El Oviedo de Calero tiene más veneno que el de Paunovic
El del ahora seleccionador de Serbia eliminó del Play Off al Almería de Rubi pidiendo la hora en el Nuevo Tartiere

Julián Calero es un entrenador ganador que conoce bien la Segunda.
Aquel Real Oviedo de Paunovic dejó una cicatriz que todavía escuece en el seguidor rojiblanco. Llegó con la temporada avanzada, corrigió defectos sobre la marcha y encontró la manera de castigar a un Almería que partía como favorito para el ascenso. Supo detectar la fragilidad defensiva rojiblanca, golpeó cuando tocaba y viajó de vuelta al Nuevo Tartiere con una eliminatoria encarrilada. Allí acabó resistiendo con el cronómetro en la mano para dejar fuera al equipo de Rubi y seguir su camino hacia Primera División.
Ahora vuelve a cruzarse en el horizonte el escudo azul, pero la amenaza parece incluso mayor. El Real Oviedo ha puesto su futuro en manos de Julián Calero, uno de los entrenadores que mejor conoce la Segunda División. Tiene experiencia, ascensos, carácter y una capacidad especial para exprimir el rendimiento de sus plantillas. Acaba de aterrizar tras la pérdida de la categoría y con la presión de regresar cuanto antes, pero precisamente en ese tipo de escenarios es donde mejor se mueve. El Almería haría bien en no confiarse porque Calero sabe perfectamente dónde está el objetivo y qué teclas tocar para acercarse a él.

Este fue el último Oviedo que jugó y ganó en el Mediterráneo la 2024-25.
Una herida abierta en el Play Off
La comparación con Paunovic resulta inevitable porque el recuerdo sigue muy vivo. Aquel Oviedo eliminó al Almería aprovechando cada error y compitiendo con una eficacia admirable. No fue un equipo espectacular, pero sí tremendamente práctico.
Los asturianos castigaron las debilidades rojiblancas en el Mediterráneo y llevaron la eliminatoria a Asturias en una posición privilegiada. En el Nuevo Tartiere sufrieron, defendieron y terminaron celebrando una clasificación que cayó como un jarro de agua fría sobre un Almería que aspiraba a mucho más. Aquella lección permanece en la memoria colectiva y sirve de aviso para lo que está por venir.

Veljko Paunovic en el banquillo del Mediterráneo.
Calero sabe cómo se gana la Segunda
La gran diferencia entre ambos proyectos está en el conocimiento de la categoría. Paunovic aterrizó para resolver una situación concreta. Calero lleva años demostrando que entiende la Segunda como pocos entrenadores. Su recorrido habla por sí solo. Ha construido equipos sólidos, competitivos y muy difíciles de derrotar. Conoce a los rivales, entiende los tiempos de la competición y sabe cuándo apretar el acelerador. Lo demostró especialmente con el Levante que acabó alcanzando el ascenso a Primera.
El Almería ya sufrió esa versión del técnico madrileño. Aquel equipo granota competía cada balón como si fuera el último y obligaba siempre al rival a jugar al límite. Solo un penalti transformado por Luis Suárez permitió derrotarlo.

Este es el Oviedo que vencía en el Murube al Ceuta (1-2) la pasada jornada.
Mucho cuidado con los finales de partido
Si existe una seña de identidad en los equipos de Julián Calero es su capacidad para sobrevivir y crecer en los momentos decisivos. Son conjuntos que nunca se entregan, que interpretan muy bien los finales de encuentro y que suelen encontrar soluciones cuando otros pierden la calma. Calero domina el arte de los cambios, ajusta sobre la marcha y convierte los últimos minutos en un territorio incómodo para cualquier adversario. Ahí reside gran parte de su veneno.
El Almería de García Pimienta ocupa hoy la posición que persigue el Real Oviedo. Es el equipo al que todos quieren alcanzar y el rival que marca el camino hacia el ascenso. Por eso la visita de los asturianos merece máxima atención. Porque más allá de nombres y plantillas, en el banquillo viaja un entrenador que conoce cada rincón de la categoría y que sabe exactamente dónde apretar las clavijas. Si el Oviedo de Paunovic hizo daño, el de Calero amenaza con ser todavía más peligroso.