Alto el fuego en el Almería: unidad para atacar el ascenso a Primera
Es la hora de sumar y remar: el equipo llega fuerte, el entrenador da la cara y el entorno debe empujar, no disparar

El equipo se tiene que levantar como lo hizo el Racing y buscar la Primera.
El Almería entra en la recta final con una consigna inequívoca: alto el fuego. No es tiempo de reproches ni de cuentas pendientes, sino de proteger a un equipo que ha llegado vivo al momento clave. La paz no es conformismo, es una herramienta para competir mejor. Cuando la meta está cerca, el ruido resta. Y ahora toca sumar, remar juntos y no dispararse hacia dentro. El entrenador ha sido el primero en pedir unión y ha sabido llevar la crítica feroz cuando ha llegado la derrota. La paliza de Santander debe reforzar al grupo. El error del compañero (Lopy) hay que reforzarlo con el acierto colectivo.
El entrenador ha asumido el peso del camino. Da la cara, no se esconde y reconoce errores cuando los hay. Ese liderazgo sincero ha calado en un vestuario que cree en lo que hace y en cómo lo hace. Si acierta desde el banquillo, este equipo no se cae. Hay convicción, hay mensaje y hay una idea clara que sostiene al grupo cuando aprieta el calendario. Hacer una buena digestión de la derrota dará fuerza para levantarse, conscientes de que todo suma a estas alturas de la temporada y la unión hará más fuerte al equipo rumbo al gran objetivo. El Racing se ha levantado de la paliza en Andorra: Almería, te toca a tí.
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La plantilla llega enchufada y con argumentos. Hay piernas, hay fondo de armario y hay jugadores preparados para dar un paso al frente. Nadie se siente fuera y todos empujan. Por eso el mensaje es directo: aparcar críticas, cerrar filas y atacar solo el ascenso a Primera. Paz en el entorno y ambición en el césped. El Almería se juega demasiado como para dividirse ahora. Hay un gran premio a la vuelta de la esquina y para conseguirlo toca ir de la mano. Dicen los entrenadores que el elogio debilita y una crítica feroz puede repercutir en una plantilla plagada de juventud. El presidente está con ellos: siguen siendo los nuestros: los mejores.

El Almería tiene que recuperar la sonrisa y mantenerse en modo: ascenso.
Unidad en el tramo decisivo
El Almería entra en la recta final de la temporada en su mejor momento anímico pase al batacazo de Santander. Con puntos en juego y el objetivo al alcance de la mano; el equipo ha entendido que ahora no toca dividir, sino sumar. Vestuario, cuerpo técnico y club reman en la misma dirección, conscientes de que cualquier fisura debilita un proyecto que está vivo y con argumentos para pelear el ascenso hasta el final. El mensaje del entrenador siempre ha sido el mismo y a estas alturas de la temporada es bueno recordarlo. Prohibido mirar atrás. No es tiempo de lamentar y mientras las matemáticas lo digan: a por el ascenso.

Sergio Arribas sigue liderando el Almería del ascenso.
Un entrenador que responde
El banquillo transmite calma y verdad. Rubi ha dado la cara cuando ha tocado y no ha escondido los errores cuando se ha equivocado. Ese ejercicio de honestidad genera crédito interno y refuerza al grupo. Si acierta en las decisiones finales, este Almería tiene fútbol, piernas y cabeza para no dejar escapar el premio mayor. Lo lleva todo controlado y cuando elige el 11 y mira al banquillo, le entran los nervios y el ansia de sacar más y más en beneficio del equipo. Tiene fondo de armario y no puede fallar. Sabe bien lo que se está jugando toda la provincia. Se equivoca. Como todos. Calma.

Ellos dejaron mudo El Sardinero y están capacitados para el ascenso.
Plantilla enchufada y competitiva
Pocos equipos llegan a este punto del curso con tantos jugadores enchufados. La competencia interna se ha convertido en virtud y el grupo se siente fuerte, fresco y preparado para el esfuerzo final. No hay titulares indiscutibles ni suplentes resignados: hay un bloque con hambre y convicción. El que juega sabe que tiene a otro de su mismo nivel esperando minutos, y el manejo de los tiempos genera en el entrenador un problema tantas veces bendecido que se llama tener para elegir y acertar. Ha venido trabajando con toda la plantilla para que lleguen enchufados a la recta final: tiempo de futbolistas.

El colegiado murciano Sánchez López no tuvo la culpa.
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Silencio, apoyo y paz alrededor
Las críticas, en este momento, restan y calan en el vestuario. Es tiempo de aparcar el ruido de la paliza en Santander y proteger al equipo. El Almería necesita paz en su entorno, respaldo en la grada y un mensaje único: empujar juntos hacia Primera. El alto el fuego es ahora; la guerra se gana unidos. Nadie lo ha pedido porque está en el ambiente y daña la vista. Unidos viajaron a Leganés para ascender en Butarque y lo que queda de temporada será un ejercicio de unión para que nada debilite y favorezca a los rivales. En la victoria sobran aplausos y en la derrota (a estas alturas de LaLiga) toca una buena digestión para tomar mayor impulso. Hay que recuperar a Lopy manteniendo la calma.