El Valladolid tiene su Miguel de la Fuente
Un delantero formado en el Real Madrid lidera al equipo de Fran Escribá desde el esfuerzo, el juego aéreo y una competitividad que recuerda al '9' del Almería

Latasa lanzaba un penalti a las nubes pero merecía su gol con el Real Valladolid.
Juanmi Latasa marcaba ante el Ceuta, y no repetía frente al Córdoba y además lanzaba un penalti que no acababa celebrando el José Zorrilla. El Real Valladolid ha encontrado en su delantero una referencia constante para sostener al equipo en los momentos más exigentes. No es el típico goleador que vive del remate. Su influencia va mucho más allá de las cifras. Corre, pelea, fija centrales y transmite una energía competitiva que contagia al resto de compañeros. Por eso es uno de los jugadores más importantes para Fran Escribá.
Cuando se analiza su forma de jugar resulta inevitable pensar en Miguel de la Fuente. Ambos comparten esa condición de delanteros generosos que trabajan para el colectivo antes que para la estadística personal. Son atacantes incómodos para cualquier defensa porque nunca se desconectan del partido. Presionan, persiguen, ganan duelos y convierten cada balón dividido en una batalla. En el Valladolid, Latasa representa lo que Miguel significa para el Almería: un delantero que mejora al equipo incluso cuando no marca.

Latasa está en todas las batallas que vive el Valladolid en el área rival.
Del Real Madrid al liderazgo en Zorrilla
Juan Miguel Latasa Fernández se formó en la cantera del Real Madrid, una escuela donde solo sobreviven los futbolistas con personalidad y talento suficientes para soportar la presión. Tras dar el salto al fútbol profesional y completar una etapa de crecimiento en el Getafe, el Valladolid decidió apostar fuerte por él hasta convertirlo en una inversión estratégica para el presente y el futuro.
A sus 25 años, el delantero madrileño ha alcanzado una madurez competitiva que le permite asumir galones dentro del equipo. No necesita llevar el brazalete para ejercer de líder. Su lenguaje es el esfuerzo. Es el primero en apretar la salida rival, el encargado de desgastar a los centrales y uno de los futbolistas más comprometidos con el trabajo colectivo. Una carta de presentación que recuerda inevitablemente a Miguel de la Fuente.

Latasa es un tormento para la defensa rival y somete a los contrarios.
Un gigante que se mueve como un delantero ligero
Latasa se queda a apenas ocho centímetros de los dos metros de altura, pero sorprende por su movilidad. No juega como un delantero pesado ni depende exclusivamente de su físico. Tiene buena coordinación, sabe atacar los espacios y posee una capacidad de anticipación que le permite llegar antes que los defensores a zonas decisivas.
Su juego aéreo es una de sus grandes fortalezas. Domina las disputas y convierte los balones largos en una herramienta muy valiosa para el Valladolid. Pero su mejor cualidad quizá sea la lectura de las jugadas. Detecta el movimiento del central, interpreta dónde caerá el balón y encuentra ventajas donde otros delanteros no las ven. A veces le falta precisión en el remate final, pero compensa cualquier déficit con una entrega absoluta. En el campo no conoce treguas ni amistades. Solo vive para acercarse al gol.
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Un perfil que el Almería no debería perder de vista
El Valladolid tiene atado a Latasa hasta 2029 y considera al delantero una pieza importante dentro de su proyecto. Su valor de mercado continúa creciendo y su experiencia ya incluye partidos tanto en Primera como en Segunda División, una combinación que aumenta todavía más su atractivo.
Su objetivo al llegar a Zorrilla era luchar por el ascenso, aunque el fútbol le obligó también a conocer escenarios mucho más duros. Esa experiencia le ha hecho crecer como jugador y como competidor. Hoy se encuentra en un momento ideal para seguir evolucionando.
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Por perfil, edad y margen de mejora, Latasa encaja perfectamente en ese grupo de delanteros que siempre tienen mercado. Como Miguel de la Fuente, aporta mucho más de lo que reflejan los goles. Hace mejores a los compañeros, condiciona a las defensas rivales y ofrece soluciones en todos los registros del juego ofensivo. Por eso el Valladolid presume de tener su propio Miguel de la Fuente. Y por eso también el Almería haría bien en seguir de cerca su trayectoria. Futbolistas de esta raza aparecen poco y suelen dejar huella allí donde juegan.