Emotivo bautizo de Martina, hija de Mari Carmen López y Juan Francisco Restoy
El sacerdote Francisco González ofició el sacramento del bautismo en la iglesia de Santiago

El sacerdote Francisco González en el momento del bautizo de la pequeña Martina, estando con sus padres y padrinos.
Los invitados de Juan Francisco Restoy Pérez y de Mari Carmen López Montes han vivido dos celebraciones cargadas de intensa emoción. La primera fue el bautizo de su hija Martina. Después de los primeros meses de vida de la pequeña vividos con mucha preocupación, llegó el tan ansiado día para los padres, el bautizo de su pequeña hija.
La ceremonia del sacramento del bautizo estuvo oficiada por el sacerdote Francisco González, que además fue el encargado de recibir a los invitados y dedicarles unas palabras cargadas de cariño hacia los padres, invitando a los asistentes a educar a los pequeños en la vida cristiana.
El bautizo
Tras la lectura de los Evangelio, el oficiante, junto con los padres y padrinos, que esta ocasión fueron Ana Jose Camilo Garrido y Elías Jurado Toro, pasaron hasta la capilla lateral, donde se encuentra situada la pila bautismal, para realizar el sacramento. Momento que la hermana mayor de Martina, Laura, no quiso perderse, observando cada uno de los momentos del bautizo.
En esta ocasión, fueron muchos los invitados al bautizo y que además sintieron un gran gozo al ver hecho realidad el tan deseado bautizo de Martina.
Antes de finalizar el acto, los abuelos maternos, José López y Carmen Montes, así como los abuelos paternos, Miguel Restoy y Adela Pérez, se fotografiaron junto a su nieta para que quedara constancia de que compartían la misma felicidad de los padres e invitados.
La boda
Pero aquí no acababan las emociones. Juan Francisco y Mari Carmen, junto con sus dos hijas, Laura y Martina, una vez concluido el bautizo, se desplazaron hasta su casa para cambiar se ropa, ya que a la pareja le esperaba otro gran momento como era su boda.
Mari Carmen apareció en el Salón de Plenos del Ayuntamiento almeriense más radiante que nunca. En esta ocasión la protagonista no era su hija, sino ella misma.
Las caras de complicidad y de intenso amor entre la pareja no pasó inadvertido para nadie. Ya que con el enlace matrimonial se hacía realidad su deseo.
Los invitados a ambos actos felicitaron a esta nueva familia con una gran ovación.