otras más flojas, pero para eso está la distribución irregular del trabajo”, explica Ramírez. “Lo que no puede ser es que el trabajador asuma toda la flexibilidad sin estabilidad en su salario”.

Mujeres trabajando en una nave de manipulado con partidas de pimiento para la exportación.

Mujeres trabajando en una nave de manipulado con partidas de pimiento para la exportación.

La propuesta sindical pasa por un modelo en el que el salario no dependa de las horas exactas de cada semana, sino de una media estable que permita atravesar los ciclos de campaña sin caídas bruscas de ingresos.

UGT sostiene que el problema no es la imposibilidad técnica de regular el sector, sino la negativa a modificar el reparto actual de costes y beneficios.

Ramírez enmarca el conflicto en términos económicos y de modelo productivo, cuestionando que la riqueza generada en uno de los sectores más potentes de exportación de la provincia no se refleje en las condiciones laborales.

Un sector estratégico en tensión

En definitiva, el sector del manipulado hortofrutícola es una pieza esencial dentro del engranaje económico del Poniente almeriense y del conjunto del sector agrícola provincial, uno de los motores principales de empleo y exportación en la zona.

El conflicto laboral permanece abierto. Sin acuerdo a la vista, el sector del manipulado entra en una fase decisiva marcada por la presión sindical y la posibilidad de nuevas movilizaciones si no hay avances en la negociación.

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