Una galería de personajes del siglo XIX de la mano de Pedro Antonio Alarcón
Una completa exposición y un catálogo recopilan las ‘cartes de visite’ del narrador granadino
Las tarjetas de visita, o cartes de visite, surgieron en París a mediados del siglo XIX. El escritor granadino Pedro Antonio de Alarcón (Guadix, 1833- Madrid, 1891), como otros contemporáneos, siguió la moda de coleccionarlas e intercambiarlas a lo largo de su vida. El resultado de esa afición, “una galería excepcional de personajes del siglo XIX en la que están representados los mejores fotógrafos de la época”, puede contemplarse desde ayer en Almería.
‘Pedro Antonio de Alarcón. Imágenes para la memoria y recuerdos de Almería. Su colección de cartes de visite’ permanecerá expuesta hasta el próximo 28 de octubre en el Patio de Luces del Palacio provincial (calle Navarro Rodrigo). Se trata de una producción de la Fundación Lázaro Galdiano, la Diputación y la Fundación Julio Visconti en la que han colaborado el Ayuntamiento de Guadix, el Museo Comarcal Velezano Miguel Guirao y el Centro de Estudios Velezanos.
“Todo esto surgió porque tenemos un legado con libros, documentos, fotografías y objetos que Miguel Valentín de Alarcón dejó para que se custodiaran en la Fundación Lázaro Galdiano. Es un gesto de generosidad que había que corresponder con un homenaje al personaje y un agradecimiento a ese altruismo”, explicó el comisario de la muestra, Juan Antonio Yebes, durante la inauguración.
A medida que se pusieron a analizar el material legado, desde la Fundación Lázaro Galdiano se dieron cuenta de que el narrador no era un coleccionista de fotografía, sino que tenía unos álbumes en los que recordaba sus vivencias. “Eran imágenes para la memoria. En sus cartes de visite encontramos todos los que estuvieron con él en la tertulia granadina La Cuerda: personajes ingeniosos, simpáticos y bastante revolucionarios”, aseguró.
Pedro Antonio de Alarcón siguió coleccionando las tarjetas de visita de las personas que conoció cuando descubrió Madrid y se integró en su colonia granadina, en la que había “personajes eruditos como el hijo de Mariano José de Larra”.
Continuó haciendo lo mismo al irse a la Guerra de África, “como quien va a un purgatorio”, de modo que en la exposición aparecen los militares del ejército español que combatieron allí. “Luego escribió un diario relatando su experiencia en el frente de batalla, que se convirtió en un éxito editorial. Con ese dinero se marchó a Nápoles, por lo que también están a cuantos trató”, señaló.
La muestra, que ya se expuso en Guadix, tierra natal del escritor, se ha adaptado a Almería con material bibliográfico en el que se analiza cómo era la provincia que conoció De Alarcón. “Ha sido una excusa para estudiar la Almería de la época y las cartas de visita aquí. Esto es una aportación interesante del catálogo”, añadió Juan Antonio Yebes en referencia a la publicación que se ha editado de forma paralela.
De igual modo, el Patio de Luces se ve enriquecido con la recreación del despacho del narrador andaluz.
“Un trabajo delicioso”
Durante la inauguración, representantes de las instituciones que han hecho posible que la muestra recale en Almería destacaron que ha sido un trabajo colectivo de muchas personas. “Cuando hicimos la exposición en Guadix, vimos que estaba la posibilibidad de venir aquí y Julio Visconti ha hecho todo lo posible. Ha sido un trabajo colectivo delicioso”, expresó Yebes.
Los centros de enseñanza de la provincia pueden solicitar visitas guiadas para sus alumnos, recomendadas a partir de Secundaria, en la página web de Diputación www.dipalme.org. “Yo daría por cumplida mi misión de llevar a este autor a todos sitios, si los institutos de Almería pasasen por aquí”, confesó el alcalde de Guadix, José Antonio González.
Exponente de la literatura realista del siglo XIX
Pedro Antonio de Alarcón nació en Guadix en 1833. Está considerado como uno de máximos exponentes de la literatura realista del siglo XIX. Formado primero en leyes y luego en teología, trabajó en varios periódicos, primero como periodista y luego como director.
Su obra, que comenzó con influencias románticas, pronto pasó a un estilo mucho más realista que derivó en relatos costumbristas como ‘La Alpujarra’. La crítica social y política también apareció en títulos como ‘El libro talonario’ y ‘La Pródiga’.