El Almería juega mientras suenan los teléfonos
Los jugadores contienen la respiración si su deseo es continuar y los que tienen ofertas buscan la llamada que les lleve a la gloria

Adri Embarba atendiendo el teléfono esperando una llamada de Primera.
El mercado de fichajes sigue abierto y en el Almería nadie vive ajeno a esa realidad. La competición llega, los puntos estarán en juego, pero la plantilla sabe que cualquier entrenamiento, una llamada o una oferta inesperada pueden cambiar el rumbo de una carrera. Es la consecuencia natural de un modelo de club que ha convertido a la entidad rojiblanca en una referencia internacional para comprar, crecer y vender talento. La incertidumbre se instala en el vestuario mientras el balón sigue rodando.
La marca Almería ha cruzado fronteras y se ha consolidado como un escaparate privilegiado para futbolistas con ambición. El club no sale al mercado con la intención de vender, pero tampoco cierra la puerta a ninguna operación que alcance las cifras marcadas por la propiedad. Los jugadores lo saben desde el primer día. Llegan conscientes de que el rendimiento abre puertas y de que cada ventana de mercado puede alterar planes, proyectos y hasta sueños personales van a ser tres jornadas de LaLIga de sobresaltos constantes.

Thalys y Copenga se ponen al día de las llamadas recibidas.
Una marca que cotiza al alza
El Almería ha construido una identidad propia en el fútbol español. Jugadores jóvenes, revalorización constante y capacidad para llamar la atención de los grandes mercados. La entidad se ha convertido en una plataforma de lanzamiento donde cada futbolista sabe que una buena temporada puede tener recompensa inmediata.
La consecuencia de ese éxito es evidente. Todos están en el escaparate. No existen zonas blindadas cuando aparecen propuestas capaces de satisfacer las exigencias económicas del club. La marca Almería vende fútbol, talento y crecimiento profesional. Y eso multiplica el interés de compradores de todo el mundo.

Sergio Arribas elegante hasta tirando de equipaje.
Los móviles que inquietan al vestuario
Rubi definió perfectamente esa situación cuando recordaba que con LaLiga en marcha los móviles tienen más protagonismo del habitual. Cada vibración genera preguntas. Cada llamada alimenta rumores. Cada mensaje puede ser una oportunidad o un problema para la estabilidad colectiva.
Ahora le toca gestionarlo a García Pimienta. Antes lo vivieron Vicente Moreno, Guti, José Gomes o Pedro Emanuel. Los entrenadores trabajan con la dificultad añadida de preparar partidos sin la absoluta certeza de contar con los mismos futbolistas pocos días después. El mercado entra en el vestuario sin pedir permiso y obliga a gestionar emociones además de alineaciones.

García Pimienta tiene claro lo que le espera con el mercado abierto.
Entre los que esperan y los que desean quedarse
Hay jugadores que miran el teléfono esperando la llamada que les permita dar el salto definitivo. Otros prefieren continuar en el Almería, disfrutar del proyecto y crecer dentro de él. Todos comparten la misma sensación: incertidumbre.
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Mientras unos se impacientan buscando esa puerta que conduce a un desafío mayor, otros contienen la respiración temiendo que una salida importante altere los equilibrios del grupo. Son tres jornadas de competición con el mercado todavía abierto. Tres semanas en las que el vestuario debe competir al máximo nivel sin saber exactamente cómo quedará configurado cuando se cierre la ventana.