“Si marcan el segundo nos vamos”: la intrahistoria del Eldense-Almería
Un campo pequeño, jugadores aparcando en la calle y conversaciones de grada: "¡Mis padres son de La Cañada!"

Fiesta total en el vestuario del Eldense después de ganarle al Almería por 2-1. Ahora se las verá con un Primera División.
“Hace muchísimo frío hoy. Si el Almería marca el segundo nos vamos a casa”. Ataviado con un gorro rojo, guantes y la bufanda tapándole casi toda la cara, un aficionado del Eldense habla con sus compañeros de grada al descanso sin saber la fiesta que se les vendría encima en un momento. La intrahistoria del partido de Copa del Rey es extensa, porque la magia de esta competición permite vivir el deporte desde un prisma distinto, con más libertad de movimiento, nada que ver con una Liga que cada vez limita más todo.
Comenzamos. El ‘Pepico Amat’ ya tiene actividad desde dos horas y media antes. Los 55.000 habitantes de Elda saben que están a un partido de vérselas con un Primera. Un padre y su hijo se acercan a la entrada principal vestidos de azulgrana. Como anécdota, los futbolistas del Eldense no aparcan en la explanada detrás del fondo norte, sino que lo hacen en una calle pegada al recinto. “Vamos chavales, hoy sí”, le decían a los Fidel, Quintana, Hamza, Valencia, Borja y al exrojiblanco Quintanilla. La llegada del Almería fue más tranquila, metiendo los dos autocares de Ramón del Pino hasta la puerta del vestuario.
Se habló más del cobro de las nóminas que de la derrota del Eldense con el Antequera
"¡Vamos, que tenemos que montar los equipos!"
Queda poco más de una hora para el encuentro y Raúl Belda, mítico de la Cadena SER en Elda, aprieta a prensa para que abran las puertas: “Tenemos que montar el material y probar para Carrusel Nacional y Local”. Pases al cuello y rumbo a la cabina 2, desde donde se narra para toda la provincia de Almería. Los aficionados empiezan a acceder y la ‘comidilla’ es que los jugadores del Eldense ya han cobrado las nóminas atrasadas. De la derrota 1-3 con el Antequera nadie se acordó.

La grada principal del Pepico Amat, donde están las cabinas y pupitres de prensa.
Se llena la tribuna y el partido se vive con intensidad
El speaker, a apenas dos metros del puesto de comentaristas de la SER, es uno más con su micrófono inalámbrico. Pegado a la grada, sintiendo y palpando el ambiente, canta las alineaciones y vive con nerviosismo el desarrollo del partido. Marca Soko, el Almería celebra y en Elda se temen lo peor. “No veas el frío que hace hoy. Como marquen el segundo me voy a casa”, comentaba el espectador anteriormente citado. Quien marcaría el primero y el segundo era su equipo.

Grada de preferencia, que se amplió con supletorias para ganar aforo.
Las caras de la afición y del personal del Eldense
Sí, hacía frío. Eran 8 grados pero con viento la sensación térmica era muy inferior. Los más de 3.000 espectadores no se fueron a casa hasta el final gracias al golazo de Hamza y al testarazo de Quintana. El pez chico se comió al grande y esa sonrisa de jóvenes y veteranos, y hasta del personal del club deja entrever que la Copa del Rey es la tabla de salvación y la ilusión de equipos que no compiten en Liga Profesional.

Marko Perovic fue de más a menos en el choque y fue sustituido en la segunda mitad.
"Casi os dejamos encerrados en el campo"
La fiesta deja paso al silencio. El Almería pone en marcha los dos autocares y emprende el viaje de vuelta. Sin embargo, en la cabina 2 sigue la actividad para llevar la crónica, Rubi y las fotos de la grada rojiblanca al digital de LA VOZ. “Casi os dejamos encerrados. Sois los únicos que quedáis aquí”, dice una empleada, quien continúa: “He subido a cerrar puertas y os he encontrado”. Con amabilidad espera y nos guía hacia la salida. Eran casi las 23:30 horas.
"Mis padres son de los Llanos de La Cañada"
Para más sorpresas, otro empleado del Eldense se detiene: “¿Sois de Almería?, pues mis padres son de los Llanos de la Cañada. Mi familia ha venido al partido con la camiseta del Almería y la bufanda del Eldense. Que tengáis buen viaje de vuelta”. Todo un caballero. Elda no es una ciudad grande ni densamente poblada, pero desde la llegada hasta la salida se notó que sí es acogedora, que sabe ganar, respetar.
Y menos mal que este aficionado aguantó el frío porque de haberse ido antes ahora no podría contar que vio la tremenda remontada ante el Almería.