La Voz de Almeria

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Federico Moldenhauer llega a Antas en el veranillo del membrillo

El autor inaugura una exposición caudalosa fruto de 40 años de trabajo en el lugar donde el hombre empezó a ser civilizado

El alcalde de Antas, Federico Moldenhauer, Uli Swhander, Sonia Fábregas, Diego Fábregas y Francisco Ávila.

El alcalde de Antas, Federico Moldenhauer, Uli Swhander, Sonia Fábregas, Diego Fábregas y Francisco Ávila.

Manuel León
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Llega Federico Moldenhauer Carrillo (Garrucha, 1955) con su resma de óleos a inundar de colores muy suyos el Centro de Interpretación de la Cultura Argárica de Antas; llega este creador heterogéneo del Levante almeriense al lugar donde el hombre empezó a ser civilizado hace más de 4.000 años con ‘Imágenes de mi retina’ una excursión a su propio yo creativo de largo recorrido: desde los años 80 años -cuando cualquiera era más incauto- hasta la actualidad; llega en este veranillo del membrillo este marinero humanista que navega en casi todos los mares de la creación al pueblo del aroma a azahar con el aroma de su espátula. Federico acaba de abrir puerta en la Sala Schubart a una exposición recopilatoria de sus andanzas con la pintura. Y lo hace abarcando más de 40 años de creatividades plasmadas junto al rumor de las olas mediterráneas en el estudio de su casa garruchera, en el Malecón de Poniente.

Y el riesgo que corre con muestra tan ambiciosa, tan extensiva, es que podamos visualizar de un golpe de vista a las paredes blancas las permanencias y transformaciones de su obra. Federico es versátil en sus inquietudes culturales: se ha adentrado en la escritura, en la investigación histórica, en la fotografía, en la música tocando la bandurria en la rondalla ‘Aires del Malecón’, recuperando la Jotica garruchera y en su querencia por la pesca artesanal al chambel o a la ballestilla. Pero, uno intuye que todas han sido vocaciones más o menos intermitentes, excepto la pintura que siempre ha tenido asiento en su plan de vida. Así, recuperamos a través de su retina, lienzos ya mostrados en otras ocasiones que nos hablan de las playas de Garrucha, de iglesias de los pueblos de la comarca, con sus torres y sus campanarios, de la soledad pirata de Macenas, de la antigua fuente cristalina de Mojácar, del Torreón de su abuelo, de la plaza de Pedro Gea, del Pósito de Pescadores, todo ello no solo sobre lienzos, sino también sobre tableros, cartones y telas en óleo y acrílico.

A todos esos cuadros figurativos, honrados, de colores muy personales, superpuestos, raspados, horadados, como si sudara Moldenhauer cada centímetro de tela, se le viene la competencia de otros de un tono totalmente distinto, un tono por el que descubrimos a otro pintor de tintes surrealistas con imágenes engendradas en los sueños, en las metáforas y en las emociones del artista: El ojo que todo lo ve, La máquina del placer, El sexo en la cabeza.

El mar, los barcos, la pesca, los pueblos y sus arquitecturas ocupan buena parte de su universo figurativo. Garrucha adquiere un protagonismo especial, junto a lugares como Mojácar, Bédar, Turre, Cuevas del Almanzora o Las Negras. Moldenhauer no busca, sin embargo, reproducirlos con exactitud: selecciona, simplifica y transforma lo observado, construyendo una pintura reconocible por sus formas definidas y sus grandes superficies.

El color es una de las claves esenciales de la pintura de Moldenhauer y uno de los elementos más reconocibles de su obra. Aparecen con fuerza blancos, azules intensos, amarillos, ocres, tierras, rosas y naranjas, empleados frecuentemente en superficies relativamente amplias. No se limita necesariamente al color local, al color que el objeto tendría ante nuestros ojos, sino que existe una intensificación cromática que permite transformar la realidad sin hacerla desaparecer. Moldenhauer no parece interesado únicamente en reproducir los paisajes mediterráneos que pinta, sino que construye también una determinada imagen mental del lugar.

Y otra de las claves de su arte, es el trabajo concienzudo con la espátula con la que propone esas texturas irregulares que caracterizan la superficie de sus cuadros. 

Colectivo Almagrera

Federico es un humanista, vinculado al arte desde muy joven, a través del Colectivo Almagrera y contribuyendo a fundar la revista cultural Axarquía. ATS del Ejército ya jubilado, es descendiente de dos sagas familiares emblemáticas de dos pueblos vecinos: los Moldenhauer de Garrucha y los Carrillo de Mojácar.

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