El Almería esquiva la pintura de una Segunda salvaje
El Leganés ya sufrió una goleada en Cádiz en una categoría donde cada jornada deja víctimas

El Real Oviedo ha sido protagonista de una severa goleada en Elda.
La Segunda División se ha convertido esta temporada en un territorio donde nadie está a salvo. Da igual la clasificación, el presupuesto o las aspiraciones. Cada fin de semana aparece un equipo que pasa de aspirante a protagonista de una goleada inesperada. Las famosas manos de pintura se han instalado en la categoría y ya forman parte del paisaje habitual de una competición que castiga cualquier despiste con una dureza extrema. Basta con bajar la intensidad unos minutos para acabar retratado en el marcador.
Los ejemplos se acumulan jornada tras jornada. El Real Oviedo ya sabe lo que es recibir un correctivo tanto en Sabadell como en Elda. El Leganés, próximo visitante del Mediterráneo, tampoco escapó a la tendencia y salió goleado de Cádiz. Incluso el Tenerife de Álvaro Cervera recibió cinco tantos en Castellón. Son marcadores que reflejan el carácter imprevisible de una categoría donde la igualdad convive con resultados cada vez más contundentes y donde los favoritos también terminan pasando por el taller.
Mientras tanto, el Almería parece haber encontrado una forma de competir que le permite evitar esos accidentes. Los rojiblancos han conocido la derrota lejos de casa, concretamente en Tenerife y Sabadell, pero siempre por la mínima. La propuesta de juego del equipo de García Pimienta le mantiene vivo en los encuentros y evita desconexiones prolongadas, un detalle que en la actual Segunda puede marcar la diferencia entre una derrota asumible y una goleada que deje heridas durante semanas.

El Leganés visitaba a un Cádiz que no sabía ganar y se llevaba 4 goles.
Una categoría que dispara los marcadores
Durante muchos años la Segunda fue sinónimo de partidos cerrados y resultados ajustados. Ahora la tendencia parece haber cambiado. Los equipos arriesgan más, atacan con mayor número de jugadores y castigan con velocidad cualquier error defensivo. El resultado es una sucesión de goleadas que se repite cada jornada.
Lo llamativo es que no existen diferencias entre candidatos al ascenso y equipos que pelean por la permanencia. Todos están expuestos. Nadie puede sentirse cómodo porque la categoría ha demostrado que cualquier mala tarde puede terminar con una diferencia escandalosa en el marcador.
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Leganés y Oviedo conocen el peligro
Si alguien busca ejemplos recientes solo tiene que mirar a algunos de los clubes llamados a pelear por objetivos importantes. El Oviedo salió seriamente dañado de sus visitas a Sabadell y Elda, mientras que el Leganés comprobó en el Nuevo Mirandilla cómo una tarde torcida puede convertirse en un castigo severo.
También el Tenerife sufrió una de las imágenes más impactantes de la temporada al encajar cinco goles en Castellón. Son avisos constantes para todos los aspirantes al ascenso. La clasificación ofrece prestigio, pero no inmunidad. En esta Segunda basta con un mal día para recibir una auténtica mano de pintura.
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El Almería evita pasar por el taller
La buena noticia para el conjunto rojiblanco es que todavía no ha sufrido uno de esos marcadores que dejan huella. Las derrotas llegaron en campos exigentes como Tenerife y Sabadell, pero siempre dentro de partidos equilibrados y resueltos por detalles.
El modelo de García Pimienta ayuda a explicar esa resistencia. El Almería trata de tener el balón, controlar los ritmos y mantenerse competitivo hasta el final. Eso reduce el riesgo de hundirse cuando el encuentro se complica. Mientras otros gallitos han necesitado chapa y pintura después de algunas jornadas, el conjunto almeriense sigue esquivando los brochazos de una Segunda División tan imprevisible como salvaje.