El aguerrido ejército de Fran, víctima de la maldición del campo nazarí
La derrota en Granada fue dolorosa, pero ilusionante por el grado de implicación del equipo

Owona en una jugada con el delantero Rodri en el partido en Granada.
Cuando una afición local celebra el tanto de la victoria de los suyos ante un equipo teóricamente inferior como si hubieran ganado la Copa de Europa pone en valor los méritos contraídos por el contrario y la dificultad del triunfo.
El ejercitó de Fran Fernández se mostró más aguerrido que en ningún otro desplazamiento, sólo comparable en grado de intensidad exhibido al que ofreció en Los Pajaritos, pero a un adversario de mayor potencial.
Los soldados rojiblancos demostraron que estaban perfectamente preparados para participar en la batalla ante el Granada.
Todos los futbolistas que representaron a Almería en la Ciudad de la Alhambra lucharon por la pelota de manera constante y se mostraron dispuestos a participar de todas las jugadas. Todos y cada uno de los componentes de la tropa de Fran no dudaron en arriesgar su físico para ayudar al equipo, sacrificándose a la hora de marcar o de controlar a los rivales y dejando su lucimiento personal en un segundo plano.
Pese a los méritos contraídos la maldición del Nuevo Los Cármenes volvió a condenar al Almería. La temporada pasada cayó en el descuento y el sábado en el minuto 88.
El resultado es justo porque el gol fue legal y en esto gana el que más marca aunque el tanto llegara precedido de un mal entendimiento entre René y Romera y culminado con un churro en forma de mal cabezazo de Pozo. La marea rojiblanca, la más numerosa de los últimos tiempos, realizó el viaje de regreso triste por la derrota pero orgullosa de sus jugadores y de su equipo por la entrega y sacrificio de todos.