La Voz de Almeria

Cultura

"Si no leen rápido, les digo quién muere": el fenómeno de los clubes de lectura que conquista Almería

Cada vez más mujeres encuentran en estas reuniones mucho más que literatura

El club de lectura semanal de los martes, en El Faro de Recóndito.

El club de lectura semanal de los martes, en El Faro de Recóndito.Elena Ortuño

Elena Ortuño
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Empieza a anochecer cuando un grupo heterogéneo de mujeres entra en la librería. Llegan escalonadamente, cada una por su camino, pero todas comparten el mismo ritual: una sonrisa sincera y un saludo cercano al cruzar el umbral. Algunas están jubiladas; otras acaban de terminar su jornada laboral. Las hay más jóvenes y más mayores, con experiencias, ideas y formas muy distintas de mirar el mundo. Sin embargo, todas tienen algo en común: una pasión por la lectura que las reúne semana tras semana.

A simple vista, es precisamente ese amor por los libros el que parece empujar a estas mujeres -como a tantos otros integrantes de los clubes de lectura que se extienden por la provincia de Almería- a compartir un espacio alrededor de una historia. Pero, si de leer se trata, ¿por qué no hacerlo en la intimidad del hogar, como se lleva haciendo toda la vida? ¿Qué encuentran estas reuniones que no les ofrece la lectura en solitario?

El auge del club de lectura

Según el último Barómetro de Hábitos de lectura y Compra de Libros de la Federación de Gremios de Editores de España, el 66,2% de la población lee libros en su tiempo libre por ocio, especialmente las mujeres (un 72,3% frente a un 59,8%). Así se refleja en la composición de los clubes de lectura que proliferan en Almería, donde apenas uno o dos miembros son hombres.

Curiosa es esa multiplicación de clubes cuando, por número de habitantes, la capital tiene menos librerías que otras ciudades andaluzas: "En Almería no tenemos tantos lectores, pero los clubes de lectura están llenos siempre. Yo he llegado a tener hasta 40 personas en algunos de ellos", cuenta Vicente Gómez, librero de El Faro de Recóndito.

Las chicas del club de lectura de los martes comentan 'Las gratitudes', de Delphine de Vigan.

Las chicas del club de lectura de los martes comentan 'Las gratitudes', de Delphine de Vigan.Elena Ortuño

Solo en la librería que dirige el almeriense ya se celebran ocho clubes de lectura: dos semanales (los martes y los miércoles) y seis mensuales. Desde los generalistas hasta los tematizados (feministas, de cuidados paliativos, de maternidad, de literatura y arte, de novela negra...), hay reuniones literarias para todos los gustos; un fenómeno que refleja ese auge que no solo se da en librerías, sino también en asociaciones, bibliotecas y espacios similares.

Lazos en torno a la literatura

En el club de lectura de los martes, el comentario del libro no es lo principal. Entre las integrantes del grupo se respira confianza, muchas risas y ese puntito de descaro que solo surge cuando una se siente a gusto con los suyos. Durante la hora que dura la reunión, las páginas se pasan, las opiniones se cruzan y las bromas van y vienen con la misma facilidad con la que se recomienda un libro.

Castañas para acompañar los comentarios sobre el libro, en el club de lectura de los martes de El Faro de Recóndito.

Castañas para acompañar los comentarios sobre el libro, en el club de lectura de los martes de El Faro de Recóndito.Elena Ortuño

No solo van a leer, sino también a echar un buen rato y, de paso, a tomarse una cerveza después o, incluso, un cucurucho de castañas recién hechas que una de ellas ha comprado de camino a la librería. Tanto cariño afirman haberles cogido a las compañeras que hasta los ritmos de lectura se han convertido en motivo de chanza.

"Yo cojo y las amenazo con spoilers si no leen más rápido. Si tal día no han llegado a tal página, les digo quién muere", bromea una de ellas, que parece haber encontrado en la revelación de los finales una peculiar técnica de motivación lectora. Según admite, la estrategia todavía no ha provocado ninguna víctima irreparable, ni siquiera dentro del club: "Todavía no me han echado", añade entre risas.

Todo queda, eso sí, en una travesura literaria. Porque detrás de las amenazas de destripar finales, las pullas y las carcajadas hay algo bastante más profundo: confianza.  "Ya somos amiguitas, nos felicitamos hasta las Navidades", resume una de las más veteranas.

Suma y sigue

Más allá de la compañía, la amistad y el placer de la lectura, este tipo de actividades aportan nuevas perspectivas y una motivación para salir de casa. Según afirman, escuchar las interpretaciones del resto de lectoras les permite descubrir matices que quizá habían pasado por alto. Una de las participantes explica que sus compañeras le han enseñado a detenerse, observar y comprender mejor la intención del autor, en lugar de leer de forma apresurada: "Antes de apuntarme al club yo me limitaba a pasar páginas", reconoce.

Los días en los que se celebran los clubes de lectura, la librería hace espacio para acoger en sus entrañas a las participantes.

Los días en los que se celebran los clubes de lectura, la librería hace espacio para acoger en sus entrañas a las participantes.Elena Ortuño

Al ser tan diferentes las unas de las otras, cada persona interpreta las historias desde sus propias experiencias, edades y perspectivas vitales. Compartir esas diferencias les permite cuestionar sus ideas y descubrir maneras distintas de entender una misma obra.

Transcurrida la hora, cierran el libro a comentar y piden a Vicente una nueva recomendación. "En ocasiones, nos encanta la opción que nos ofrece. En otras, preferimos elegir nosotras mismas un título que nos haya llamado la atención, ya sea por haberlo escuchado en la radio o porque se lo ha leído alguien cercano", relatan con un brillo especial en la mirada. 

Poco a poco, las mujeres se despiden. Algunas prolongan la tarde entre cañas y conversación; otras ponen rumbo a casa, con una nueva lectura en mente y la próxima reunión ya en el horizonte. Mientras tanto, Vicente apaga los interruptores y cierra la librería.

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