Eva Rodríguez: cuando el talento se hace arte
Esta joven almeriense ya ha ‘paseado’ sus obras por galerías en Málaga, Granada y Valencia

Serie Que a los pequeños también se les ha de temer
La timidez de sus formas esconden la claridad de principios y la fortaleza de ideas de Eva Rodríguez Góngora.
El talento fluye y el arte es el camino elegido para dar visibilidad a sus preocupaciones. Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Granada, esta joven almeriense de 25 años trata de hacerse hueco en un mundo que vive en constantes horas bajas. Ya ha expuesto en el Museo Thyssen de Málaga, en Valencia, en Almería y ha disfrutado de su primera muestra en solitario en Granada. Para Eva, el trabajo comienza impregnándose de temas que le llaman la atención, que le preocupan. Sus investigaciones le llevan a profundizar en textos, escritos y semblanzas que termina haciendo suyas a través de un lenguaje propio que representa en sus obras.
Su primer trabajo fue Avibus (Aves). La ornitología fue el punto de partida de una experiencia que le sirvió para “profundizar en la simbología de los elementos de manera que este mismo proceso me fue llevando a abandonar las aves y llegar a mi segunda serie”, relata Eva a LA VOZ.
Inspirada en los 'Emblemas' de Alciato y la obra 'A los pequeños también se les ha de temer', la artista ha creado piezas cuyo punto en común “es que estaban hechas sobre juguetes o relacionadas con la infancia o la didáctica”.
Eva trabaja fundamentalmente las dos dimensiones, lo hace en papel y tinta, plomo, acero, pizarra, madera..., le gusta experimentar “probar, ver el resultado de ellos, alterarlos para ver lo que surge y aprovechar, en definitiva, las cualidades narrativas de cada material. Me gusta que formen parte de lo que estoy contando”, explica Eva.
En la actualidad está inmersa en una nueva serie cuyo punto de partida es la reinterpretación del Renacimiento. Piccinelli o 'El sueño de Polífilo'. “Intento rescatar el lenguaje que se utilizaba en las artes plásticas del Renacimiento pero actualizándolo, no quedándome en esos códigos visuales”.
Su paso en el mundo del arte es firme aunque es consciente de las dificultades. “Creo que hay gente fabulosa pero que no tiene nombre o no te nombran curriculum. No hay mucho soporte y lo que pasa es que nos marchamos. Es triste pero lo entiendo muy bien y al final puede que no se quede nadie aquí para cambiar esta situación”, asegura. Para el futuro, la era digital cree que es un gran aliado “nos beneficia porque te permite moverte a ti y no depender de una industria”.
Eva ya ha empezado a desplegar sus alas … que vuele.