Del centro de Madrid a La Chanca para ver la realidad de uno de los barrios más pobres de Almería
Un grupo de jóvenes viajan hasta Almería como voluntarios en la Escuela de Verano organizada por la parroquia de La Chanca

Foto de familia de algunos de los participantes en la Escuela de Verano de la parroquia de La Chanca.
La parroquia de Nuestra Señora de los Dolores se encuentra en San Bernardo, una larga calle que conecta el barrio de Chamberí con la icónica Gran Vía de Madrid. Desde allí salió un grupo de jóvenes que han recorrido cientos de kilómetros para llegar a Almería, en un viaje muy distinto al que cabría esperar en pleno verano: en vez de un destino de playa y fiesta, iban a uno de los barrios con la renta más baja de toda Andalucía.
Los jóvenes madrileños han vivido unos días de convivencia en La Chanca, de la mano de la comunidad de la iglesia parroquial de Santa María de Belén, capitaneada por su párroco, Óscar Trujillo.
Durante sus días en Almería, los jóvenes se alojaron en la casa de las Siervas de los Pobres, desde donde participaron en diversas iniciativas de encuentro y servicio. Además, también formaron parte de distintos encuentros con vecinos del barrio almeriense.
La convivencia concluyó con una comida de despedida. Según explica el párroco de San Isidro Labrador y Santa María de Belén, Óscar Trujillo, "han sido unos días maravillosos". El sacerdote destaca además que los jóvenes regresan a Madrid "muy llenos y con ganas de volver" para seguir estrechando lazos con la comunidad almeriense y organizar nuevas iniciativas en el futuro.

Foto de familia de los voluntarios de la Escuela de Verano de la parroquia de La Chanca, en la que participó un grupo de jóvenes de Madrid.
Una Escuela de Verano para darle vida a La Chanca
La visita del grupo de jóvenes madrileños a La Chanca coincidía con la puesta en marcha por parte de la parroquia de Santa María de Belén de su Escuela de Verano. La iniciativa, organizada conjuntamente por el área de Infancia de Cáritas, la Pastoral Juvenil y la propia comunidad parroquial, reúne a decenas de jóvenes voluntarios que dedicaron esos días a acompañar a los más pequeños del barrio a través de juegos, talleres, oración y convivencia.
El párroco, Óscar Trujillo, explica que estos días quieren ser "una oportunidad para hacer presente en nuestro barrio la cercanía y el cuidado de la Iglesia", ofreciendo un espacio de encuentro para los niños y sus familias.
La Escuela de Verano es también un reflejo del trabajo pastoral que se viene desarrollando en Santa María de Belén. Desde hace un año, la parroquia de San Isidro Labrador acompaña este proyecto misionero, colaborando especialmente a través de Cáritas y de un grupo de jóvenes voluntarios que han hecho suyo este servicio.
Óscar Trujillo destaca que la comunidad está creciendo "poco a poco", con nuevas iniciativas como la catequesis de adultos, la adoración eucarística, la visita a los vecinos y una presencia constante en las calles del barrio. Junto a la labor de las Siervas de los Pobres y de los voluntarios, la parroquia quiere seguir siendo "una Iglesia misionera, cercana, que escucha, que acoge y que mantiene sus puertas abiertas" como signo visible de esperanza para todos.