La Voz de Almeria

Cultura

80 mujeres, el desierto almeriense y “un nudo en la garganta”

Dos talentos de la tierra unidos: el cineasta Willy Rodríguez lleva a imágenes la canción ‘Cura pa mi alma’ de Vera GRV

Imagen del videoclip ‘Cura pa mi alma’ de Vera GRV, dirigido por Willy Rodríguez.

Imagen del videoclip ‘Cura pa mi alma’ de Vera GRV, dirigido por Willy Rodríguez.Raúl Villaverde

Evaristo Martínez
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La artista almeriense Vera GRV acaba de lanzar su primer álbum, ‘Se me pasó llamarte, mamá’, un disco con 12 canciones con las que recorre su historia y sus raíces y muestra su manera de ver el mundo. Entre ellas está la balada ‘Cura pa mi alma’, un tema con el que homenajea a las madres y que el cineasta Willy Rodríguez, también almeriense, ha plasmado en imágenes en uno de los videoclips más emotivos jamás rodados en nuestra provincia

80 mujeres de distintas edades participaron en la grabación en la Finca Las Lomillas de Gádor, enclavada en el Paraje Natural Desierto de Tabernas. El resultado eriza la piel.

“No es solo un videoclip, es una ceremonia. Una representación visual del poder de lo femenino como fuerza de vida, como energía colectiva, como camino de sanación”, cuenta Rodríguez, uno de los directores más demandados en el mundo del videoclip y la publicidad, a este periódico.

Vera GRV y Willy Rodríguez, dos talentos unidos

Para el cineasta, que ha dirigido videoclips para artistas como Will Smith, Eladio Carrión, Ana Mena, Manuel Turizo, Lola Índigo, Aitana y Alejandro Sanz, entre otros, trabajar con su paisana Vera GRV ha sido “un sueño cumplido”.

“La sigo desde hace años, no solo como profesional, sino como fan convencido de su música”, reconoce. Por eso, cuando surgió la posibilidad de esta colaboración, supo que tenía que hacerlo desde un lugar “honesto y emocional”.

Vera GRV charla con Willy Rodríguez durante el rodaje de ‘Cura pa mi alma’.

Vera GRV charla con Willy Rodríguez durante el rodaje de ‘Cura pa mi alma’.Raúl Villaverde

Dos talentos locales, con una imparable proyección, unidos bajo el sol almeriense. “Creo en los proyectos que nacen desde lo local pero tienen la fuerza de traspasar fronteras, como pasa con su música”, dice en referencia a Vera GRV.

Para él, rodar este vídeo musical ha significado muchas cosas. Ante todo, “libertad creativa”. Un proceso que comenzó con una pregunta: ¿Qué te hizo sentir la canción cuando la escuchaste por primera vez? “Esa fue la única consigna que me dio Vera. Y ahí supe que estábamos hablando el mismo lenguaje: el de la sensibilidad, el del respeto artístico, el de hacer las cosas con cuidado y con alma”.

“Un nudo en la garganta”

Willy Rodríguez confiesa que sintió “un nudo en la garganta” antes de dar el primer golpe de claqueta. Frente a él, 80 mujeres de distintas edades y una energía especial que se podía sentir en la arena del desierto. “Ya no es solo lo que estábamos creando, sino lo que se estaba generando en ese espacio. Compartir una experiencia así puede marcar a alguien para siempre. Fue de esos momentos que te remueven por dentro y te transforman”, desvela. 

El videoclip de ‘Cura pa mi alma’ le ha dado algo que considera esencial: el placer de crear por el simple hecho de hacerlo. “Como cuando empecé”, apunta. “Y eso se lo debo a Vera, y también a Ani, Kike, Elena, Adrián, Tony… a todo el equipo que lo hizo posible”.

Protección, cuidado, colmena

La película comienza con un vista general del desierto. La cámara se mueve para mostrar en un plano cenital a una joven sobre la arena. Viste de blanco, parece despertar en un planeta extraño. Se pone de pie, se levanta poderosa y comienza a correr. Ahora es una niña. 

“Desde la primera escucha de ‘Cura pa mi alma’, hubo una idea que no dejó de rondarme: la protección. En concreto, la protección de una madre, y cómo ese instinto se transmite de generación en generación. La matriz emocional de la canción es esa madre que, con amor feroz, ha hecho todo lo posible para que su hija crezca sin notar el daño, sin sentir el peligro”, explica Willy Rodríguez. 

A partir de ese concepto —protección, cuidado, colmena—, el cineasta visualizó la historia como “el viaje simbólico de una niña que corre sola por un entorno árido hasta llegar a un lugar seguro”. Y ese destino es una montaña humana, viva, formada por mujeres. 

Refugio y altar

“Una comunidad que la abraza, la eleva, la cura. Visualicé una colmena humana: 80 mujeres de distintas edades, unidas en un movimiento conjunto, respirando como un solo cuerpo. Vestidas en blanco, se entrelazan como capas protectoras, como un tejido emocional que cuida y fortalece. Todas ellas son extensión de una madre. Todas son madre. Son refugio. Son altar”, expresa el realizador.

Es un viaje en dos direcciones: la niña no es solo acogida, también activa a las mujeres de la colmena, todas vestidas, como ella, de blanco.  “Las telas se abren, los cuerpos se elevan, y en ese ritual de reciprocidad, todas se recargan. Es un intercambio sutil, poderoso, ancestral. Un recordatorio de que el instinto de cuidar es un poder que llevamos dentro”, concluye el director de ‘Cura pa mi alma’.

tracking