El Almería está en Primera… y no los pone de corbata
El equipo de Rubi firma en La Rosaleda un partido de ascenso: solidario, ordenado y con una solidez inédita fuera de casa, pero el Málaga mantiene viva la amenaza

El entrenador del Almería firmó una de sus mejores partidos con el Almería.
LA OPINIÓN DEL PARTIDO: El Almería ofreció en La Rosaleda una versión que invita a creer sin reservas: El Almería está en Primera… y no los pone de corbata. Un equipo sólido, ordenado y solidario que interpretó el partido con la calma de quien sabe lo que se juega. Supo sufrir cuando tocaba y competir sin estridencias, sin necesidad de intimidar para imponer su plan. Desde la banda, con el entrenador atento a cada detalle, se vio un conjunto serio, fiable y con hechuras de ascenso. Esa naturalidad, casi fría, es la que le acerca a la meta, aunque deje una sensación curiosa: parece que no aprieta, pero avanza. Y en ese contraste está la clave de un Almería que ya roza la Primera sin necesidad de meter miedo. Rubi firmó uno de sus mejores partidos con el Almería.
La afición, que tantas veces sufrió los bandazos fuera de casa, disfrutó por fin de un equipo reconocible, fiable y competitivo. Un Almería con empaque, con oficio y con esa madurez que marcan los equipos que ascienden. Pero en el fútbol no basta con rozarlo: hay que cerrarlo. Y ahí aparece el aviso que nadie quiere pasar por alto. El Málaga viajará con la urgencia convertida en energía, sabiendo que solo le vale ganar. Ese todo o nada libera, suelta amarras y convierte cualquier escenario en posible. El Mediterráneo dictará sentencia y el Almería parte con ventaja, sí, pero con la obligación de no confiarse. Porque lo que hoy es un sueño cercano puede convertirse en pesadilla si el rival ejecuta su partido perfecto.
Vídeos
"Qué listo ha sido Rubi": así vivimos el primer partido de la final por el ascenso
Carlos Miralles

Daijiro Chirino estuvo brillante como lateral derecho y subió la banda.
El decálogo rojiblanco
- Almería sólido y solidario
- Rubi acierta en el plan
- La defensa responde por fin
- Equipo junto y sin fisuras
- Lectura perfecta del partido
- Personalidad lejos de casa
- Señales claras de favorito
- La Rosaleda refuerza la fe
- El Mediterráneo espera el remat
- Pero el Malaganazo sigue vivo
Un equipo de primera
El Almería de La Rosaleda jugó como lo hacen los que ascienden sin discusión. Compacto, solidario y con una lectura del juego que sostuvo cada fase del partido. Supo sufrir, renunciar a momentos de brillo y proteger el resultado con inteligencia. Esa versión, repetida durante la temporada, habría llevado al equipo a Primera con margen y autoridad, sin necesidad de este último pulso.

Rubi diseñó el partido casi perfecto y sus jugadores siguieron su plan.
La defensa que aparece a tiempo
Durante muchos meses fue el talón de Aquiles, el motivo de dudas y tropiezos. Pero en Málaga emergió un bloque firme, concentrado y contundente. Líneas juntas, vigilancias constantes y pocos errores en zonas sensibles. Esa solidez, precisamente ahora, cambia el guion y da al Almería una base real para rematar el ascenso en casa con garantías.
El fantasma del malaganazo
Nada está hecho. El Málaga llegará sin red, obligado a ganar y dispuesto a romper el libreto. Ese escenario, tantas veces traicionero, convierte al rival en una amenaza total. Si encuentra un gol y un partido abierto, puede firmar un Maracanazo con acento andaluz. El Almería lo roza, lo tiene en la mano, pero la historia aún guarda una última trampa: el temido Malaganazo.