El amuleto más dulce del Almería nace en El Ejido y viaja por toda España
Susana Fernández Rodríguez viaja junto a su marido Francisco Linares y se ha convertido en el alma más dulce de los desplazamientos rojiblancos

Susana Fernández preparada para endulzar el viaje de los peñistas a Córdoba.
Hay aficiones que se miden por los kilómetros recorridos y otras que también dejan huella por los pequeños detalles. En los viajes del Almería por España hay banderas, bufandas, cánticos y muchas horas de carretera, pero desde hace tiempo hay algo que nunca falta cuando toca animar lejos del Mediterráneo: los famosos bizcochos de Susana. Elaborados con mimo en El Ejido y repartidos durante las paradas del trayecto, se han convertido en una tradición tan esperada como el propio partido.
Susana comparte cada aventura rojiblanca con su marido, Francisco Linares, formando parte de esa gran familia que acompaña al Almería allá donde juega. Lo que empezó como un gesto de cariño hacia sus compañeros de viaje ha terminado convirtiéndose en uno de los símbolos más entrañables de la Peña Orgullo Almeriense. Cada bizcocho reúne alrededor de una mesa improvisada a decenas de aficionados que encuentran en un trozo de dulce el mejor combustible para seguir acumulando kilómetros y recuerdos.

Susana preparada para repartir su obra y endulzar el camino.
Luis Salinas y el bizcocho de Susama
Peña Orgullo Almeriense
Una parada obligatoria antes del partido
La última demostración del éxito de los bizcochos de Susana llegó con motivo del desplazamiento a Córdoba. Más de un centenar de aficionados emprendieron viaje para acompañar al equipo y, como ya viene siendo habitual, los dulces viajaban en el equipaje de la expedición.
Luis Salinas Iguiño, conocido por todos como Pirri, desvelaba el secreto que ya corre de boca en boca entre los peñistas. "Una peñista que prepara unos bizcochos de limón buenísimos. Hizo tres o cuatro que en la primera parada camino de Córdoba, en Huétor Tájar, hicimos la cata y estaba riquísimo". La degustación fue todo un éxito y el ambiente, como siempre, adquirió ese carácter familiar que distingue a la peña.

Con el bizcocho en el cuerpo toca disfrutar de la victoria.
Un amuleto que ya trae recuerdos felices
Los bizcochos de Susana no son algo nuevo para los seguidores más fieles del Almería. Su fama viene de la pasada temporada, cuando también acompañaron a los aficionados en uno de los desplazamientos más recordados.
Pirri recuerda especialmente el viaje a Albacete, un encuentro que acabó con un empate rojiblanco conseguido en el último minuto. Desde entonces, entre bromas y sonrisas, muchos aficionados comenzaron a considerar aquellos bizcochos como un pequeño talismán viajero. No existe prueba científica, pero cada vez que aparecen las bandejas todos coinciden en una cosa: el viaje empieza mejor.

El Nuevo Arcángel desde la grada visitante pintada de color rojiblanco.
El sabor de una afición repartida por toda la provincia
Uno de los grandes valores de la Peña Orgullo Almeriense es su capacidad para reunir aficionados procedentes de todos los rincones de la provincia. Susana llega desde El Ejido, pero comparte pasión con seguidores del Levante, Almanzora, Poniente, la capital y numerosos municipios almerienses.
Mientras el Almería pelea por sus objetivos deportivos, la afición sigue construyendo historias que merecen ser contadas. Y entre todas ellas sobresale la de Susana Fernández y Francisco Linares, una pareja que convierte harina, limón y cariño en una tradición que ya forma parte de la memoria colectiva de los viajes rojiblancos. Porque hay goles que se recuerdan durante años, pero también existen gestos sencillos capaces de unir a una afición. Los bizcochos de Susana ya juegan su propio partido y, por lo que cuentan quienes los prueban, lo están ganando por goleada.