El Cervantes estará cerrado “varios años” para que vuelva a ser un “baluarte” de la vida social y cultural de Almería
La Fundación Cajamar comienza este jueves las catas en el histórico edificio, cuya gestión ha asumido para los próximos cien años

Imagen del interior del teatro tomada durante la visita concedida a los medios, este miércoles 30 de septiembre.
El Teatro Cervantes no volverá a abrir sus puertas hasta dentro de “varios años”. Así lo avanzó este miércoles la Fundación Cajamar, encargada de su gestión para los próximos cien años, durante una visita por el inmueble realizada para los medios de comunicación en la que intervinieron Antonio Pérez Abraira, director de Relaciones Institucionales y Comunicación de la entidad, y José Pérez Polo, coordinador de Infraestructuras.
Las catas y la retirada de asientos comenzarán este mismo jueves, lo que supone el cese de cualquier actividad en el espacio cultural hasta una fecha indeterminada. Estas primeras actuaciones servirán para determinar con mayor exactitud el alcance real de la intervención y definir los trabajos que serán necesarios antes de avanzar en la rehabilitación. Por ahora, no existe un calendario cerrado para la reapertura del teatro.
Una "rehabilitación total" para devolver un "baluarte de la vida social y cultural" de Almería
Tras alcanzar en agosto un acuerdo con el Círculo Mercantil e Industrial, la Fundación Cajamar procede ahora a la “rehabilitación total” del edificio con el objeto de que vuelva a ser un “baluarte de la vida social y cultural” de Almería. Como modelo, la recuperación de la Casa de las Mariposas, actuación que respetó los orígenes del edificio.
“Queremos poner en valor la operación de Cajamar, el proyecto de rehabilitación total del edificio y este regalo para la provincia de Almería, como dijo nuestro consejero delegado, Manuel Yebra. El objetivo es recuperar un programa de primer nivel que nos ponga en el mapa cultural, musical y teatral del sur de España”, expresó Antonio Pérez en declaraciones a la prensa.
El recorrido por el interior del teatro permite observar el estado de notable deterioro en el que se encuentra —han llegado a sacarse 30 camiones de basura—, circunstancia que llevará a la entidad a realizar una inversión mayor de la prevista en un primer momento, sobre todo en materia de seguridad y estructura. Próximamente, se darán a conocer a los medios, con todos los detalles, las claves del proyecto de recuperación del que fue uno de los grandes referentes culturales de la capital almeriense.

Detalle del estado de las instalaciones del Teatro, en la planta superior.
Humedades, escombros, instalaciones deterioradas y cables que recorren el suelo dibujan la imagen actual de un edificio que, pese a conservar buena parte de su estructura y elementos originales, acusa el paso de los años y la falta de un mantenimiento adecuado. Un escenario muy alejado del esplendor que llegó a tener el Cervantes y que explica la magnitud de la intervención que ahora prepara Cajamar.
Recuperar la puerta principal por el Paseo de Almería
Como se desveló el pasado mes agosto, el teatro recuperará su entrada principal por el Paseo de Almería, hoy ocupada por el pub Burana. Tanto este local como el anexo de Canta la Gallina, ambos gestionados por MollyGroup, tienen contrato de arrendamiento hasta 2032. La idea de Cajamar es llegar con ellos a un acuerdo para que antes de esa fecha el Cervantes pueda recuperar su esplendorosa entrada original: cuando las puertas estén abiertas, desde el Paseo se podrá ver el escenario.
Lo que la fundación tiene claro es que el Cervantes no volverá a acoger una discoteca. Sí podría disponer de un espacio como ambigú, pensado para los espectadores, pero en principio sin dar servicio durante todo el día. Tampoco consideran necesario que el nombre de la entidad se asocie al del teatro, al estilo de fórmulas como la del Soho de Málaga.

La operación supone así el inicio de una nueva etapa para un edificio que durante décadas fue uno de los principales puntos de encuentro de la sociedad almeriense y que, con el paso del tiempo, terminó alejándose de su función original. Ahora, Cajamar quiere recuperar esa dimensión cultural y social y devolver al Cervantes el papel que históricamente desempeñó en la ciudad.