Rubén Olmo “voló” sobre las tablas poniendo el Flamenco en el sitio que le corresponde
Rubén Olmo “voló” sobre las tablas poniendo el Flamenco en el sitio que le corresponde
Como corresponde a una compañía de danza institucional que se precie, el Ballet Flamenco de Andalucía mostró, en el Maestro Padilla la noche del viernes, hasta donde puede dar de sí el patrimonio coreográfico andaluz y español por extensión.
La presentación del espectáculo Metáfora, puso en pie al Auditorio, después de una completa y amplia exhibición de preparación técnica y de excelencia coreográfica, apoyadas ambas en un brillante acompañamiento musical en la Suite flamenca, y una bellísima composición de Agustín Diassera para La Danza como metáfora del pensamiento y Metáfora, piezas que dan nombre al espectáculo.
Rubén Olmo, director y coreógrafo de esta compañía explicó con su cuerpo porque “la Danza es la metáfora del pensamiento”y, al mismo tiempo, situó al Flamenco en el lugar que le corresponde dentro del patrimonio universal de la Danza. Su exquisito solo, que sirve de introducción a Metáfora, parte de la esencia técnica del Ballet, para adentrarse sutilmente en los exigentes entresijos de la Escuela Bolera y en la delicada plasticidad de la Danza Estilizada. Y, como colofón, el Flamenco, perfectamente encajado en una coreografía que, con independencia de sus connotaciones filosóficas, es un alegato coherente y convincente en favor del potencial coreográfico del Flamenco. Con una escenografía basada estrictamente en la luz, Rubén Olmo, se elevó sobre las tablas y “voló” por el escenario, dejando atrás lo superficial y lo anecdótico, confiriendo a la Danza el sentido trascendente que propone el título de la pieza.
Después de esta introducción, fue el turno de la serie de coreografías que componen Metáfora, en el que interviene toda la compañía. Tras una carta de presentación en forma de depurada coreografía coral, se presentan las raíces populares e históricas, comunes a todo el baile español, en un pasaje que funde elementos regionales con antiguas figuras y pasos de la Escuela Bolera. Después, el Flamenco, como digno heredero de las joyas más preciadas de la Danza Española en la coreografía creada por Rocío Molina, en la que juegan un papel destacado los magníficos cantaores Fabiola y Manuel el Zambullo, con sus voces al borde del escenario.
Metáfora culmina con una pieza esencial, en la que el almeriense Eduardo Leal deja claro porque es bailarín solista de esta compañía. Impresionante en su técnica en la que coinciden el baile Flamenco actual con los fundamentos más enraizados.
Antes de presentar Metáfora, el Ballet Flamenco de Andalucía ofreció una completa Suite, en la que solistas y cuerpo de baile dieron la talla sobradamente. La bailarina y coreógrafa Pastora Galván aportó la visión más contemporánea del Flamenco en las alegrías dedicadas a la gran maestra Matilde Coral.
El propio Rubén Olmo desgranó todo su talento en la taranta que interpretó acompañado por la bailarina solista Patricia Guerrero: En sueño es una minuciosa exploración de las posibilidades coreográficas para una familia de cantes que son injusta y frecuentemente evitada.
Sería imposible una noche de Danza Flamenca como esta sin excelentes músicos y voces expertas en el cante atrás, aunque capaces de hacerlo delante. Quizás por eso, este espectáculo sitúa a guitarristas, cantaores y percusionista en una plataforma elevada sobre las tablas, ocupando así el lugar que les corresponde.