La Voz de Almeria

UD Almería

Ser del Almería es lo más grande que tenemos

El equipo rojiblanco firma una noche eterna desde el corazón, sobreviviendo a la remontada del Castellón para encontrar en el gol de Dzodic el pase a la final

Dzodic puso la cabeza de toda Almería para escribir la historia.

Dzodic puso la cabeza de toda Almería para escribir la historia.Juan Sánchez

Tony Fernández
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LA OPINIÓN DEL PARTIDO: Ser del Almería es entender que el fútbol no siempre se explica desde la lógica, sino desde el sentimiento. Que hay noches en las que el guion se rompe y aparece la verdad de un escudo que nació para desafiar las dificultades. El equipo de Rubi lo tuvo en su mano al descanso, pero el Castellón encendió el caos con dos chispazos que cambiaron el paisaje. Durante muchos minutos, el abismo estuvo demasiado cerca. Pero este Almería no entiende de rendiciones, ni de finales anticipados, ni de miedos que paralizan. Juega con el corazón en la boca y el alma por delante.

Porque cuando todo se tambalea, aparece lo que no se entrena: el orgullo, el sentido de pertenencia, la fe de una grada que nunca deja de creer. Nadie se bajó del carro, nadie dudó aunque el reloj fuese un enemigo. Este equipo se levantó desde dentro, desde esa convicción que convierte lo imposible en real. Y en medio de ese desorden maravilloso, llegó Dzodic para concentrar en un solo golpe toda la grandeza del fútbol. Un gol que no solo vale un pase, sino que explica por qué merece la pena ser del Almería.

No sabe Mohammed Al-Khereiji todavía la grandeza de su club.

No sabe Mohammed Al-Khereiji todavía la grandeza de su club.Juan Sánchez

El decálogo rojiblanco

  1. Este Almería no sabe rendirse
  2. El corazón también juega partidos
  3. La fe es una forma de competir
  4. Los finales nunca se escriben antes
  5. El escudo pesa en las piernas rivales
  6. Rubi entiende el caos como oportunidad
  7. La grada nunca abandona a los suyos
  8. El sufrimiento forja equipos grandes
  9. Cada balón puede cambiar la historia
  10. Ser del Almería es creer hasta el final

El partido que se escapaba

El Almería tenía la eliminatoria donde quería al descanso, con el gol de Embarba marcando el camino y la sensación de control. Pero el fútbol es caprichoso y el Castellón necesitó muy poco para prender la mecha. Dos acciones cambiaron el escenario, voltearon el marcador y metieron el miedo en el cuerpo a un equipo que pasó de dominar a sobrevivir. Durante muchos minutos, el pase se escapó entre los dedos.

Todo acabó en una celebración típica de la historia rojiblanca.

Todo acabó en una celebración típica de la historia rojiblanca.Juan Sánchez

Corazón por bandera

Cuando el fútbol dejó de fluir, apareció lo que no se ve en las pizarras. El Almería se sostuvo desde el alma, empujado por el orgullo, por su gente y por esa identidad de equipo que nunca se rinde. Sin claridad, sin pausa y a veces sin fuerzas, pero siempre con fe, el conjunto rojiblanco convirtió cada balón en una batalla y cada minuto en una declaración de resistencia.

El más feliz de todo era Dzodic que con su gol clasificaba al Almería.

El más feliz de todo era Dzodic que con su gol clasificaba al Almería.Juan Sánchez

Dzodic y la eternidad

El desenlace tenía que ser así, dramático, casi imposible, de los que se quedan para siempre. Dzodic apareció en el descuento para escribir el final que todos soñaban cuando ya dolía todo. Su gol no solo dio el pase, sino que resumió lo que es el Almería: sufrimiento, fe y corazón. En ese instante se concentró toda la grandeza del fútbol y el sentido de pertenecer a este club.

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