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Esto es Andalucía: Córdoba y Almería se abrazan y derrotan al alto riesgo

El buen rollo entre las aficiones acaba imponiéndose a un caso aislado de violencia fuera del campo y marca el camino a seguir para los clubes del fútbol andaluz

Los seguidores del Almería celebrando la victoria de su equipo en El Arcángel.

Los seguidores del Almería celebrando la victoria de su equipo en El Arcángel.La Voz

Tony Fernández
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El fútbol suele medirse en puntos, goles y clasificaciones, pero hay victorias que no aparecen en las estadísticas. La que protagonizan desde hace años las aficiones del Córdoba y Almería merece ocupar un lugar destacado porque representa la esencia más limpia del deporte. Dos hinchadas que viajan, conviven, comparten conversaciones y entienden que la rivalidad acaba cuando rueda el balón. Una relación construida con el paso del tiempo que ha vuelto a quedar patente en El Arcángel.

La presencia masiva de seguidores rojiblancos en Córdoba ha servido para recordar que Andalucía sigue siendo tierra de convivencia futbolística. Cerca de un millar de aficionados del Almería tomaron la ciudad califal sin más ruido que el de los cánticos, las fotografías compartidas y las muestras de respeto mutuo. La imagen de ambas aficiones mezcladas en los alrededores del estadio fue la mejor respuesta posible a quienes se empeñan en señalar excepciones por encima de décadas de normalidad. Córdoba y Almería demostraron una vez más que otra forma de vivir el fútbol sigue siendo posible.

Mohammed Al-Khereiji y Antonio Fernández Monterrubio lideran la unión.

Mohammed Al-Khereiji y Antonio Fernández Monterrubio lideran la unión.UD Almería

Una amistad que viene de lejos

No es algo nuevo ni fruto de una coincidencia puntual. El vínculo entre las aficiones del Córdoba y del Almería se ha ido fortaleciendo con los años hasta convertirse en uno de los ejemplos más reconocibles del fútbol andaluz. Tanto El Arcángel como el Mediterráneo han sido históricamente escenarios abiertos a la presencia masiva de seguidores visitantes sin que ello alterase la convivencia.

Las visitas entre ambas ciudades siempre han estado marcadas por el respeto. Los desplazamientos se han convertido en jornadas festivas donde el color de una camiseta nunca ha sido un obstáculo para compartir mesa, conversación y pasión futbolística. Esa manera de entender el deporte ha permitido que los encuentros entre ambos clubes se vivan como una rivalidad sana, de las que engrandecen la competición y enriquecen el espectáculo.

Los jugadores del Almería aplaudiendo a sus seguidores en Córdoba.

Los jugadores del Almería aplaudiendo a sus seguidores en Córdoba.LaLiga

Del Alto Riesgo a la normalidad de siempre

La pasada temporada una circunstancia ajena a la histórica relación entre ambas aficiones provocó que el encuentro fuese catalogado como de alto riesgo. Aquella decisión respondía a unos hechos concretos ocurridos fuera del recinto deportivo y nada tenían que ver con la conducta habitual de los seguidores blanquiverdes y rojiblancos.

Con el paso del tiempo la situación ha vuelto a su cauce natural. La normalidad histórica se ha impuesto porque nunca dejó de existir en realidad. El reciente desplazamiento a Córdoba ha servido para certificarlo de forma definitiva. Los aficionados del Almería celebraron la victoria de su equipo en la grada sin incidente alguno, mientras la convivencia entre seguidores de ambos clubes volvió a desarrollarse con absoluta naturalidad. El mejor mensaje posible para el fútbol español.

Las camisetas de los equipos colgadas en la portería del Arcángel.

Las camisetas de los equipos colgadas en la portería del Arcángel.UD Almería

Los clubes marcan el camino

Las instituciones también han querido enviar señales claras. Este verano, durante el amistoso disputado en Marbella, el presidente del Almería, Mohammed Al-Khereiji, y el consejero delegado del Córdoba CF, Antonio Fernández Monterrubio, posaban juntos intercambiando camisetas en una imagen cargada de simbolismo. Aquella fotografía era mucho más que un gesto protocolario. 

Representaba una declaración de intenciones y una apuesta decidida por fortalecer las relaciones entre entidades vecinas que comparten valores y una misma manera de entender el fútbol. Si Córdoba abrió las puertas de su casa a la marea rojiblanca, ahora le tocará al Almería corresponder cuando la afición blanquiverde visite el Mediterráneo. Eso es Andalucía. Y ese debe seguir siendo siempre el camino.

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