Todos salen perdiendo: Arribas debió volar del Almería
El Pichichi de Segunda sigue en una categoría que se le queda pequeña y deja abiertas muchas preguntas

Arribas ha vuelto a sentirse futbolista y da carpetazo a un largo verano de rumores.
LA OPINIÓN DEL DÍA: Sergio Arribas ha hablado y sus palabras han dejado una sensación difícil de explicar. El máximo goleador de Segunda División, un futbolista de calidad contrastada, con capacidad para decidir partidos y con un mercado que parecía abierto de par en par, asegura que no recibió ninguna oferta. El fútbol moderno, tantas veces gobernado por cifras mareantes y operaciones relámpago, deja esta vez una paradoja difícil de comprender. El mejor goleador de la categoría continúa en el Almería cuando todo apuntaba a que había llegado la hora de dar el salto. En Palma de Mallorca el jugador iba de menos a más hasta volver a sentirse feliz.
El madrileño afronta una nueva temporada vestido de rojiblanco mientras sobrevuelan preguntas que seguramente nadie responderá del todo. Se habló de clubes importantes, de intereses desde Portugal, Italia y Países Bajos, de ofertas rechazadas y de cantidades millonarias. Sin embargo, cuando llegó el momento decisivo, Arribas siguió donde estaba. Ni el jugador encontró destino, ni el Almería cerró una gran venta, ni el mercado premió a uno de los futbolistas más determinantes del campeonato.
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Arribas no empezaba bien en Son Moix pero fue creciendo en el partido.
Un futbolista de Primera
Hay jugadores que pertenecen a una categoría y otros que están simplemente de paso. Sergio Arribas lleva demasiado tiempo demostrando que la Segunda División se le queda pequeña. Sus goles, su capacidad para aparecer entre líneas, su facilidad para decidir encuentros y su madurez competitiva le convierten en un perfil perfectamente válido para cualquier club de Primera División.
Por eso sorprende tanto que nadie haya terminado apostando de verdad por él. El delantero no es una promesa por descubrir ni una inversión de riesgo. Es rendimiento inmediato. Habla el césped por él. Hablan los goles. Habla el Pichichi de la categoría. Cuando un jugador reúne esas credenciales y sigue sin moverse, es inevitable pensar que algo no ha funcionado como debía.
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García Pimienta habló con el jugador antes de iniciarse la temporada.
Un verano lleno de ruido
El mercado de Arribas fue uno de los más comentados para el entorno rojiblanco. Ajax, Benfica, Sporting de Portugal y equipos italianos aparecieron relacionados con su nombre. También trascendió que el Almería habría rechazado propuestas importantes al considerar insuficiente el dinero ofrecido.
La sensación que queda es que cada parte manejaba una fotografía diferente de la situación. Pimienta habló con el jugador y ambos parecían tener claras las reglas del juego. Sin embargo, las declaraciones posteriores del futbolista reflejan que no siempre existió la comunicación más fluida posible entre todas las partes implicadas. Cuando un mercado termina con tantas versiones distintas suele quedar una conclusión evidente: el proceso no ha sido tan claro como debería. El ruido fue enorme. El resultado, ninguno.

Arribas vuelve a disfrutar del fútbol con el Almería.
La duda que perseguirá al Almería
El tiempo dirá si el Almería acertó manteniendo a una de sus grandes estrellas o si perdió una oportunidad difícil de repetir. Porque el fútbol también entiende de momentos. Y pocas veces vuelve a presentarse una ocasión tan favorable para vender como la de un Pichichi de Segunda en plena madurez deportiva.
Arribas seguirá marcando diferencias, de eso hay pocas dudas. Seguirá siendo uno de los grandes activos del equipo y uno de los futbolistas más admirados por la afición. Pero también seguirá conviviendo con una realidad evidente: parecía preparado para volar más alto.
Quizá la exigencia económica del club fue demasiado elevada. Quizá los pretendientes no llegaron hasta donde debían. Quizá los agentes no encontraron el destino adecuado. Las explicaciones pueden ser muchas. Lo que hoy parece indiscutible es que nadie ha salido ganando plenamente de esta historia. Al final, por unas razones o por otras, todos salen perdiendo.