La Segunda ya señala al próximo despedido
Son tres los entrenadores caídos y varios banquillos llegan a la séptima jornada al límite

Celades no hizo ganar al Cádiz que es un serio candidato al ascenso.
Seis jornadas parecen poca cosa en una competición tan larga como la Segunda División, pero los banquillos ya empiezan a crujir. El ruido de las clasificaciones, las urgencias de los despachos y la necesidad de resultados inmediatos convierten septiembre en un territorio peligroso para los entrenadores. Nadie quiere mirar hacia abajo, pero todos lo hacen. Los puntos pesan, las dudas crecen y la paciencia disminuye. El famoso run run ya recorre los estadios de la categoría de plata. Aún no han llegado los fríos del invierno, pero los temidos grajos ya sobrevuelan algunos clubes.
La experiencia demuestra que la Segunda no espera a nadie. La pasada temporada el Castellón relevó a Johan Plat en la quinta jornada para apostar por Pablo Hernández, mientras la Cultural Leonesa cambió a Raúl Llona por Cuco Ziganda una semana después. Este curso el movimiento comenzó incluso antes de comenzar con la llegada de Albert Celades al Cádiz por Imanol Idiáquez y continuó en el Eldense, donde Ferrando sustituyó a Claudio Barragán para acabar dejando después el puesto a Javi Calleja. Los cambios ya forman parte del paisaje y nadie se siente a salvo.

Alberto González ha salido de situaciones difíciles en el Albacete.
Malos precedentes
Los datos recientes alimentan la inquietud. La Segunda División es una categoría feroz para los entrenadores y las decisiones llegan cada vez con menos margen. Los directivos saben que el ascenso significa millones y que un descenso puede alterar por completo la economía de un club. Por eso los proyectos que nacen con ambición apenas reciben tiempo para madurar. Cuando los resultados no acompañan, el foco apunta directamente al banquillo. La historia reciente demuestra que las destituciones tempranas ya no son una excepción sino una costumbre instalada en el fútbol profesional.

Carles Manso no puede estar tranquilo tras el mal inicio del Andorra.
Los que miran de reojo
Entre los técnicos más observados aparecen José Juan Romero en el Ceuta, Alberto González en el Albacete, Carles Manso en el Andorra y Albert Celades en el Cádiz. Cada caso presenta matices diferentes, pero todos comparten una realidad común: la necesidad de sumar cuanto antes. El Ceuta respiró sobre la bocina con su primer punto de la temporada. El Albacete apenas ha podido despegar. El Andorra no encuentra la regularidad esperada y el Cádiz continúa muy lejos de las expectativas que acompañan a un candidato al ascenso. La clasificación no condena todavía, pero tampoco concede tranquilidad.
Vídeos
"Vaya caramelo para Javi Muñoz": la victoria del Almería ilusiona a la afición
Carlos Miralles

José Juan Romero respiraba con su primer punto sobre la bocina.
La séptima jornada aprieta
El calendario no entiende de proyectos ni de discursos. La próxima jornada aparece en el horizonte como una frontera peligrosa para más de un entrenador. Un mal resultado puede acelerar reuniones, llamadas telefónicas y movimientos de urgencia. El silencio de los clubes tampoco ayuda. Cuando no llegan los respaldos públicos, la incertidumbre aumenta y los rumores encuentran terreno fértil. En Segunda todos conocen las reglas del juego. La paciencia escasea, las exigencias son máximas y cada partido puede convertirse en un examen definitivo. Los banquillos echan humo y la categoría ya mira de reojo quién será el próximo en caer.
UD Almería
El Almería toma velocidad y presenta su candidatura con otro partido serio (2-0)
Carlos Miralles