Ovación para José Antonio Martín: El querido maestro abre la Puerta Grande
Alumnos, compañeros, admiradores y amigos le han acompañado en esta última vuelta al ruedo, que se ha convertido en emocionante homenaje
Sobre las cinco de esta tarde, el féretro con los restos mortales de José Antonio Martín entraba por la Puerta Grande al Coso de la Avenida de Vílches. El mundo taurino almeriense quería despedirse del creador de la Escuela Taurina en esta Plaza, en la que toreó de joven, enseñó a torear en su madurez y donde ejerció de asesor artístico en los últimos años. También en la plaza que fue el mejor escenario de su sueño taurino, que le ha acompañado durante toda su vida.
Ya sobre el albero, el cortejo dio una lenta vuelta al ruedo, acompañando al maestro, al compañero y al amigo, para terminar en los medios en una cerrada ovación. Palmas de despedida para una persona que creyó e hizo creer que era posible ser almeriense y torero.
Después de despedir a José Antonio y darle último beso a Josefina, su viuda y a su hija Nati, los miembros de la familia taurina de Almería intercambiaron los incontables recuerdos de este hombre, que se ha ido sin perder un ápice de su ilusión torera.
“Muchos han sentido los efectos de ese veneno del toro, pero antes o después, se han curado. José Antonio no se curó nunca”, apuntó Marco Rubio, ex presidente de la Plaza, que recordó la ecuanimidad y el rigor con el que este hombre le acompañó siempre en el palco. Su sucesor, Benjamín Hernández Montanari recogió las palabras de Marco y evocó esa primera tarde suya de presidente y cómo el apoyo de José Antonio fue esencial para que todo saliera bien. Además, Hernández Montanari se mostró convencido “de que no se le ha hecho justicia suficientemente. Quizás ahora se sepa valorar su aportación como merece”.
Reacciones
Ruiz Manuel fue su alumno y ahora dirige la Escuela Taurina. Esta pérdida es muy dolorosa para él. El torero explica que la Escuela Municipal actual le debe un homenaje que ha estado sobre la mesa y que ahora parece más que obligado. Por eso, los alumnos actuales han estado presentes en el homenaje, sabedores de lo que ha representado José Antonio, que estuvo en la Escuela Taurina de Chatillo de Almería de niño. Luego se empeñó en crear la suya en los años ochenta, peleando contra viento y marea, como recordaba Fernando Díaz, que le acompañó en los orígenes de esa iniciativa. Después de su imprescindible labor como documentalista con su cámara de fotos, Fernando recordó que, algunas veces le sugirió a José Antonioque relajara su ímpetu, “pero era un romántico que se entregaba asus proyectos sinque nadie le ayudara”.
Para Ramón Magaña, la muerte de José Antonio ha sido muy amarga. Era su compañero en la asesoría artística de la Plaza, pero, sobre todo, fue su compañero en la Escuela Taurina de Chatillo y un amigo al que admiró y quiso siempre.
José Antonio se fue con el sueño de un festival de toreros almerienses rondándole la cabeza. Un Festival que se quedó guardado en el cajón .
Casi todos ellos le despidieron: José Olivencia, Torres Jerez, El César, Jesús Almería, Rafael Talaverón, Curro García Antonio Márquez, Blas y José Márquez. También, los veteranos Eduardo Marín, Chicuelo o Sebastián Alcaide.
También taurinos como Miguel Castillo o José Nieto, que fue al funeral con un taranto en el bolsillo dedicado a José Antonio.