Cuando la magia del toreo y la pintura se unen por el arte
La otra cara de César López, ‘El César’

César López, ‘El César’.
El pasado 24 de abril Cesar López “El Cesar” hizo por primera vez el paseíllo en la sala Juan Ibáñez de la plaza de toros de Roquetas de Mar acompañado de una atractiva exposición de arte taurino y pintura, donde en el esportón de los sueños se resalta a este artista antes y siempre torero y ahora un debutante pintor de puerta grande. Han pasado 23 años de su alternativa en la señorial plaza de toros de Vera y ahora desmonterado viene presentando al público su obra pictórica con los retazos puros que deja la huella de la tauromaquia recordando de igual manera el flirteo del matador almeriense Juan Luis de la Rosa con los pinceles. Después de más de dos décadas, El Cesar se cortó la coleta y se dedicó a repartir sus conocimientos como profesor de la Escuela Taurina de Almería, junto al paisano Manuel Ruiz Valdivia “Ruiz Manuel” y donde durante once años transmitió su experiencia a jóvenes aspirantes, siendo precisamente en la enseñanza, donde apreció la grandeza de la profesión al tiempo de su dureza y peso emocional.
Nació hace 47 años en la barriada almeriense de la Esperanza el 15 de abril de 1978 y recién cumplidos los 16 años ingresó en la Escuela Municipal Taurina… ¿Y luego qué?
Entré junto a otros compañeros el 16 de abril de 1994 y me vestí de luces por primera vez el 6 de junio de 1995 en Albox. He toreado sin caballos más de medio centenar de novilladas en festejos en plazas de España y Francia como Béziers, Bayón, Dax y en países hispanoamericanos como Perú, Colombia y México.
Es curioso, pero ni su debut con picadores ni la alternativa la tomó en la plaza de toros de Almería.
Lo explico. Aunque toreé en México en 1998 una novillada picada, oficialmente mi debut con picadores fue en Almería el 22 de agosto de 1999 en plena Feria Taurina junto a Jesús Almería y Ricardo Torres. Corté una oreja a un novillo de la ganadería de Paco Ojeda
Pero el doctorado como matador de toros, su alternativa, le llegó a usted tres años después.
Así es, en Vera la tarde del 22 de septiembre de 2002. El padrino de la ceremonia fue Manuel Caballero y tuve como testigo al sevillano Jose Antonio Morante de la Puebla, actualmente uno de los grandes genios del toreo.
¿Qué recuerdos guarda en la memoria de ese día?
Nervios y responsabilidad aparte, aunque no corté orejas, la verdad es que el público en los dos toros me dio una gran ovación. Recuerdo que el toro de la alternativa se llamaba “Soriano” y que esa tarde vestía un terno blanco y oro. Después la cosa me llevó por otros caminos que acrecentaron mi compromiso como profesor taurino.
En sus años por los ruedos. ¿Ha tenido muchos percances graves?
Si, en la etapa activa de un torero siempre surgen cogida por distintas circunstancias. La más fuerte fue en la feria de Teruel un 23 de abril donde sufrí una cornada importante de dos trayectorias.
¿Donde tuvo como matador de toros su mayor éxito?
Mis mejores tardes, han sido varias, pero la que más recuerdan los aficionados y yo por supuesto, fue mi debut con picadores en la feria de agosto de Almería en 1999.
¿Cuál era su superstición ante de salir a la plaza y el color de su traje de luces favorito?
La verdad es que no tenía muchas. Una clásica, la montera en la cama no me hacía mucha gracia, y en cuanto al color del traje, que desde siempre me ha gustado ha sido el corinto y azabache.
¿El tiempo vivido durante la pandemia le hizo mucho reflexionar?
En mi caso sí. Fue quizás el momento acertado para dedicarle más tiempo a la familia. Y allí estaban los pinceles. La pintura provocó que siguiera ese camino de expresión, y los pinceles me ofrecieron una forma distinta de hacerlo y al final han acabado por revelarse como una nueva vocación.
Ante el blanco sepulcral del lienzo. ¿Qué le motiva pintar?
Yo pinto sobre una referencia que me inspire y me fijo en la expresión, pero sobre todo en la mirada. Son las miradas que yo he vivido con las que me siento identificado. Podría decir qué es un homenaje a una vida marcada por el riesgo y la belleza del toreo.
¿Que supone para usted volver de nuevo a la plaza de toros de Roquetas, no como matador, si no como pintor?
La exposición en Roquetas de Mar no es solo un regreso a la plaza que definió en parte mi carrera, sino un homenaje personal a todo lo vivido en los ruedos. Por eso volver a esta plaza exponiendo mis cuadros hasta el 31 de agosto tiene un significado profundo. Es cerrar un círculo y abrir otro.
¿Cuantos cuadros podemos ver en la exposición?
En esta, mi primera exposición en Roquetas de Mar se puede disfrutar de una decena de obras llenas de personalidad y miradas que hablan por sí solas.
El óleo, la acuarela. ¿En qué modalidad se ve más realizado?
Llevo escasamente un año y medio pintando. He empezado con acrílico y en estos momentos estoy trabajando en otra serie de obras en óleo que de momento es la testica que más me atrae.
¿De qué pintor le gusta aprender?
Empecé con viendo una serie de vídeos de Marco Maseda y de Fernando García Herrera un pintor cordobés.
En realidad. ¿Qué es lo que pretende transmitir con su pintura?
Yo sobre todo pinto a toreros especialmente con los que he tenido determinadas vivencias con ellos a lo largo de mi carrera taurina. Los retratos son lo que más me atrae de la pintura, por su expresión en las miradas y gestos.
Se dice qué una buena pintura de toros debe de tener luz, color y movimiento. ¿Está de acuerdo?
Para mí es de una rotunda evidencia y por supuesto estoy totalmente de acuerdo con la pregunta. Lo que comenzó como un pasatiempo despertó en mí una vocación dormida. Consciente de la complejidad de este arte, en los pinceles encontré una manera diferente de rendir homenaje a mi pasado en los ruedos.
Teniendo como foco la tauromaquia. ¿Para usted qué es lo más difícil de pintar?
Los retratos.
¿Qué ha dicho la crítica de sus cuadros?
-Pues la verdad que todas las personas que han visto los cuadros en mi primera exposición en Roquetas de Mar han tenido una crítica positiva contribuyendo a sentirme muy cómodo y sobre todo ver disfrutar a los aficionados con la obra. Eso sinceramente me hace sentirme muy orgulloso y realizado. Espero seguir ofreciendo mi humilde homenaje con esta obra en próximas exposiciones venideras.
Y terminamos ¿Sabía que el gran pintor Francisco de Goya se consideraba torero antes que pintor?
Sinceramente no lo sabía, pero es que los artistas somos así, no sabemos cómo expresar el Arte.
Varios grandes pintores españoles y artistas de renombre internacional se han sentido atraídos por el mundo de los toros, tanto para representarlo en sus obras como para mostrar su apoyo a la tauromaquia. Entre ellos, destacan entre otros Francisco de Goya, Pablo Ruiz “Picasso”, Manet, Ignacio Zuloaga, Joaquín Sorolla, Salvador Dalí, Joan Miró y Julio Romero de Torres, entre otros.