“La obra refleja tu experiencia vital y cada vez me parezco más a mi pintura”
El artista plástico Manu Muñoz inaugura hoy nueva exposición en la galería Acanto

Retrato de Manu Muñoz realizado por Mahaut Valentine Honoré.
Estuvo sin exponer en Almería casi ocho años. En 2013 alzó el vuelo con ‘The Flight’ y desde entonces no hay quien lo baje del cielo. Esta tarde, a las 21 horas, Manu Muñoz (Cabo de Gata, 1977) presenta en la galería Acanto de la capital su nueva propuesta, ‘Into Nowhere’.
¿A qué se debe este ritmo frenético?
Retomé la actividad después de un par de años en los que tuve que parar forzosamente o no estaría aquí ahora hablando contigo de esto. Siempre me lo tomé muy en serio y de una forma casi febril y como acabo de decirte tuve que hacer una pausa. Desde 2013 volví a la carga de la mano de las Galerías Blanca Soto y Ana Mercader y retomé seriamente la pintura. Como de costumbre. Cuando trabajas y te sientes correspondido por las galerías que te representan, los medios de comunicación y el público que va a las exposiciones es muy fácil seguir trabajando con ganas.
Desde entonces ha recorrido distintas galerías de la provincia. ¿Qué le lleva a apostar por estas salas? ¿O son ellas las que le buscan?
En cierto modo es algo así como un flechazo, un encuentro fortuito que da frutos desde el primer momento. Me gusta trabajar con personas que se toman en serio lo que hacen y sobre todo ser agradecido con las galerías que se interesan por mi obra. Recientemente he empezado a trabajar con la Galería Acanto en Almería y la Galería Víctor Lope en Barcelona y he de decir que el romance no puede ir mejor. En ese sentido siempre he tenido mucha suerte.
En ‘Into Nowhere’ presenta 15 obras nuevas aunque hay rasgos comunes -las aves, los guardias imperiales- con anteriores exposiciones. ¿Qué comparte con ellas y en qué se diferencia?
Sí, hay temáticas que llevo conmigo desde hace algunos años porque, sinceramente, aún veo que puede dar mucho de sí y aún me divierte tratar con ellas. Quizá haya redundancias en ‘Into Nowhere’ pero así lo quise. Creo que en estos últimos trabajos hay más madurez, más definición y un planteamiento más claro en cuanto a color y forma. Intuyo que es el final de un ciclo en mi trabajo, lo sabré cuando comience a preparar la próxima serie de obras.
También veo retratos que me parecen innovadores en su trayectoria. Si sus soldados transmiten cierta frialdad, estos se antojan cercanos, cálidos, amables…
Esto es algo no pretendido, no hay una intención directa en que así sea. El papel del subconsciente es tan necesario como la actividad consciente de pintar. Supongo que si he trabajado con esos conceptos y en esa línea que describes es porque sentí alguna atracción previa. No pretendo diversificar la temática, simplemente sucede. Viéndolo desde fuera sí que se aprecia que las últimas obras se salen de aquel paisaje brumoso y tenso de ‘On Tiger’s back’ o ‘The Flight’ pero no responde a algo previamente planeado.
En Acanto mostrará cuatro dibujos a grafito. ¿Qué le ha supuesto trabajar así?
Desde que hacía grafiti no agarraba un lápiz para dibujar salvo cuando voy a encajar un cuadro. Me relaja bastante; aquello de no tener que limpiar pinceles ni buscar colores a veces resulta liberador. El resultado ha sido, para mí, sorprendente. El papel tiene una entidad muy peculiar, es cálido y muy agradecido. Ha sido una especie de encuentro con un amor antiguo.
¿Crecerá ‘Into Nowhere’ en Acanto?
Sí, muy probablemente. Queremos que sea una exposición viva en la que vayamos incorporando piezas. Estará colgada durante el verano y es más que seguro que podrán verse trabajos nuevos. Nos parece divertida la idea y siempre habrá un aliciente para volver a verla aunque se haya visitado.
¿Qué le sigue aportando el Cabo de Gata, su lugar de creación?
Equilibrio y tranquilidad; es como una placenta. A veces me da hasta miedo lo bien que estoy allí. Hace poco abrieron un bar a escasos metros de mi estudio donde ponen unos cócteles milagrosos, que era lo único que me faltaba para que fuera casi el paraíso. A veces echo de menos otros lugares y ambientes pero vivo a diez minutos del aeropuerto, o sea, la solución es sencilla.
Veo más luz y serenidad en su obra. ¿Le influye estar a un paso de los 40?
Espero que no se trate de la luz del final del túnel (risas). No soy muy consciente de estar cerca de los 40. Mi vida, salvo por algunas canas y porque veo como baja mi deuda hipotecaria, sigue siendo casi la misma. Mismas ganas, misma curiosidad. He tenido y tengo un buen maestro, Ginés Cervantes, al que un día le agradecía haberme enseñado lo que era “vivir el arte y el arte de vivir”. Con esto se lleva muy bien todo, todo se entiende claramente. La obra es, evidentemente, un reflejo de la experiencia vital. Y sí, creo que cada vez me voy pareciendo más a mi pintura.
Es llamativa, por su trayectoria de los últimos años dentro y fuera de España, su ausencia en espacios públicos. ¿Por qué no está en el Espacio 2 del Museo de Arte de Almería, donde hay artistas contemporáneos?
Por 1998, tras la exposición inaugural de Joan Miró, tuve la suerte de exponer allí con otros jóvenes artistas locales. Una exposición promovida y comisariada por su entonces director Juan Morante, por lo que estoy muy agradecido. Se respiraba algo de apertura y había muchas ganas de que los artistas emergentes entraran en escena. Después, por razones que desconozco, la cosa se fue apagando. Nunca he esperado demasiado de ninguna administración pública. Siempre que he recibido alguna dotación económica ha sido a través de premios donde he sometido mi trabajo a los ojos de un jurado. Jamás he pedido ni me he quejado por falta de atención. Dicho esto, he de decir que mentiría si dijera que no sé las razones pero me violenta tener que darte la respuesta. Quizá sea la fundación privada que lo gestiona o la propia concejalía de Cultura quien deban hacerlo. No doy por sentado que deba estar, tampoco me desvela, pero es todo tan sórdido y extraño en esta España de hoy que me da una pereza mortal pensar en ello. Almería es mi casa y prefiero mantenerla en orden y bien ventilada. No soy de levantar espadas.