El "arma secreta" de Almería para salvar su industria del cine
La provincia potencia sus virtudes para paliar la desventaja con la que parte en el proceso de preproducción

Rodaje en Tabernas del cortometraje almeriense ‘Pajarito’.
Mientras los incentivos fiscales siguen agitando los cimientos de la industria del cine, Almería trata de hacerse fuerte utilizando sus mejores armas. El pasado mes de marzo informábamos de las dificultades que padece la provincia a la hora de atraer producciones frente a otras partes del país, que cuentan con régimen propio o ‘empujones’ del Gobierno, como ocurre en el País Vasco y las Islas Canarias, a lo que se añaden las ventajas fiscales de otros países.
Por ello, Almería potencia esas virtudes que la hacen única en el mundo para tratar de paliar la desventaja con la que parte en el proceso de preproducción. En esta línea, Carlos Rosado, presidente de Andalucía Film Commission, subraya que Almería compite desde hace años como desierto frente a Marruecos u Oriente Medio y, en muchos casos, sale ganando.
“Es un plató natural excelente” para recrear escenarios que van “desde Afganistán hasta el Líbano”, con la ventaja de que, a pocos kilómetros, hay hoteles de calidad, buen clima y todos los servicios de un país europeo. Frente a rodar en pleno desierto de un país musulmán, donde los equipos tienen que montar hoteles y traer personal desde Europa, “carísimo” y con pocas opciones de ocio, en Almería “tienen un campo de golf a cada rato” y un entorno mucho más cómodo para largas estancias.
Versatilidad
A esa versatilidad del paisaje —del desierto al mar en media hora, y a la montaña con nieve poco después— se suma, según Rosado, un tejido profesional “muy competitivo y muy cualificado” que se ha ido consolidando en toda Andalucía y también en la provincia.
Explica que muchos productores desconocen aún la diversidad de localizaciones almerienses más allá del desierto de Tabernas, y que el trabajo de la red de film commissions pasa precisamente por enseñarlas y demostrar que hay profesionales locales en los que confiar. Eso, añade, permite jugar también con los costes: “No es lo mismo abrir un puerto deportivo de la Costa del Sol tipo Marbella que irte a uno que está en la provincia de Almería, que es más barato”.
Esa fortaleza no inmuniza, sin embargo, frente a la competencia fiscal de otros territorios. Rosado admite que, en un mercado globalizado, quien viene de fuera y le da lo mismo rodar en un sitio u otro se irá donde encuentre una localización razonablemente similar y “mejores condiciones económicas”. Por eso insiste en la necesidad de “mantener permanentemente la competitividad” de lugares como Almería, combinando sus ventajas naturales con un entorno fiscal y normativo que no empuje a los productores andaluces a marcharse ni disuada a los de fuera de seguir apostando por la provincia.
En primera línea
Sobre Almería, Rosado evita bajar a cifras concretas, entre otros motivos para no alimentar “una competitividad insana entre provincias” en torno al número de rodajes. Sí sitúa a la provincia “entre la primera fila” de Andalucía, con “un flujo de rodaje bastante dinámico” y con producciones de “muchos géneros”, aunque recuerda que lo habitual es que un proyecto reparta sus días entre varios territorios.