La portería del Almería tiene dueño: Yaakobishvili hace las maletas
El meta cedido por el Barça aterrizó para crecer bajo palos, pero Andrés Fernández, que cumplirá 40 años en diciembre, ha blindado la portería

Las siete jornadas celebradas las ha pasado el meta húngaro fuera del 11.
La portería del Almería tiene propietario y no parece dispuesto a entregar las llaves. Andrés Fernández vive uno de los mejores momentos de su larga carrera y se ha convertido en una pieza imprescindible para los planes de Pimienta. Cuatro partidos sin encajar un gol y varias intervenciones decisivas han colocado al veterano guardameta en el centro de los elogios. Cuando el equipo necesita un salvador aparece Andrés. Cuando la defensa se resquebraja responde el portero. A sus 39 años transmite la misma ilusión de un debutante, pero con la serenidad de quien acumula cientos de batallas en el fútbol profesional.
Mientras tanto, Aron Yaakobishvili contempla el panorama con paciencia y profesionalidad. El joven guardameta húngaro llegó cedido por el Barça con la intención de crecer, competir y hacerse un hueco en una categoría exigente como la Segunda División. Su rendimiento diario convence al cuerpo técnico y nadie discute sus cualidades, pero la portería es una posición diferente a todas las demás. Cuando el titular responde con el nivel que está ofreciendo Andrés Fernández, los cambios desaparecen del debate. Hoy, la Copa del Rey aparece como la única puerta abierta para que el meta azulgrana pueda mostrar todo el talento que atesora.

Andrés Fernández no para de celebrar triunfos con el Almería.
Andrés no suelta la portería
Hay puestos que viven de la competencia y otros que dependen de la confianza absoluta. La portería pertenece al segundo grupo. Pimienta ha encontrado en Andrés Fernández un valor seguro y los números respaldan cada una de sus decisiones. El veterano guardameta manda en el área, transmite tranquilidad a su defensa y aparece cuando el partido exige una intervención de máximo nivel. Los puntos que suma el Almería también pasan por sus guantes y eso lo convierte en un futbolista inamovible.
El Barça lo mandó a un destino exigente
La operación parecía perfecta para todas las partes. Yaakobishvili salía del Barça para acumular experiencia en un club con aspiraciones importantes y el Almería incorporaba a uno de los jóvenes porteros con mayor proyección. Sin embargo, el fútbol no entiende de planes establecidos. La irrupción de Andrés Fernández como uno de los mejores metas de la categoría ha alterado cualquier previsión inicial. El guardameta húngaro trabaja, aprende y espera, pero la competencia se ha convertido en una montaña difícil de escalar.
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Yaakobishvili se emplea a fondo en los entrenamientos pero pide portería.
La Copa del Rey como escaparate
Si nada cambia, el torneo del KO se presenta como la competición destinada a ofrecer minutos a Yaakobishvili. Allí tendrá la oportunidad de enseñar sus cualidades y demostrar por qué el Barça apostó por su crecimiento. Hasta entonces le tocará convivir con una realidad evidente: la portería rojiblanca está cerrada. La temporada es larga y cualquier escenario puede modificarse de un día para otro, pero a corto plazo el mensaje es claro. Andrés Fernández ha tapiado la portería del Almería a base de actuaciones sobresalientes y nadie en el club encuentra motivos para mover una pieza que funciona a la perfección. El abuelo de la plantilla sigue desafiando al paso del tiempo y dejando claro que la edad nunca será un problema cuando el rendimiento habla tan alto.
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