Pimienta señala al grupo: le toca responder al vestuario del Almería
La crítica pública del entrenador tras la derrota en Tenerife rompe con la gestión de Rubi y pone a prueba la personalidad de la plantilla

Pimienta no ha dado la espalda a una derrota en Tenerife difícil de digerir.
LA OPINIÓN DEL DÍA: La primera derrota suele dejar heridas, pero también mensajes. Pimienta eligió Tenerife para lanzar el suyo. No escondió el mal partido del Almería ni buscó refugio en las excusas habituales del fútbol. Señaló al grupo. Fue un movimiento poco frecuente en una profesión donde muchos entrenadores prefieren proteger al futbolista puertas afuera y hablar dentro del vestuario. Ahora la pelota cambia de tejado. El técnico ya ha dado un paso al frente y toca comprobar cómo responde un equipo que todavía está construyendo sus cimientos.
El fútbol ha cambiado mucho, pero hay una ley que permanece intacta: cuando los resultados fallan, el entrenador siempre es el primero en pagar. Pimienta lo sabe mejor que nadie. Por eso sorprende que haya decidido elevar el tono tan pronto. Su mensaje va dirigido a una plantilla que necesita crecer como equipo y demostrar carácter cuando llegan los problemas. Porque una cosa es competir cuando todo sale bien y otra muy distinta hacerlo cuando aparecen las primeras dudas del campeonato.

Los pesos pesados del vestuario tienen la palabra en Sabadell.
Hablar claro
Pimienta ha puesto encima de la mesa una forma muy distinta de gestionar los malos resultados. Mientras otros entrenadores prefieren envolver los mensajes para evitar incomodidades, el técnico rojiblanco eligió un camino directo tras Tenerife. Dijo lo que pensaba y trasladó al exterior una autocrítica que muchos aficionados llevaban tiempo reclamando. La grada suele perdonar los errores mucho antes que la falta de sinceridad. Por eso sus palabras han encontrado respaldo entre los seguidores del Almería. Otra cuestión muy diferente es cómo habrán sido recibidas dentro de la caseta.
Rubi y su escudo
Durante su etapa en el Almería, Rubi hizo del vestuario una fortaleza protegida. Rara vez expuso públicamente a sus jugadores y asumió buena parte de la responsabilidad pasando de puntillas. Era su manera de liderar y de construir una relación de confianza con el grupo. Pimienta no ha elegido ese camino. Ha decidido que la primera derrota importante de la temporada sirva también para lanzar una advertencia. Ni mejor ni peor. Distinto. Los dos modelos tienen defensores y detractores, pero ambos persiguen exactamente lo mismo: ganar partidos.

Le toca a la plantilla parar toda polémica y hablar en el campo.
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La última palabra
En los vestuarios modernos el entrenador dirige, pero los futbolistas marcan muchas veces la temperatura real de un equipo. Los pesos pesados tienen influencia, el grupo genera sus propias dinámicas y las respuestas suelen llegar sobre el césped más que delante de un micrófono. Por eso la situación actual resulta tan interesante. Pimienta ya ha hablado. Lo ha hecho con claridad y sin rodeos. Ahora llega el momento decisivo. El del vestuario. El de los jugadores. El de demostrar que la crítica ha servido para despertar orgullo competitivo y no para generar ruido.