Vuelve el César Montes del Almería
El central mexicano, por el que el club pagó una fortuna al Espanyol, regresa al foco tras un estreno Mundial que revive viejos fantasmas

Un estreno con México de anfitriona marcado en rojo en un partido fácil.
El Almería pagó 14 millones de euros por César Montes el último día de mercado, una cifra descomunal para un central en un club que soñaba con dar el salto desde Primera a Europa. Llegaba desde el Espanyol con rango de internacional mexicano, galones de líder y la etiqueta de fichaje llamado a marcar una época. Pero nada encajó como se esperaba en un proyecto que hablaba de no volver a caer a Segunda y acabó estrellándose.
Su paso por el Mediterráneo fue una suma de interrupciones: lesiones, sanciones y una inestabilidad permanente en el banquillo que tampoco ayudó. Montes fue profesional, discreto y siempre disponible, pero nunca dominante. Ni el central jerárquico que ordena, ni el fichaje diferencial que justifica una inversión récord. El equipo se cayó y él nunca logró sostenerlo desde atrás.
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Ahora su nombre vuelve a escena tras un Mundial que ha dejado otra huella incómoda en su trayectoria. Una cartulina roja en el tramo final de un partido controlado reabre viejos debates sobre su comportamiento competitivo en escenarios de máxima exigencia. Como en Almería, vuelve a aparecer el contraste entre lo que apunta y lo que termina ofreciendo.

El último día de mercado el Almería perdía la cabeza por César Montes.
Fichaje récord
El Almería cruzó una línea poco habitual pagando 14 millones por un defensa central, un movimiento que lo colocaba automáticamente bajo un foco enorme. No era solo reforzar la zaga: era condicionar el proyecto, elevar expectativas y señalarlo como pilar del crecimiento del equipo. Aquella operación marcó un antes y un después en la percepción del vestuario y de la afición. Todo pasaba por él. Todo se explicaba en torno a su rendimiento. Pero la apuesta nunca encontró continuidad en el campo. La cifra pesó, el contexto no acompañó y el central quedó atrapado entre lo que costó y lo que realmente ofrecía cada fin de semana.

El estreno soñado por México se vio alterado por una roja a César Montes.
Sin continuidad
La inestabilidad fue constante desde el inicio. Hasta cuatro técnicos desfilaron por el banquillo en una campaña sin rumbo y cada cambio arrastraba nuevas ideas, ajustes y jerarquías. Montes nunca encontró su sitio definitivo: titular intermitente, alternativa puntual, pieza útil pero no imprescindible. Entrenaba, cumplía y no generaba ruido, pero tampoco imponía su presencia. Sin continuidad ni confianza sostenida, su figura se diluyó en el caos colectivo. En un equipo que necesitaba líderes, el mexicano no terminó de dar ese paso adelante que justificara su condición de fichaje franquicia.

César Montes no ha perdido su condición de titular con México.
Final sin brillo
El proyecto arrancó mirando hacia arriba y acabó precipitándose hacia Segunda. El Almería pasó de hablar de ambición a asumir una realidad cruda que también salpicó directamente a sus grandes inversiones. Montes salió rumbo a Rusia sin haber dejado la huella esperada, cerrando una etapa marcada por la sensación de oportunidad perdida. Su comportamiento fue intachable, su compromiso incuestionable, pero el rendimiento nunca alcanzó el nivel exigido. Ahora, con el foco de nuevo sobre él, regresa el debate que nunca terminó de apagarse en el Mediterráneo.