La cara oculta del Teatro Cervantes de Almería: una última mirada entre escombros y humedades
El histórico teatro de Almería muestra en su interior las huellas del paso de los años y afronta ahora una rehabilitación que lo mantendrá cerrado durante "varios años"

El Teatro Cervantes durante la visita a los medios antes del inicio de su rehabilitación.
El silencio ocupa ahora los espacios que durante décadas estuvieron llenos de público, música y actividad. Y así lo hará por un tiempo aún indeterminado. El Teatro Cervantes muestra hoy una cara muy distinta a la que conserva en la memoria de varias generaciones de almerienses: humedades, restos acumulados, instalaciones deterioradas y rincones en los que se hace evidente el paso de los años.
Recorrer su interior es asomarse a un edificio detenido en el tiempo, pero también al punto de partida de una nueva etapa. El histórico teatro permanecerá cerrado durante "varios años", tal y como informó este medio esta semana, mientras la Fundación Cajamar prepara una rehabilitación integral que pretende devolverlo a la vida cultural de Almería.
LA VOZ, junto a otros medios de la provincia, pudo acceder esta semana al emblemático edificio almeriense para comprobar, de la mano de la entidad que ahora se hace cargo de su rehabilitación, el estado del que parte un teatro que mucho tiene que cambiar para volver a ser lo que era.

El Teatro Cervantes durante la visita a los medios antes del inicio de su rehabilitación.
Un paseo por el interior del Cervantes
Si bien la planta baja del edificio no dista mucho de las últimas veces que los almerienses han podido entrar al teatro, bien por una función o por una fiesta en Feria o Nochevieja, la realidad y las condiciones del teatro al ser visto en detalle son muy distintas. La realidad del porqué de esta rehabilitación llega en su cubierta y el estado de la mayoría de los materiales.
"Lo que más nos preocupa es esto", detallaba durante la visita Antonio Pérez , director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Cajamar, mientras señalaba una de las humedades en la cubierta del edificio. Las tablas de la parte superior, más oscuras por la humedad, reflejan el paso del tiempo de un teatro que parece haber recibido poco cuidado en las últimas décadas.

El Teatro Cervantes durante la visita a los medios antes del inicio de su rehabilitación.
La visita tampoco resultó sencilla. Adentrarse en algunas de las zonas del edificio obligaba a sortear objetos y materiales acumulados durante años, entre ellos antiguos ordenadores, teléfonos móviles, documentos y todo tipo de enseres que todavía permanecían en distintas estancias. Un escenario que hacía más evidente la necesidad de vaciar y ordenar el edificio antes de afrontar una intervención de esta magnitud.
Parte de ese trabajo ya ha comenzado. En los últimos días se han retirado alrededor de 30 camiones de materiales y objetos del interior del Cervantes, una primera limpieza que tan solo permite despejar espacios y facilitar los trabajos previos a la rehabilitación.
Cables por los suelos y losas rotas
A simple vista, casi es más preocupante el estado del 'gallinero'. Si damos la espalda al escenario, podría parecer un edificio en ruinas que forma parte de un suburbio a las afueras de cualquier ciudad española. Cables por los suelos, losas rotas y desencajadas y, en definitiva, el retrato de un teatro que ha recibido la llegada de Cajamar como agua de mayo.

El Teatro Cervantes durante la visita a los medios antes del inicio de su rehabilitación.
En el sótano del edificio, el olor a humedad también cala nada más entrar. La situación, pese a ser similar a la parte más alta, se disimula mejor con la estética propia de un sótano, alejada a propósito de los focos y el paso de la gente. El desgaste de los años, no obstante, lo determinaran arquitectos y especialistas al analizar unas catas en el suelo que ya comenzaron el pasado jueves.
Por ahora, el Cervantes queda en silencio. Las luces se han apagado y el público tendrá que esperar para volver a ocupar sus butacas. Tras estas paredes deterioradas comienza ahora una larga espera, con la mirada puesta en el día en que el histórico teatro vuelva a abrir sus puertas y deje atrás la imagen que hoy muestran sus rincones más ocultos.