Lo nunca visto: el Almería al completo en el camarín de la Virgen del Mar
El Santuario se queda pequeño con un sentimiento desbordado y una plantilla implicada

La zona reservada a capitanes y entrenadores se vio desbordada de estrellas.
El Almería volvió a encontrarse con una de las tradiciones más profundas de la ciudad y lo hizo a lo grande. La visita a la Virgen del Mar recuperó el brillo de las grandes ocasiones con un Santuario abarrotado, una afición entregada y una plantilla totalmente implicada en un acto que desbordó sentimiento rojiblanco. El calor de agosto no frenó a los seguidores, que respondieron de forma masiva para acompañar al equipo en una cita cargada de simbolismo. La imagen del templo lleno recordó aquellas jornadas históricas en las que la ciudad y su club caminaban de la mano bajo la protección de su Patrona.
La escena más impactante llegó cuando toda la plantilla accedió al camarín de la Virgen del Mar, algo difícil de recordar incluso para los aficionados más veteranos. Futbolistas, técnicos y dirigentes compartieron un momento de recogimiento y cercanía que acabó convirtiéndose en una celebración popular. Después llegaron las firmas en el libro de honor y los encuentros con los aficionados en una jornada sin barreras ni distancias. El Almería y su gente volvieron a sentirse una sola familia en un acto que apuntó directamente a la ilusión de una temporada llamada a ofrecer emociones fuertes.
El camarín de la Virgen del Mar se llenó de estrellas rojiblancas

El templo se llenó de sentimiento rojiblanco junto a la madre de los almerienses.
La tradición que nunca pasa de moda
Desde mucho antes de la fundación de la actual UD Almería en 1989, la Virgen del Mar forma parte de la historia sentimental del fútbol almeriense. En tiempos de dificultad o en etapas de éxito, los equipos de la ciudad siempre han encontrado en la Patrona un lugar de encuentro. La costumbre se mantiene viva generación tras generación y la visita de este verano ha servido para recuperar una esencia que parecía reservada a otros tiempos.
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La respuesta de la afición convirtió la ofrenda en algo más que un acto institucional. Fue una demostración de identidad colectiva en la que se mezclaron recuerdos, emociones y la esperanza de volver a vivir grandes alegrías deportivas.

Lo normal es que toda la plantilla pose en el Altar Mayor pero esta vez...
El camarín que emocionó a toda una ciudad
La imagen de todos los jugadores en el camarín de la Virgen del Mar quedará guardada en la memoria de quienes llenaron el Santuario. No se trató de una fotografía más, sino de un instante cargado de significado para una ciudad que vive el fútbol con intensidad y sentimiento. La zona reservada a capitanes y entrenadores se vio desbordada de estrellas. Desde aquel ascenso de la A. D. Almería a Primera la 1978-79, con Juan Rojas a la cabeza, no se producía: ha pasado tiempo.
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Las firmas de los futbolistas en el libro de honor añadieron un componente especial a una jornada que muchos interpretaron como un compromiso moral con la temporada que va a comenzar. Los gestos, las miradas y los aplausos reforzaron una sensación de unidad difícil de describir.

La plantilla del Almería firmando en el Libro de Honor de La Patrona.
Un baño de gloria que alimenta la ilusión
Lo vivido en el Santuario tuvo mucho de celebración anticipada. No había títulos que exhibir ni ascensos que festejar, pero sí una comunión extraordinaria entre el equipo y su gente. El ambiente recordó a las mejores páginas de la historia rojiblanca y devolvió al acto el esplendor que merece.
Plantilla, directivos, peñas y aficionados compartieron un mismo sentimiento en torno a la Virgen del Mar. Fue una jornada de cercanía, afecto y orgullo almeriense. Lo más parecido a un baño de gloria cuando la temporada comienza y los sueños vuelven a ponerse en marcha.